Perro Callejero
Fucking Machines: los robots del sexo
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Por: GuiaCereza
Publicado: 01/05/2010 - 14:35 - Visitas: 10211 - Edición: Edición 30
Tiempo estimado de lectura: 16 Minutos

Recientemente, una de las utopías reservadas para la ciencia ficción se volvió realidad: Robots femeninos. Este modelo fue presentado hace muy poco por Sega Toys bajo el nombre E.M.A. “Eternal, Maiden, Actualization” (???). Se le advirtió a los potenciales fanáticos que la robot sólo mide 38 cms. de alto.

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E.M.A.: lo más cercano a tener una novia automática en la casa

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E.M.A es capaz de hacer cosas tan vitales como entregar tarjetas de presentación para que impresiones a tus clientes y además baila y canta como mujer. Pero de lejos, lo más llamativo de esta robot es que si acercas tu cara... se acerca te da un beso, gracias a unos sensores infrarrojos que también detectan los obstáculos, sonidos y su posición.

Está disponibe en Japón por USD$175, y no hay versión para chicas aún. Para las chicas... hay cosas infinitamente más divertidas.

Fucking Machines
“El acto sexual es un trabajo de plomería, de encajar los tubos y remaches adecuados”. 


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Fotos: Cortesía FuckingMachines.com

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Fotos: Cortesía FuckingMachines.com

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La página web de Fucking Machines (www.fuckingmachines.com) lo demuestra. La simplicidad técnica de sus diseños –consoladores rosados de silicona movidos por motores y pistones a alta velocidad-, reducen el acto sexual a contracciones mecánicas. Sus diseños rudimentarios, que a veces parecen objetos de tortura medieval en su apariencia rústica, aparentemente podrían ser fácilmente imitados por alguien hábil con las herramientas y la soldadura, desde el garaje de su casa.

A pesar de esto –o mejor: precisamente por esto-, fuckingmachines.com es un fenómeno de culto que va mucho más allá del porno: es una página que generainspiración, copias, plagios, y una obsesión por la creación de máquinas de penetrar, de culiar, de follar a golpe de taladro Black & Decker que es irresistible analizar. Al comienzo, Fucking Machines era una curiosa web porno, diferente, sí, en un universo de sitios porno donde crees que ya lo has visto todo.

Conocimos la página por recomendación de Juan, un amigo quien nos preguntó casualmente "¿ya viste las Fucking Machines?”. No teníamos ni idea, lo asociamos a la famosa silla Sybian, la fucking machine más famosa, aquella en la cual Carmen Electratuvo un orgasmo en vivo en el programa de Howard Stern en Estados Unidos, hace un par de años. Investigamos. La idea, según entendimos después de navegar un poco la página, consiste en mostrar mujerones pornstar de quirófano, algunas con apariencia más inocente que otras, siendo infatigablemente, bueno, taladradas, por un monstruo mecánico bien lubricado de silicona y acero, al mejor estilo del mecha-hentai, una suerte de Mahoromatic a la inversa.

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Fotos: Cortesía FuckingMachines.com

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Paulatinamente, esas máquinas torpemente diseñadas por los mismos creadores de la web, robaron protagonismo a las jovencitas estrellas porno y al sexo. Todos los aficionados a reparar la plancha de la casa durante los fines de semana, pegaron la nariz a la pantalla atraídos por este concepto de unir porno y tecnología "futurista". Una idea aparentemente simple abrió la puerta a un universo propio, que combina dos obsesiones masculinas: el hazlo-tú-mismo de la mecánica casera, el bricolaje, la carpintería, la soldadura y finalmente, el performance sexual. 

Con el tiempo, Fuckingmachines.com se volvió una página en la cual había que pagar para ver los contenidos, comenzó a multiplicar su cantidad de videos en oferta y a vender, tanto los videos en descarga, ¡como las mismas fucking machines!  Comenzaron a aparecer más y más máquinas, cada una con un nombre más divertido que la anterior: Anihilator, JeTaime, Robo Spanker, Drilldo y nuestro favorito: Fuckzilla.

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Fotos: Cortesía FuckingMachines.com

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 En las imágenes de la página descubrimos un obsesivo perfeccionismo: los diseños se renuevan y mejoran continuamente. Estos muchachos comen, beben y sueñan con fucking machines (del mismo modo que otros muchachos comen, beben y sueñan con GuíaCereza). La idea de someter a una mujer a la tiranía de un engendro mecánico, podría parecer el colmo de la humillación y puede que incluso alguna feminista se ofenda, y no faltarán los que le den demasiada importancia al asunto, dada la curiosidad que generan estas máquinas entre quienes las conocen, que ofrecen una lectura siniestra para estos potenciales tiranos de metal y silicona: el hombre reemplazado por un “robot culiador incansable”, o el fin del romanticismo por un juguete sexual de plástico, como diría un aterrorizado y algo apocalíptico escritor en el programa El Diván Rojo, de Telemedellín, no hace mucho, cuando estuvimos por allá hablando de juguetes sexuales.

¿Respuesta corta a los temores? No. Las máquinas son divertidas y sí, dicen mucho de la automatización de las labores en la sociedad, pero nunca reemplazarán al macho que suda, que jala el pelo, que se viene y que dice “espere y verá reinita me recupero para el segundo”.

Lo que no podemos desconocer es que estas máquinas, efectivamente, representan una cierta amenaza para el hombre, sólo desde el punto de vista de la resistencia. ¡Pelea! La furia sexual inacabable (mientras hayan baterías o electricidad) de una fucking machine VS. La resistencia de un hombre de carne y hueso, cuya ayuda más tramposa podría ser una pastilla azul o una lata de Red Bull. El mismo slogan de la página web lo sugiere: "Doing what is humanly impossible", hacer lo que es humanamente imposible.

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Fotos: Cortesía FuckingMachines.com

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¿Dónde queda el romanticismo y cuál es el sex appeal de un cacharro ruidoso, con su limitado mete-y-saca, que no luce abdominales envidiables, ni susurra tiernas obscenidades, ni se derrite con ojos lujuriosos?  Para eso ya están los humanos. Con un poco de dolor, o mejor de terror, admitimos que probablemente a muchas mujeres les atrae la idea de una máquina inagotable, “siempre lista” y que las complace sin pedir nada a cambio, sin compromisos, sin enredos, sin llamadas al celular y sin perseguidera. 

Una idea tentadora, sí. La despersonalización del acto sexual -sin rituales de apareamiento, sin contratos emocionales, sin cláusulas en letra pequeña-, puede poner en marcha la imaginación de muchos aventureros sexuales.

¿Tener sexo con una máquina será algo más y más común en el futuro? Las fucking machines, adaptadas a las preferencias de cada sexualidad, están ya a la venta no sólo en internet, sino en las sex-shops de Europa y Estados Unidos. En la Tienda Cereza, cómo no, comenzaremos a traerlas sobre pedido. Pronto llegarán los vibradores que se conectan a la USB y que se controlan vía Messenger a distancia, y vibradores que se conectan al reproductor de MP3 y que vibran al ritmo de la música. Pero las fucking machines pertenecen a las ligas mayores. ¿Sí habrá alguien que se le apunte? De pronto comenzamos a leer relatos eróticos en la Comunidad titulados “noche de pasión estrenando mi fucking machine”.  Amanecerá y veremos.

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Luv Louge, de venta sobre pedido en la Tienda Cereza

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Agradecimientos de imágenes: FuckingMachines.com

 
 
 
 
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