El Diario de Lulu
Striptease, vino tinto y el trío
Valoración: - Votos: 1 - Comentarios: 1
Por: Lulu
Publicado: 21/04/2010 - 15:04 - Visitas: 856 - Edición: Edición 11
Tiempo estimado de lectura: 20 Minutos

La lluvia amenazaba y en ocasiones dejaba escapar un poco de ese lagrimeo que es suficiente para no querer salir de la casa, la noche anterior había salido a rumbear con dos de mis mejores amigos David y Natalia, una noche deliciosa. Buena música, un sitio espectacular y los tres teníamos ese estado de ánimo que evoca diversión, unos cantos (más de 4) cócteles y un tanto de cigarro que hicieron de nuestra rumba lo mejor.

Los tres llegamos a mi apartamento como a eso de las 4:30 a.m. dispuestos a seguir, así que saqué de la despensa una botella de buen vino tinto mientras David puso música y Naty se recostó en el sofá. Con satisfacción llenamos las copas y brindamos por nosotros. Mientras bebíamos, David hizo alusión a la música que estaba bastante sugestiva y nos pidió que le hiciéramos un striptease.

Ambas nos miramos con gracia, ya que aquel pedido nos resultó divertido y sin más, accedimos a complacer el capricho de nuestro querido amigo. Decidimos bajar un poco la luz para que fuera más "bacano" (según Naty). Comencé a menearme seductoramente mientras acariciaba mi abdomen amenazando con levantarme la blusa; me dejé llevar por la música y los tragos y cerrando los ojos, me movía como el instinto me sugería, me agradaba ver la cara de David un poco perpleja y casi excitada de ver lo que yo hacía. Sin pensarlo, me saqué la blusa por completo, mis senos quedaron al aire así como éste se metía en la boca abierta de mi amigo.

Con unos cuantos giros al son de la música, ya había desabrochado mi pantalón y sin darme cuenta había metido mi mano entre él, y esos movimientos más complacían a David y... ¡a Naty! ¿Naty? ¿Qué hacía Naty ahí al lado de David observando también cuando se suponía ella debía estar bailando como yo? Ella estaba ahí mirando lo que yo hacía y pude notar lo agradada que estaba con el espectáculo y en ese pequeño lapsus ella atinó a decir: ¡dale, pará superbien! Entonces yo retomé el baile acompañada de un sorbo grande de vino que enardeció la fiebre que por un momento creí que se había disipado.

¡Uyyy qué rico! le escuché a David y no se porqué mis ojos buscaban la aprobación de Naty, cuyo rostro reflejaba cierta lujuria y excitación que me hicieron sentir un escalofrío extraño y unas vibraciones en mi sexo. Yo también estaba excitada. Y lo peor (o lo mejor, aún no sé) es que esa excitación la provocaba mi amiga. Comencé a bajarme el jean suavemente; al ritmo de la música contorsionaba mi cuerpo, movía con mi cabello incitando al juego, y bajé lentamente el jean dando la espalda a mis audientes que sin esperar me extendieron sus manos ansiosas de terminar el trabajo, estaba sacando mis piernas del pantalón cuando un hielo frío me bañó el trasero y segundo sentí el contacto de una boca sedienta bebiendo con desespero el líquido que corría por mi piel así mismo las manos pertenecientes al dueño de esa boca me apretujaban la cadera con firmeza y deseo, escuché unas risas y giré mi cuerpo... ¡era David! Manoseando mi nalga y con vino hasta en los ojos. Naty le dijo "¡No David! ¡Así no! Deja que termine el baile, pero terminamos juntas. ¿Juntas? Sonó en mi mente como una bomba y mi corazón se aceleró, Naty me miró con sonrisa maliciosa y ebria se paró detrás de mí y me susurró "vamos a darle a David lo que él quiere" Y comenzó a moverse cadenciosamente llevándome a su ritmo y tan cerca de ella que podía sentir sus latidos cardíacos en mi espalda que iban en aumento.

David se levantó y nos dio vino, yo tomé un sorbo muy grande, estaba un poco asustada y muy excitada, mi amiga en cambio dejó caer un poco de líquido de su boca en mi cuello y hombros el cual bañó un poco mis senos, también que se pusieron duros de inmediato. Ella lamía el vino con suavidad y paciencia y yo sentía cada lamida como fuego, hábilmente jugaba con mi tanga, metiendo los dedos y sacándolos, tocaba mi ingle y agarraba mi cintura, David se reía nerviosamente y estaba muy feliz, y nos decía ¡divinas!, ¡se ven divinas!

