Perro Callejero
De reportero a portero sólo hay un paso
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Por: GuiaCereza
Publicado: 01/05/2010 - 14:33 - Visitas: 3399 - Edición: Edición 30
Tiempo estimado de lectura: 35 Minutos

Por:
El Gurú del Porno
elguruxxx@hotmail.com
Fotos: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes


El tema swinger siempre dará de qué hablar. La mayoría de sus historias sin embargo, son contadas desde la perspectiva de la pareja, o de algún asistente al club con mucha suerte.  En la sección de relatos eróticos de GuíaCereza se pueden encontrar algunos así.

Sin embargo, nadie ha contado las historias swinger desde el punto de vista de quienes trabajan en estos establecimientos.  Fue así como se me ocurrió la idea de meterme en la piel de un trabajador de club swinger. Gracias a unos contactos fue posible hacer este experimento y tener por unos días la responsabilidad de trabajar como portero en un club.  Un portero con funciones y responsabilidades especiales.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Aparte de abrir y cerrar la puerta -que es lo que normalmente hace un portero-, tenía que estar pendiente de otras funciones como entregarle toallas a las parejas y estar disponible para todo lo que me necesitaran.  Aparte de mi trabajo durante el día, tenía que cumplir con el horario nocturno del club, que por lo general iba hasta las horas más altas de la madrugada.  Pudo más mi espíritu voyeurista e investigativo, aparte que me parecía demasiado interesante poder experimentar esto, así que lo acepté sin pensarlo mucho.

En el momento en que acepté el empleo temporal, no sabía muy bien en qué me estaba metiendo. La verdad es que no pensé que me iban a suceder tantas cosas en aquel lugar, ni mucho menos que me iba a enfrentar a situaciones… todas tan excitantes y a la vez torturantes, pues no es fácil seguir aquel viejo dicho que reza “ver y no tocar, se llama respetar”.  En el momento que escribo este artículo llevo exactamente dos semanas trabajando allí y aún lo sigo haciendo, aún después que lo terminé de escribir, pues la verdad me amaño mucho... ¿quién puede culparme?

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Día 1
Mi primer día fue un miércoles, pues según los administradores es el día que más gente asiste. Más tarde aprendí que los miércoles son un día especial en el ambiente swinger de Medellín, puesto que es un poco más económico que el resto de la semana: no hay cover y sólo hay un consumo mínimo de $50.000 pesos.

Cuando me dijeron que era el día que más gente asistía, no me imaginé que fuera TANTA. Llegué a mi nuevo lugar de trabajo desde las 3:00 p.m. y a esa hora ya estaban un par de parejas en el club, desnudos, disfrutando de las instalaciones. Yo tenía la –falsa- idea de que a los clubes la gente llegaba de noche, claro que este club tiene la particularidad de tener piscina y por eso la gente aprovecha la tarde para broncearse y tomar el sol. Desde esa hora empezó mi trabajo: era simple, nada complejo, consistía en abrir la puerta, darle la bienvenida a las parejas, dirigirlos a los casilleros, entregarles las toallas y anotar el pedido de lo que fueran a tomar. A las 10:00 p.m. habían aproximadamente 35 parejas en el club, para mí era impresionante la cantidad de gente por todas lados desnuda y la gente no paraba de ingresar. 

A pesar que mi trabajo era básicamente estar al lado de la puerta, pues esto me aburría un poco así que entraba al club a repartir hielo, a recoger vasos y cosas así, es increíble todo lo que se puede observar.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Debido a mi trabajo, estoy acostumbrado a ver gente desnuda y teniendo sexo, por lo cual no me parecía tan extraño, hasta el momento, todo lo que estaba viendo. El sexo garantizado, y por todas partes:  en la piscina, en el turco, en el sauna, en las salas de integración, yo me paseaba por todos lados observando la gente, quería saber qué tal eran los procesos que tenían para integrarse con las otras parejas, quería mirar quienes iban con la pareja estable, quienes iban con una mujer que no era la oficial, quiénes con una amiga, quienes iban sólo a mirar y hasta los que iban con la esposa, casi que obligada, o quiénes iban porque no tenían nada mejor que hacer. 

