Sadomasoquismo en Medellín: hasta el límite del dolor
Por: GuiaCereza
Publicado: 19/04/2010 - 17:55 - Edición: Edición 7
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Para este informe especial de GuíaCereza, aprendimos que muchas de las prácticas en el BDSM son aquellas que si son experimentadas en contextos neutrales o no sexuales, son consideradas indeseables o no placenteras. Por ejemplo, el dolor, la esclavitud o la restricción física son aplicadas contra la voluntad de las personas. En el BDSM sin embargo, estas actividades se realizan con el consentimiento mutuo de los participantes y para el disfrute de ambos.

En Medellín y Colombia, pocas veces escuchamos hablar del tema. Alguna vez en internet, conocimos a una señora bogotana que estaba buscando un "amo", para la práctica del BDSM. Meses más tarde, le escribimos a su mail pidiéndole una entrevista para este artículo pero nunca apareció.

La vida da vueltas y no nos podíamos quedar sin un acercamiento de primera mano a este tema. El trabajo nos llevó hasta Jacobo, un personaje muy recomendado de diferentes fuentes cuando estábamos indagando sobre el sadomasoquismo. Un par de llamadas, unos minutos de conversación telefónica y ya estábamos invitados a conocer una sesión de sado en Medellín, con todos los juguetes del caso y para nosotros, la excitación que esto conllevaba. La excitación de conocer algo nuevo.

Jacobo, el hombre de los piercings en el pene 
"Me machuqué el dedo y tuve un orgasmo": eso no es el sadomasoquismo. Es la primera referencia que hace Jacobo para comenzar a introducirnos en el tema, durante la sesión fotográfica que acompaña a este artículo, realizada en un lugar secreto del Centro de Medellín. Aquí comenzamos a involucrarnos como periodistas y a aprender acerca del tema del sadomasoquismo o "sado" como lo dicen sus practicantes de forma abreviada. "Hay por ejemplo intercambios de roles comunes en el sado: las combinaciones profesor-alumna, enfermera-paciente, policía-prisionero; este tipo de juegos se dan muchas veces como fetiche". También aprendimos que entre la comunidad gay también se presenta el sado y es común por ejemplo, el fetiche de bombero.

Una aclaración pertinente respecto a este tema es que hoy en día, el tema del sadomasoquismo ya no es considerado como una "aberración" a nivel médico. "Esa etapa moral ya terminó, hoy en día se le conoce como comportamiento sexual humano", dice Jacobo. Como "aberración sexual" hoy en día podemos pensar en temas como la pedofilia, la zoofilia o la gerontofilia. "El sado es practicado para enriquecer las relaciones de pareja. No es para aberrados ni atarbanes", anota Jacobo.

Al parecer, el secreto del sadomasoquismo es ver hasta dónde se maneja el dolor. Jacobo por ejemplo, nos confiesa que le fascinan las quemaduras y el calor. Algún día lo colgaron del malacate de un motor y lo hicieron esperar un rato, hasta que apareció una imponente dominatriz y lo empezó a quemar lentamente con un cigarrillo en el estómago. "¿Y eso pasó en Medellín?", preguntamos emocionados. Al parecer, en Medellín y Bogotá existe una enorme comunidad sado que no quiere ser reconocida. "En todo Colombia calculo modestamente que hay de 200 a 250 mil personas que han practicado el BDSM en algún nivel".

En medio de la entrevista, nos enteramos también que los niveles más altos de vida son los que más perversiones tienen en la mayoría de los casos. En Japón por ejemplo, se enteró por medio de un amigo de un personaje, cuyo fetiche es ver cómo pequeños carritos de colección son aplastados con unos tacones altos. "Boot crush" se llama este tipo de fetiche y el oriental, creyéndose tal vez Godzilla, obtiene su excitación sexual parándose en la colección de carritos miniatura con unos tacones o unas botas. "Hay mucho fetiche en el BDSM, desde la mujer que adora que le chupen el dedo gordo del pie hasta el que quiere que le caminen en la espalda".

El respeto por el otro
¿Lo más importante en el sadomasoquismo? El respeto por el otro. Jacobo nos aclara: "sí, se humilla y se hace daño, pero con todo respeto por el otro". Aberrante o triste le parece una violación o tener que emborrachar a alguien para tener sexo. "Las mujeres no se quieren sentir dominadas, tienden más bien a ser dominatrices". Encontrar mujeres que practiquen el BDSM es difícil, pero cuando se encuentran, son generalmente mujeres intelectuales y cosmopolita: "para esto se necesita información y conocimientos de anatomía, saber cuáles puntos de dolor son placenteros y cuáles hay que evitar". Y que no le vaya a pasar como a Jacobo, que conoció una "gótica de fin de semana" la cual le seguía la corriente y decía que "también me gusta el dark y el sado", hasta que le llegó la hora de la verdad en el motel, y Jacobo empezó a sacar sus jugueticos, sólo para ver cómo abría los ojos la desinformada mujer y decía "pero vamos muy rápido, ¿no?".