Naty me besaba la oreja y me metía la lengua en ella, gemía un poco, tan sutilmente que todavía no sé si fue mi imaginación, pero estoy segura de escuchar algunos jadeos; con sus dedos dibujaba mi abdomen y con el índice tocaba mi vientre y yo tenía tantos deseos de besarla... giré para quedar enfrente de ella estaba dispuesta a hacerlo cuando se alejó un poco sonriendo y guiñándome un ojo desabrochaba los botones de su blusa con gracia y coquetería.

David me tomó del brazo e hizo que me sentara con él para ver el show de Naty, encendí un cigarrillo mi corazón se calmó un poco, no obstante, Naty sabía como moverse, al pobre David casi se le revienta la bragueta. Yo estaba ansiosa por ver más, qué senos tan hermosos y que piel tan linda. Extendí mi mano y toqué un poco de sus piernas y eran tan suaves, sólo una tanga más pequeña que la mía cubría su cuerpo, tanto David como yo teníamos la respiración agitada y ella lo sabía, tomó la botella de vino, bebió y se pasó la boca de la botella por la vagina, esa acción nos puso aún más efervescentes. Se tumbó sobre nosotros que como animales agarramos todo lo que nuestras manos y boca podían alcanzar, ella a risotadas se libró de ambos, y sugirió a David bailar para nosotras, él animado, se levantó y haciendo su mejor esfuerzo, se meneaba como el más sexy de los stripper.

David tenía buen cuerpo, eso no era nuevo para nosotras, lo que sí fue un descubrimiento fue el tamaño de su pene, es decir, lo que a través del bóxer pudimos ver, grande y duro, yo estaba embelesada viendo esto cuando una caricia en mi cuello y cabello atrajo mi atención: era Naty, ella metía sus dedos entre mi cabello y apretaba suavemente, yo puse la mano en su rodilla acariciándola y aunque ambas mirábamos a David, la sensación de acariciar y ser acariciada nos llenaba. David, imitando a Naty, se echó encima un vaso completo de vino y nos invitó a beber de él, nosotras como imán nos abalanzamos sobre él y bebimos todo cuanto había caído sobre su piel firme y bronceada, bebía yo lo último en su abdomen y me encontré con la lengua de Naty tan ávida como la mía y ambas se rozaban mientras lamíamos el vino.

David tomaba nuestras cabezas en sus manos evitando que nos quitáramos y con toda la locura que había dentro de mí bes é a Naty con tal pasión que olvidé a David, besé unos labios suaves, húmedos y carnosos, que impedían que yo pretendiera alejarme. Ella por su parte abrió su boca esperando mi lengua como el sediento espera una gota de agua y se fundió en mi en un abrazo cálido y morboso, yo con mis manos torpes quería tocar todo mi cuerpo al mismo tiempo me tumbó sobre el sofá y tomó el mando de la situación, besaba mi boca, mis mejillas y hundía su lengua en mis orejas mientras con sus manos tocaba mis senos y vagina, yo sentía que estaba en las nubes, quería tocarla también pero ella no lo permitía, parecía hambrienta de mi cuerpo, pues lo besaba y mordisqueaba también.

David por su parte, estaba detrás de ella acariciándola y con una expresión de placer que yo jamás había visto, tumbó a Naty por la cintura y vi como sus dedos le tocaban su feminidad con tales movimientos que Naty comenzó a gemir y a abrir las piernas, el la acomodó en cuclillas en el sofá justo al nivel de mi cadera y con un suave toque la indujo a besar mi vagina, ella me miró a los ojos y sin pensarlo más accedió a sus deseos, en cuanto ella posó sus labios sobre mí, sentí un placer inimaginado, eran ricos y suaves esos besos, o eran chupadas por que yo sentía el dolor del deseo.

Por su parte, David se deleitó un poco con lo que veía y sin dejar de acariciar a Naty la penetró, un grito ahogado salió de la garganta de ella al recibir a David y más gemidos salían de la mía con sus caricias, yo no recuerdo haber tenido mi mente en blanco nunca antes de esa noche, nunca antes imaginé que se pudiera aislar el pensamiento, la razón y todo lo demás, y que sólo se permitiera sentir, sentir, sentir... eso era lo que hacíamos nosotros 3 amigos disfrutando de nuestros cuerpos al máximo y permitiendo a otro disfrutar también y fue así como nuestras respiraciones sonaron al unísono, mis manos agarraron el cabello de Naty y David se agachó un poco más, movimientos perfectos hicieron que la bomba del orgasmo explotara en nuestras cabezas y órganos al mismo tiempo llevándonos al éxtasis total y compartido.

Nunca olvidaremos esa noche, sólo unas risitas de complicidad, placer y ebriedad se dibujaron en nuestros labios y David tiernamente nos besó a ambas diciéndonos: "Definitivamente ustedes son las mejores amigas que tengo".

 
 
 
 
dice:

ESPECTACULAR!!!

Cuanto deseo experimentar cosas tan... =P


10/01/2012 - 18:58
 
 
 
 
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