Perro Callejero
Masturbándome en una sala de internet
Valoración: - Votos: 1 - Comentarios: 4
Por: GuiaCereza
Publicado: 01/05/2010 - 14:18 - Visitas: 8740 - Edición: Edición 30
Tiempo estimado de lectura: 26 Minutos

En años recientes, conforme avanza el deseo experimental nihilista de la sociedad occidental, han aparecido establecimientos conocidos como "cabinas de internet", sitios adecuados para visitar páginas pornográficas con total privacidad... y al mismo tiempo en público.

Artículo por: El Gurú del Porno / Exclusivo para GuiaCereza
elguruxxx@hotmail.com
Fotos: Archivo de GuiaCereza


A las 11:30 de la noche de un jueves, estoy navegando tranquilamente en el único café internet abierto 24 horas en Latinoamérica. ¿Qué hace uno navegando por internet a las 3:00 de la mañana en una sala pública? Hace rato no venía por estos lados,  pero hay buenos hábitos que son difíciles de olvidar. Tengo acceso a internet desde mi casa y durante el día trabajo en internet pero el ambiente de Las Cabinas invita a otras cosas aparte de navegar, cosas que  no se podrían hacer en la casa y que al mejor estilo de las series de la televisión, les iré contando en tiempo real todo lo que me va pasando acá mientras reviso el correo, chateo y veo porno.   Estoy en la cabina 89, la que me asignaron hace diez minutos que llegué.

Medianoche. Revisé el correo y estoy conversando con algunos contactos del MSN… me entraron ganas de ver algo de porno, al fin y al cabo a eso vine, porque ni en la casa ni en la oficina tengo la privacidad y el espacio que necesito para ver porno y masturbarme, así que busco alguna página de el historial (porque eso es lo que sobra en estos PC, todos tienen páginas de porno en el historial) y encontré opciones que pasaban por el porno bizarro en sus versiones gay, trans y hétero, hasta el más tierno softcore.

Me dispuse a ver algunos de estos videos en la semi-privacidad que me ofrece esta cabina.  No es una privacidad completa, la cortina que está atrás de mí no alcanza a cubrirme del todo, sólo llega desde el espaldar de la silla hasta un poco más arriba de la cabeza.  Esto también me llama la atención de este lugar ya que todos venimos a lo mismo: a jugar un rato a ser voyeur y exhibicionista, por eso no hay privacidad completa, porque todos en el fondo nos excitamos al pensar que alguien nos está viendo masturbar y que al mismo tiempo también podemos mirar, ya sea a la persona que está sentada al frente o a los lados levantando sólo un poco la cortina, y es que se puede oler el morbo desde que uno entra, se puede ver en la cara de los demás, las mismas ganas que tenemos todos de echarnos un polvo viendo porno, chateando y mostrándonos por webcam.

Desde que empecé a ver videos ha pasado media hora, estoy entre los videos, el msn y el chat de GuíaCereza, aunque Las Cabinas también tiene su pagina de chat en la cual los usuarios pueden ingresar con la ventaja: que la mayoría de personas que están chateando se encuentran aquí mismo, por eso es muy común chatear con la persona que esta al lado y poderla ver en ese momento, o también recibir frases tan comunes en el chat como : “el de la cabina 88 mande un privado”, o “quién en cabinas para paja por cam”, pues es frecuente hacer un contacto virtual dentro de las mismas cabinas y rematar con una salida a un motel de acá mismo del Centro a terminar lo que empezó.

Por mi parte, hoy no quiero hacer contacto con nadie por el momento, quiero seguir viendo videos, buscando porno y masturbándome. Aunque es imposible desconocer que me pone un poco caliente saber que la gente que pasa tras de mí se asoma por encima de la cortina para verme masturbar y se quedan ahí viendo, no me molesta, mi espíritu exhibicionista puede más, a eso vine.  Si quiero chatear sin que nadie me vea lo hago desde mi casa… esto tiene un alto componente de peligro y exhibicionismo. Escucho pasos atrás de mi pero no volteo a mirar quién es, no me importa quién me mire, igual ya he levantado en dos oportunidades la cortina de al lado para ver quién se está masturbando ahí.  