En medio de la entrevista, un libro sale a colación: "Justine & Juliette" del Marqués de Sade. "Justine es la virtuosa, la que sodomiza y demuestra que "ser buena no es nada bueno". Catalina, una de las modelos de la sesión fotográfica interviene: "Juliette es más cerebral, mientras que Justine es feliz mostrando su virtud... es el clásico fetiche de las niñas buenas". Una teoría sale al aire, respecto al espectáculo de los ahorcados en la Edad Media: "la sangre no llega al cerebro cuando te ahorcan, sino que se irriga hacia la zona genital", por lo tanto, es sentir el placer máximo justo antes de morir, como nos enseñó con lujo de detalles la película japonesa El Imperio de los Sentidos.

Uno de los rituales sado más intensos que como testigo, presenció Jacobo, involucró a un sujeto cuyo "amo" lo envolvió completamente en vinipel, le puso una bola en la boca y cinta "McGyver" encima. Lo dejaron solo, completamente amarrado e incomunicado. Durante todo el día, su amo se fue a cine, a comer y a caminar por la calle. Cuando volvió y soltaron al tipo... "estaba en otro cuento. Para ese sujeto, fue la máxima experiencia que había vivido jamás, tuvo 7 ó 8 orgasmos durante el día". Este sujeto liberó su espíritu a través de una práctica fuerte de bondage y obtuvo la máxima excitación sexual.

"A veces, la penetración en el sadomasoquismo estorba"
Respecto al intercambio de roles, aprendimos que es parte del juego pasar de ser dominado a dominante. "Ese juego de roles es bueno, las mujeres siempre quieren llegar a dominar en algún momento, es como decir "yo las estoy dominando, pero luego ustedes se desquitan', me parece respetuoso". La explicación de los roles de dominación y sumisión son:

Alfa: dominante
Beta: pasivo
Omega: intermedio

La clave del sadomasoquismo como placer
En el sadomasoquismo lo importante es el juego de roles "¿quién es el poderoso?" y nos sorprende con un dato de primera mano: "A veces la penetración en el BDSM estorba". Cuando el cuerpo siente dolor, libera endorfinas: las que regulan el estado de ánimo de las personas. "Cuando uno libera la endorfina, el dolor se convierte en placer". Para Jacobo, una relación "normal" consiste en el contacto del pene con la vagina. "Pero cuando nuestra cabeza está involucrada fantaseando, cuando el erotismo llega desde el cerebro (el órgano sexual más poderoso) con un masaje o un fetiche bien practicado... con eso es suficiente para el placer sexual". 

Para esta sesión fotográfica en GuíaCereza, Catalina y Marcela, las modelos, tenían cubiertos los ojos por una razón especial: "si te tapan los ojos pierdes la conexión directa a lo que pasa. Si te tapan los ojos, debes palpar y sentir para entender". Pero además "si estás sometido te bloquean otra sensación. Estamos acostumbrados a ver y a tocar. Y si a eso sumamos el bloqueo del lenguaje con un bozal o un choker... si te rompen el lenguaje pierdes todo, 3 elementos relacionados con la racionalidad del ser". Esto es lo que causa, finalmente, que los sentidos se potencialicen y se llegue a la excitación del temor. 

Para los practicantes del sadomasoquismo, el sexo explícito o la pornografía son prácticas que no despiertan mucho su interés. Ven el porno es una demostración simple de ejercicios eróticos "y aburre mucho", dice una de las modelos. "Nos parece muy triste que la mujer brinde su sexo para sentir amor y que el hombre haga lo contrario". Están en contra del porno pero en pro de la sensualidad. 

Los lenguajes secretos en el sadomasoquismo 
En la práctica del BDSM, las palabras "no" y "sí" no funcionan. Si una mujer le dice por ejemplo a su amo en la mitad de una saludable sesión de latigazos que "no hagas esto", probablemente esto lo estimule aún más. Existen entonces, palabras racionales, fuera del contexto erótico y que sirven para frenar el momento, para informarle al otro que ya se llegó a un límite. Por ejemplo para Jacobo, "Puerta" es su palabra fuerte. "Puerta puerta" significa que hay que parar. Nos explica que "esto es parte del respeto de la relación, el lenguaje es importante aparte de que genera tribus". 

Para este momento de la entrevista, nos empieza a mostrar sus "trofeos tribales", o "heridas de guerra", algunas marcas que le han quedado de su paso por el mundo del BDSM. En sus brazos y estómago podemos ver algunas quemaduras de cigarrillo. También somos testigos (gajes del oficio que llaman) de sus piercings o perforaciones en la cabeza del pene, tres en total, y un "cockring" o anillo de acero en la base del pene. El proceso para tener esas perforaciones no es nada glamoroso: "10 días toca estar con pañal para adultos después de la perforación, cualquier roce es un dolor impresionante, y luego 3 meses sin sexo". "¿Y usaste anestesia?" Preguntamos llenos de curiosidad. "¡No! Entonces se hubiera perdido la diversión en las perforaciones". Nos explica que en la mafia japonesa, los Yakuza, tienen todo su cuerpo tatuado por que es una demostración de valor. "Las perforaciones me las hizo mi maestro, que fue el que me enseñó a perforar".

 
 
 
 
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