Fuera cual fuera el motivo, todos van a lo mismo: a compartir un rato  de sexo y lujuria con los demás, a observar y ser observados,  a compartir la pareja, a conversar con los otros, a masturbarse, a dejar volar por un rato la imaginación y cumplir sus fantasías.  Otros por supuesto, van a sumergirse en un mundo de orgías y desenfreno, que en otros lugares y circunstancias es imposible tenerlo. Y entre tanto sexo y tanta pasión, ahí estaba yo, como siempre, desde la barrera de espectador, observando todo aquello que no me era ajeno, pero que no dejaba de excitarme por momentos, pues a pesar que estoy acostumbrado a situaciones similares con el Club de la Masturbación y otras cosas, no soy de palo. Siempre muy respetuoso y discreto, no estoy acostumbrado a mirar de una forma morbosa a la gente.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Día  2
Un poco más acostumbrado, de nuevo al trabajo.  Segundo día,  con todas las ganas de trabajar y seguir recolectando experiencias.  Lo más gracioso de este día es que la gente no se acostumbraba a verme ahí, pues muchas de las parejas asistentes saben quién soy y a qué me dedico, entonces las reacciones eran varias al abrirles la puerta. Muchos me miraban como si fuera una estrella de rock en decadencia, otros se sorprendían y me preguntaban por lo que estaba haciendo ahí, otros simplemente me reconocían y felicitaban por mi trabajo, algunos me preguntaban por el club, otros por las películas porno y unos tantos hacían chistes sobre la situación, pues era raro que hace poco me veían escribiendo artículos y en televisión y ahora les abro la puerta.  Pero a eso me llevó la curiosidad y las ganas de saber un poco más de todo este cuento swinger.

Este día estuvo un poco más cargado, pues las parejas estaban desinhibidas. Es rico sentarse en un muro a pocos metros de la acción y ver a todas las parejas interactuando.  Se ven parejas de todas las edades, pero por lo general se agrupan según su edad: las parejas jóvenes con los jóvenes y los mayores igual, a pesar que cuando llegan se les entregan las toallas, pasan un par de minutos y se acostumbran a caminar sin ella puesta.  El club como tal es un paraíso nudista, en donde se pueden observar cuerpos desnudos para donde se mire. Estar en un bar swinger es un canto al erotismo, a la sexualidad, a la libertad, a poder ser y mostrase tal y como somos en nuestra intimidad. Y por qué no, es estar un escalón más arriba en cuanto a la mentalidad de ver el sexo, pues no es un sitio para todo el mundo, ni mucho menos para los que se escandalizan por todo.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Este día fue mejor en cuanto a sexo entre las parejas, en una de las tantas asomadas a la alcoba voyerista me tocó ver de todo un poco: cuerpos desnudos sudando, gemidos de placer que se escuchan por todo el club, orgías, tríos, cuartetos, mucho sexo entre mujeres, muchas mujeres quieren cumplirle la fantasía a su hombre de verlas con otra mujer, por eso es que se da tanto el lesbianismo experimental en estos lugares, eso fue lo que mas pude observar este día: mujeres con mujeres, lengua por todos lados. Ellas tienen algo especial en la forma de darle sexo oral a otras mujeres, logran que su compañera sienta un placer extremo.  