Pasando la noche en una sala de internet
También me he asomé por debajo del escritorio para mirar a quién tengo al frente.  La experiencia se me parece mucho a una reunión del Club de la Masturbación pero rodeados de muros y cortinas… todos andamos en las mismas, se escucha el bajar de cierres, abrir correas y respiraciones agitadas.  Me bajé el jean y continué en lo mío.  Faltan 15 minutos para la 1 de la mañana y no pienso irme tan rápido, además el servicio de cafetería me trae lo que quiera hasta la cabina en la que estoy sin necesidad de levantarme de la silla (le mando un privado por medio del chat al usuario “Cafetería”). Tengo todo para estar amañado, la complicidad de la noche, la gente morbosa igual que yo y un buen video porno como me gusta.

La madrugada se torna más caliente, ya se pueden escuchar algunos gemidos de placer de las personas que se están masturbando al lado mío, también puedo ver por debajo a los que están al frente y pasaron la barrera de lo virtual… se están tocando; lo hacen porque a pesar de que saben que no está permitido.  Si los llegaran a ver seguramente les llamarán la atención pero no pasaría a mayores, creo yo y eso es lo que más los excita , tener esa sensación de poder ser descubiertos y sentir la complicidad de los demás clientes que se calientan viéndolos y tampoco quieren que los descubran. 

A pesar de que quisiera quedarme otro rato, tengo que madrugar a trabajar. Así que me animo a terminar la masturbación que comencé hace más de una hora.  Este sitio invita a eso, a algo prohibido, a algo escondido, pero a la vez a algo tan arrechante y excitante que es adictivo venir.  

La navegación por internet pasa a un segundo plano y el placer con uno mismo y el placer de ver a los demás se vuelve el protagonista de la noche. Por eso mismo está abierto las 24 horas, porque esta necesidad siempre está presente en nosotros, no hay hora fija para pasar un buen rato, además el sexo virtual que estoy teniendo en el momento está excelente, se siente la tranquilidad de poder sacar la verga sin problema y pararse de la silla, mostrarla de todos los ángulos sin la presión que lo va descubrir la esposa, la mamá o la hermana. 

Sigo sentado aquí, siento varios ojos encima, la gente que está sentada al frente me está mirando por debajo, los que están sentados al  lado me miran de reojo por un espacio de la cortina y los que pasan caminando me miran desde arriba. Yo no veo a nadie, no me interesa, sólo quiero terminar ya, sólo veo la pantalla, veo porno, sigo escribiendo estas líneas, estoy a punto de terminar, estiro un poco las piernas,  acabo y… ¡Ahhh! Qué bueno, qué sensación, siento que las otras personas también están a punto de terminar, saco mi papel, me limpio, cierro el MSN, lo boto en la papelera y me voy a las 2 de la mañana para mi casa.

Todo por la ciencia
A las 11:00 a.m., me fui para la sede de Las Cabinas en Orquídea Plaza, una de las tres sedes en El Centro. Quedé con ganas de terminar las líneas que empecé anoche. Y quiero conocer el ambiente en este sitio. 

De entrada, se resalta que el sitio es notablemente más pequeño que Las Cabinas de Maracaibo, lo que agiliza un poco las cosas, pues las pocas personas que estamos, podemos ver e interactuar más fácil.  Me tocó la cabina 27, llegué hace menos de 10 minutos y estoy aquí, sentado, revisando de nuevo el correo y esperando a ver qué nuevas cosas pueden pasar esta mañana.  

Poco a poco se va llenando el lugar, noté que las cabinas que están al lado de las paredes son las más apetecidas por los usuarios, pues estas permiten un poco más de privacidad. En una de estas estoy y acabo de cruzar miradas con un vecino del barrio (¿qué estará pensando? Imagino que vino a lo mismo, a masturbarse).  No había terminado de acomodarme y  ya puedo sentir la tabla que me separa de la otra cabina, moviéndose. Me asomo por un lado y obviamente, alguien se está masturbando ahí.  Se puede decir que está muy bien dotado y por lo que alcancé a leer en su pantalla, está buscando a alguien para que le dé una mano con eso.  Dejo caer la cortina y sigo en lo mío, respondiendo correos y escribiendo mientras escucho la música ambiental, que me parece muy buena y variada, al menos de todo mi gusto. 

Como estoy sentado en una cabina que da contra la pared, no veo la necesidad de taparme con la cortina. Al fin y al cabo si me voy a masturbar ahora no tengo problema en que me vean, (siempre he vivido orgulloso de mi paquete y no me molesta que me vean masturbándome), y así puedo mirar lo que hace la demás gente sin necesidad de estar alzando mi cortina. El tiempo se va volando en estos menesteres, llegó el mediodía y tengo hambre, pero también tengo ganas de terminar.

