Perro Callejero
¿Qué te gusta más, los hombres o las mujeres?
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Por: GuiaCereza
Publicado: 01/05/2010 - 13:50 - Visitas: 1169 - Edición: Edición 30
Tiempo estimado de lectura: 22 Minutos

Artículo por: +Dedalus2006, miembro ComunidadCereza.

¿Qué te gusta más, los hombres o las mujeres?
 
En realidad la respuesta  a esta pregunta es más profunda. Si pensamos bien en lo que se nos está preguntando nos damos cuenta que las alternativas son sólo dos, y que están opuestas entre sí. Esto es un excelente resumen de la forma como piensa nuestra sociedad desde hace muchos siglos: hay que elegir, bueno - malo, blanco - negro, cielo - infierno, hetero - homo. Pues resulta que la vida no es un camino en Y, el ser humano tiene la magnífica posibilidad elegir muchísimas alternativas diferentes y disfrutarlas al mismo tiempo. Somos seres demasiado complicados como para separarlo todo en categorías opuestas separadas por una línea delgada. El ser humano puede vivir múltiples matices y términos medios, mucho más cuando de placer y amor se trata.

Mi atracción hacia los hombres siguió un camino que, después de oír muchas historias, me he dado cuenta que es muy normal: de las fantasías de adolescente pasé al porno gay, de ahí a un desliz de borrachera, después a una amistad con sexo y de ahí a una relación sentimental. Obviamente este proceso vino acompañado del natural estrés psicológico de asumirme gay, pero hice la tarea, aunque nunca traté de buscar la mujer que estaba atrapada en mi cuerpo porque nunca dejé de sentir que yo seguía siendo yo. 

Salir del closet es fácil, el asunto se complica un poquito cuando no sabes de cuál closet estas saliendo. Mi atracción hacia las mujeres nunca disminuyó, al contrario, darle rienda suelta a mi lado femenino me volvió más sutil, más sensual, más paciente, es decir, me volvió un buen amante. Es un asunto de una lógica muy simple, el único camino para poder comprender qué sentía una mujer cuando yo la besaba, era aprender a besar a un hombre, a disfrutar las texturas, los olores, los tiempos de un hombre. Y está misma lógica va mucho más allá de lo sexual, aplica para toda la vida en pareja.

Ser bi no es sinónimo de falta de carácter, al contrario. Ser bisexual es disfrutar tanto del blanco, del negro como del gris. Es disfrutar del agüita tibia y entender que puede estar más fría o más caliente sin dejar de ser tibia. Lo que estoy tratando de decir, es que el hecho de estar en el medio no significa estar en ninguna parte, o estar perdido, o no tener claro lo que realmente se desea, la bisexualidad es una opción concreta y claramente definida, a pesar de que quienes la asumimos nos movamos entre dos orillas.

En 1948 A. Kinsey publicó la escala que lleva su nombre. Este sexólogo americano argumentaba que en términos sexuales no puede dividirse a la población entre "ovejas y lobos", y estableció que la historia sexual de una persona puede clasificarse en seis "momentos", de los cuales 4 implican algún grado de bisexualidad. Lo interesante de esta teoría es que, según Kinsey, es perfectamente posible que una persona madura cambie de un estado a otro a lo largo de su vida. Tenemos momentos en los que somos sólo incidentalmente homosexuales, otros en los que somos igualmente homosexuales que heterosexuales, y otros en los que somos plenamente heterosexuales, y podemos navegar libremente por este mar de posibilidades una y otra vez.

Darse la libertad de acercarse a cualquier género crea dudas, hay preguntas y tensiones que deben resolverse. Una de las más difíciles es la vida bi en pareja. No me refiero a aquellas personas que mantienen una relación hétero como máscara. Me refiero a las parejas que tienen la madurez de enfrentarse a sus deseos sin someterlos a juicios moralistas, los hablan y toman decisiones. 

Recibir en la cama a un tercero, o abrir las puertas para que alguno de los dos experimente cosas nuevas, implica tener muy claro que el amor y el sexo no necesariamente dependen uno del otro. La vida bi está llena de ambigüedades, pero entendidas en el buen sentido de la palabra, está llena incertidumbres e inquietudes que se asumen en vez de evitarse y se disfrutan en lugar de reprimirse. Otras preguntas interesantes serían: ¿Cómo manejar una multi-pareja, es decir, una relación sentimental con más de dos jugadores? ¿Cómo influye tener una relación abierta en la educación de los hijos? ¿Cómo manejar un involucramiento sentimental con un tercero que mi pareja rechaza?
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Foto: Yonhá, el voyeurista con estilo
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Verdadera diversidad 

El premio nobel de medicina Umberto Veronesi argumenta que el entorno evolutivo al que se enfrenta hoy la raza humana exige cada vez  menos hormonas femeninas a las mujeres  y menos hormonas masculinas a los hombres, por tanto en un futuro las diferencias de género serán cada vez menores y, más común el sexo sin fines reproductivos, y por ende, más común la bisexualidad. No obstante las pruebas biológicas y psicológicas todavía hay quienes piensan que ser bisexual es igual a no haberse asumido como homosexual, es decir, que se trata de una fase de transición en la que se ha descubierto el gusto por las personas del mismo sexo, pero aún se permanece "atado" a la atracción por el sexo opuesto, esta creencia genera rechazo hacia los “indecisos” y niega su espacio en una concepción pluralista de la sociedad.