En una de las salas había un hombre de pie desnudo masturbándose, mirando a su mujer chupándole la vagina a otra, que a su vez se lo chupaba a otro hombre. El cuadro era muy excitante, esas cuatro personas interactuando con esa facilidad, esa excitación se transmitía a todos los demás que al verlos se iban antojando de hacerlo también, en poco tiempo ya habían varios hombres alrededor masturbándose y varias mujeres arrodilladas practicándoles sexo oral, la verdad es que no sé como describir esto, pues era tan excitante de mirar que no hay palabras para describirlo, parecía una película porno en vivo y en directo, sin director, sin actores, solo personas del común satisfaciendo sus necesidades, unos gemidos no fingidos, una excitación verdadera, y yo hay al frente de la acción mirando y pensando en cuantas personas ahí allí afuera que por miedos y temores nunca se han atrevido a hacer realidad sus fantasías.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Día 3 
Un poco más relajado, pues tenía clara cuales eran mis funciones y consciente de que todo es temporal, llegué a mi trabajo de nuevo, esperando encontrar una nueva aventura, quería encontrar por fin el significado de la cultura swinger, el motivo por el cual las parejas acuden a este lugar.

Empezó mi rutina igual que siempre, abriendo la puerta y entregando las toallas, allí hay una sala de integración que tiene un mueble largo que le da la vuelta a la sala, y un televisor que siempre proyecta películas porno.  Es la sala favorita de los que quieren ver porno y tomarse unos tragos en compañía de los demás, pero en el calor de la noche después de haber entrado un poco en confianza esa sala debería cambiar de nombre a sala oral. Es impresionante la cantidad de gente que se ve haciendo sexo oral en ese mueble, hasta 15 parejas al tiempo en las mismas, era delicioso pasar por ahí y mirar a todas estas mujeres haciendo sexo oral y también verlas disfrutar como sus parejas también les pasaban la lengua y otras mujeres también, mientras que unos más se masturbaban, todo esto acompañado de los gemidos que provenían del segundo nivel donde esta el billar hacían una mezcla de sensaciones muy estimulantes a los sentidos, a pesar de que no estaba participando, ver este tipo de situaciones era muy gratificante. 

No crean que estaba de paseo, el trabajo allí era duro, de acá para allá, sirviendo cosas y estando pendiente de todo. En el segundo nivel del turco hay lo que llaman una alcoba voyeurista; esta alcoba no tiene puerta y tiene una cama gigante donde las parejas pueden tener sexo al tiempo mientras se miran uno a los otros y hacen intercambios y los que quieran ver pues se pueden ir a mirar porque la alcoba no tiene puerta. Esta habitación es de las que más me gustan del club, porque la gente que allí entra es muy relajada y exhibicionista, no les importa que las miren, al contrario las excita, es rico ver en esa cama a tres o cuatro parejas teniendo sexo, como las que vi ese día: una pareja muy joven que no pasaba de los 23 años haciendo el 69 en esa cama mientras al lado otra pareja tenía sexo de una forma salvaje con palmadas incluidas y otra pareja  mirándolos. 

Estas tres parejas no hicieron intercambio, pero el sólo hecho de estar juntos los seis producía una excitación increíble. La pareja joven del 69 lo hacía con muchas ganas, ese hombre le chupaba la vagina como si nunca lo hubiera hecho. Él estaba arriba y la nena boca abajo y al mismo tiempo parecía que le estaba follando la boca con el movimiento del pene, mientras le daba lengua en la vagina se movía de tal forma que parecía penetrándola con toda la fuerza en la boca y ella recibía todo ese pene adentro hasta el fondo, parecía que no iban a parar nunca, de verdad que lo hacían muy bien. Los de al lado que estaban dándose palmadas,  eran los que mas gemían, esa nena quería que le dieran más y cada vez más duro,  mientras la penetraban por el ano (sí, hubo sexo anal y todo, qué delicia),  ella le tocaba los senos a la del 69 y  gritaba cosas como: “sí papi, más duro, sí, rico…” No se comprara leerlas en un artículo a escucharlas en vivo y con esas ganas arrechantes que lo decía la nena. 