Mujeres curiosas
Abrí el cierre y saqué el pene (el hecho que no usé ropa interior ese día facilitó un poco las cosas), corrí la silla un poco hacia atrás para poder observar el ambiente y no pude evitar ver a mi vecino, tres cabinas a mi izquierda, masturbándose.  Me parece raro verlo en esas cuando lo usual es encontrármelo en la tienda de la esquina cuando voy a comprar la leche. 

Miro al frente y veo dos mujeres en la misma cabina, se puede escuchar cómo una le explica  a la otra cómo abrir un perfil en una comunidad de contactos y buscar lo que le interesa.  Toso un poco para ver si se percatan de mi presencia al frente, pero solo se ríen y siguieron con lo suyo.  

Me asomé por debajo para tratar de robar alguna mirada y lo logro, una de ellas se da cuenta que estoy al frente, que tengo el jean abajo y que me estoy masturbando, se ríe y le susurra algo a la otra  que inmediatamente también se asoma, escucho risas y siguen con lo suyo en la página, eso me anima más a masturbarme, saber que ellas están mirando a raticos, así que estiro los pies para tratar de rozarme con alguna de ellas, aunque no lo logro, tengo los pies en su cabina mas que en la mía y también me doy cuenta que el hombre que está al lado de ellas, o sea diagonal a mi cabina también me está observando, la verdad  no me importa, estoy tan caliente que eso me gusta más, que me miren, sobre todo las dos mujeres que tengo al frente.  

Aunque lo hacen de un modo disimulado, yo sé que les está gustando lo que ven, el resto no me importa mucho, obviamente sigue pasando la gente detrás de mí y mirando, pero no me importa.  (Si al creador del Club de la Masturbación le da vergüenza de que lo miren, no estamos en nada).  Además, como lo dije desde anoche, es rico sentir que la gente se excita mirándote así que no creo que aguante mucho el voltaje.  Quiero terminar para irme a almorzar, entonces acelero un poco el ritmo, miro a mi alrededor, veo porno, miro por debajo, siento a los demás masturbándose y termino.

Navegar en este sitio fue una buena idea, como dije al principio no es lo mismo estar en la casa pendiente de toda la familia y así uno viva solo en la casa, no se siente el mismo ambiente morboso y electrizante que se vive en este establecimiento.  Eso sí, con todo el respeto porque la gente es demasiado respetuosa y los empleados te miran y tratan con toda la naturalidad del caso, pues ellos saben a lo que venimos.  Quiero invitar a todos los que están leyendo esta nota para que se animen a vivir una experiencia de navegación diferente y jueguen con la línea entre el sexo virtual y el real, a cualquier hora del día o de la noche ya que literalmente, nunca cierran sus puertas (abierto 24 horas). Es simplemente, algo mucho más excitante que la oferta del sexo virtual que encuentras en tu la casa  u oficina.

 

 
 
 
 
dice:

que rico  saber  que hay una persona  como yo, a mi tambien me gusta ir a cabinas, hace mas o menos cinco años que las visito y son lo maximo, mi condicion de hombre separado me dio esa libertad para hacerlo y te cuento que  en las cabinas me  he atrevido hacer lo que jamas  crei ser capaz. y como decis vos, el hecho de saber que te estan viendo o ser sorprendido  le da ese toque de erotismo.


15/09/2010 - 10:07
 
 
 
 
dice:

MUY BACANO SABER Q EXISTEN ESTOS TIPOS DE SITIO, LA VERDAD ESTOY INICIANDOME EN ESTO Y ME GUSTARIA CONOCER UN SITIO COMO ESTOS.


18/10/2010 - 16:43
 
 
 
 
belenpaspi dice:

hola me gustaria saber como se llaman y donde quedan estas cabinas


24/10/2011 - 16:35
 
 
 
 
dice:

Hace poco comencé a ir a Las Cabinas de Maracaibo y las dos veces que lo he hecho ha sido algo espectacular.  Masturbarme cuasi en público durante horas, en un ambiente cargado de morbo, pero sin temor y sin presiones ha sido una experiencia en extremo satisfactoria. Pienso regresar con frecuencia.


07/06/2013 - 18:29
 
 
 
 
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