Por el contrario yo creo que la bisexualidad es la forma más pura de la diversidad, en la medida que acepta además de las diferencias entre los seres humanos, las diferencias dentro de cada ser humano. Quien se asume como bi, asume la complejidad psicológica que implica sentirse atraído hacia más de un género. Además es una posición en la que no cabe el rechazo hacia nadie, es el completo reconocimiento de que los seres humanos somos libres de decidir lo que deseamos Y TAMBIÉN  somos libres de cambiar nuestras decisiones, de ampliarlas, de elegir disfrutarlo todo sin limitarnos por etiquetas, roles o definiciones.

Desafortunadamente la bisexualidad entre mujeres está de moda. Digo desafortunadamente porque esta sociedad aún machista, aún mojigata mira con buenos ojos al sexo entre dos mujeres cuando se busca complacer a un observador, pero margina al erotismo entre hombres y lo relega al interior del closet de las fantasías más íntimas y reprimidas de cada macho. Creer que la feminidad y la bisexualidad pueden ir de la mano pero no pasa igual con la masculinidad, no es precisamente el pensamiento más avanzado. Lo último que quisiera es hacer censuras o señalamientos, sin embargo me parece que cabe dejar abierta la pregunta…

¿Es sincero el placer que se experimenta cuando lo que se busca es complacer sólo a quién observa?

¿Cuál es la diferencia entre una mujer bi y un hombre bi?

Aplaudo a las mujeres que deciden disfrutar del placer de compartir su intimidad con otra mujer, las invito a hacerlo de corazón, no por presión. Aplaudo a los hombres que anteponen sus deseos sobre los estereotipos del deber ser masculino.

Es muy probable que en este punto de la lectura se haya preguntado… ¿Será que yo soy bi? Si alguien está interesado en responderse esta pregunta, los juegos mentales son un excelente termómetro para confrontarse a sí mismo, y aprovechar la intimidad de la imaginación para liberarse por un ratico de juicios sociales.

Haga el ejercicio de visualizarse con su pareja en el preámbulo del acto. Entonces traiga a la escena alguien de su mismo sexo y hágalo objeto de ese preámbulo, trate de superar las señales negativas que puedan provocar sus preconcepciones, imagine que los tres están disfrutándolo, no hay tensión. Desarrolle la película lentamente, alterne el contacto con su pareja con el contacto con el tercero. Pare y evalúe sus sensaciones, sin juicios, sólo piense si le gustaría o no, la pregunta es simple. Luego avance al siguiente nivel: masturbación, caricias en los genitales, sexo oral, penetración, orgasmos. Trate de hacer el recorrido completo, una y otra vez evaluando siempre sus sensaciones.

¿Qué tal? ; )

Sea cual sea el resultado no se juzgue, y haga un esfuerzo por no juzgar a quienes decidan diferente a usted, cada cual es libre de decidir lo que desea para sí, usted ya lo hizo, ahora deje que los demás también. Por ejemplo, a mí las mujeres me gustan más que los hombres y los hombres me gustan más que las mujeres. Somos tan diferentes pero al mismo tiempo nuestra esencia es la misma, igual que el placer: el placer hetero es tan diferente del placer homo... pero en esencia es el mismo placer.

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Foto: Yonhá, el voyeurista con estilo
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Apología del hedonismo 
Bien decía Voltaire al afirmar que "el placer es el objeto, el objetivo y el deber de toda criatura racional". Cualquier explicación importa poco cuando cada cual ha de decidir qué le gusta y qué no.

Por mi parte, estoy convencido de que somos objetos de placer, y en la medida que nos liberamos de ataduras morales podemos acceder a nuevos placeres. Qué mejor entonces, cuando de sexo se trata que tener la posibilidad de acceder a cualquier placer que se nos ofrezca. Qué mejor entonces, cuando de amor se trata que tener la posibilidad de involucrarnos con alguien independientemente de qué genitales tiene.

La bisexualidad es sinónimo de hedonismo, es el acceso irrestricto a cualquier forma del amor. Es más que "lo mejor de dos mundos"... Es mucho más porque reune lo mejor y lo peor junto con lo que no es ni mejor ni peor, de todos los mundos.

Los hombres me gustan más que las mujeres y las mujeres me gustan más que los hombres. Somos tan diferentes PERO al mismo tiempo nuestra escencia es la misma. Igual que el placer, el placer hetero es tan difererente del placer homo... pero en escencia es el mismo placer.

Artículo por: +Dedalus2006, miembro ComunidadCereza.
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Foto: Yonhá, el voyeurista con estilo

 
 
 
 
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