La otra pareja sí estaba más suave a un lado también, pero más concentrados en lo suyo. El tipo del 69 se le vino a la nena en la boca y ella se lo tragó todo. Luego de tragárselo el tipo le siguió dando lengua y dedo hasta que la hizo llegar también, fue delicioso ver a esa nena retorciéndose del placer, llegando en este momento en presencia de los demás, qué grato recuerdo me traje de esa noche de trabajo en el club swinger.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Por supuesto me perdí de muchas cosas por andar pendiente también de cumplir con el trabajo, a la gente le encanta por ejemplo meterse en grupo al turco y al sauna, apagar la luz y realizar sus mini orgias, pero es algo que quedó fuera del alcance de mi vista.  Pero todo lo que se hizo en las áreas  comunes por donde yo podía pasar lo pude ver. Sólo describo unas pocas situaciones porque no me alcanzaría el tiempo para describir todo lo que se pudo observar, aunque por lo general son las mismas situaciones, orgías, tríos, cuartetos, sexo oral, mucho bisexualismo entre mujeres, nenas muy lindas desnudas caminando de un lado a otro, de verdad que se ven mujeres muy bonitas y porqué no decirlo, hombres muy apuestos también, es un lugar donde el nudismo, el sexo, el voyerismo y el placer son el pan de cada minuto, obviamente para los que laboramos allá, así sea por un corto tiempo, se vuelve algo normal.

Quisiera también aprovechar esta nota para despejar varias dudas que la gente tiene sobre los clubes y el ambiente swinger.  Para empezar, en este tipo de establecimientos no se obliga a nadie a hacer nada, no se tiene sexo ni tampoco se intercambia de pareja por obligación, todos son libres de hacer o no lo que quieran. Por ejemplo, hay parejas que asisten, se ponen la toalla, se toman los traguitos en alguna mesa, observan a todo el mundo, miran el ambiente y se van.

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Foto: El Gurú del Porno, con permiso de las parejas participantes
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Es también falsa la teoría de que el intercambio es obligatorio, al menos no lo es en ningún club de parejas de Medellín.  No soy swinger, pero me gustaría serlo algún día cuando tenga pareja estable. DE momento, no asisto a estos sitios como cliente por respeto, me parece que ser swinger es una cultura, dirigida a parejas estables casadas o novios que llevan ya su tiempo en la relación y que quieren probar cosas nuevas.  Estas parejas van a los clubes a encontrarse con otras parejas que buscan lo mismo: a veces a conversar, a conocerse y por último si se dan las cosas, a llegar al intercambio. No me parece correcto cuando me hablan de señores de edad que con tal de ir a morbosear contratan cualquier prepago y la llevan sólo para que los dejen entrar, o los hombres que no tienen pareja y se van con una vecina o con la más grilla del barrio a gastarles trago, solo también para que los dejen ingresar. Me parece que es una falta de respeto para los que de verdad van con su pareja estable, con su mujer y quieren hacer un intercambio serio; claro que estos personajes se hacen notar inmediatamente, de lejos se les nota a los que son swinger y a los que no. Ojalá esto pueda cambiar y cada dia sean más las parejas ESTABLES que visiten estos sitios. 

Usted, caballero, que está leyendo esto y quiere ser “swinger”, comience por buscar una pareja, que he leído mucho en los foros de hombres que quieren ser swinger y son solteros (algo contradictorio y divertido).  El primer paso es encontrar pareja y después de un tiempo de relación pensar en intercambios. Ese es mi consejo para que la cultura swinger siga creciendo en Medellín de una forma sana, como debe ser. Para terminar, felicitaciones a las parejas que son swinger de verdad; los admiro por atreverse a probar cosas nuevas y excitantes para la vida sexual y de antemano pues gracias al club que me dio la oportunidad de trabajar allí así hubiera sido por unos pocos días.  No negaré que es amañador ¡y si me invitan pues vuelvo!

 
 
 
 

me parece exelente es lo que realmente se ace deveria acerse en estos sitios solo disfrutardel sexo solo con la pareja o intercanbiar ojala como dices con pareja estableeeeeeeeeeeeeee gracias

 


04/05/2010 - 20:02
 
 
 
 
luciatabares dice:

excelente tu trabajo que bueno vivir una experiencia de estas


24/08/2010 - 17:43
 
 
 
 
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