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Todas las fotos por: Alejandra Guerrero - Fotógrafa
Modelo: Alejandra Guerrero / Hollywood
Yo estaba muy envuelta en la escena fetichista de Chicago alredor del 2001. Iba a fiestas, descubrí muchos “sex clubs”, que eran lugares ocultos al resto de la ciudad, entre otras cosas. También asistía a varias galerías de arte fetish, en una de ellas los dueños son una pareja, swinger, la chica es una modelo erótica, ha salido en Playboy y aparte de la galleria Echo Gallery, tienen una compañía de ropa muy sexy que se llama Narcisse Designs.
En ese tiempo de la galería me hice amiga de un hombre que siempre me admiraba los pies. Yo no sabía qué era eso, es más, hasta fui a un supuesto trabajo de modelar mis pies para catálogos pero no salió nada, era falso, el hombre sólo quería sacar fotos de mis pies. Me decía que habrían hombres que se morirían por mis pies y que él iba a contratar a unas modelos para una fiesta fetichista de halloween, me preguntó si estaba interesada.
Fui a la fiesta y me encontré con una amiga; y ahí tuve mi primera experiencia en "Foot Fetish". Un hombre trató mis pies como si fueran una divinidad, los adoró, luego los lamió, luego quería que me parara en su pecho y así lo hice en una sesión por 20 minutos. Al final me pagó 40 dólares.
De ahí en adelante, Phil, mi amigo, empezó un club de fetichistas de pies, que funcionaba el primer jueves de cada mes. Las primeras fiestas las hizo en un sex club llamado The Leather Rose. A Phil lo contactaban las personas con este fetiche, muchas personas que eran parte de un grupo de Grupo de Yahoo y él les cobraba 50 dólares tan sólo por tener el derecho de ingresar a la fiesta.
La mayoría de estas personas eran amigas muy alternas que yo conocía ya de bares y fiestas, y otras eran dominatrices, así que habían unas buenas vibraciones en el grupo, un sentimiento de seguridad y a la vez placer. Otro detalle era que el Leather Rose, siendo un sex club, era sólo para miembros y no vendían licor. La gente no iba a emborracharse, sino a cumplir sus fantasías. Tenían muchos aparatos de bondage, disciplina y muchos cuartos con juguetes sexuales. En las fiestas había a veces uno que otro miembro, mirándonos cuando hacíamos sesiones de foot fetish (fetichismo con los pies), a veces eran hombres, ya mayores, vestidos con ropa interior de mujer muy fina o en bondage gear, tocándose solos y mirando desde una esquina.
Sexo, fetiches y rock and roll
Luego Phil trasladó el Foot Club a la Galería Echo, pero tuvo problemas por que en un momento, uno de los hombres del club se metió en un baño con dos amigas a tener sexo, traspasando así la barrera del sólo fetiche, contemplación y adoración. Las fiestas finalmente fueron trasladadas al apartamento de Colleen, una amiga mía, quien es una dominatriz y tiene su propio dungeon (calabozo) en su loft. Muchas de estas fiestas también las hacían en suites de hoteles 5 estrellas, cuando eran organizadas por otra gente de Nueva York. En ellas se hacía mucho dinero, tanto que a todas nos recogían en limosina.
Por asuntos del trabajo, dejé de asistir a estas fiestas aproximadamente en el 2004, pero de vez en cuando me asomaba a saludar y a estar con mis viejas amigas. Lo único que resultó de estas fiestas fue que tuve un cliente regular que me pagaba 150 dólares por una hora de sesiones privadas, de estricto fetichismo de pies, en su estudio. Era una época en la que lo hacía por pasarla rico, me encantaba el ambiente bizarro de las fiestas y claro, por hacerme un dinero extra.
Hay muchas clases de fetichismo de pies, fetiche dentro del fetiche. A unos les gusta hacer cosquillas, otros quieren sólo lamer y chupar los pies, otros quieren sólo dar masajes, otros quieren ser trampled (que les caminen encima con o sin tacones) y hay otros extremos en los que yo no me metía como hacer un “foot job” (masturbar a un hombre con los pies). A otros, simplemente le gusta sacarle fotos a los pies.
Ahora que lo pienso, cuando tenía las sesiones de foot fetish, yo no sentía nada, ninguna de las anteriores modalidades me llamaba la atención… aunque en todo caso, creo que internamente tengo un fetiche por los pies, o más exactamente por mis pies; aunque los pies en general me fascinan, han sido protagonistas desde que empecé a trabajar en fotografía.
Un hombre muy afortunado
La razón de esta serie de fotos con mis pies, fue un hombre. El año pasado empecé a salir con un chico que tenía foot fetish, y era la primera vez que yo conocía a alguien fuera de ese grupo cerrado y secreto de fetichistas, que no fuera demasiado adulto y aparte de eso era muy atractivo.
Así que empecé a tomarme las fotos para seducirlo… para mí, los pies de las chicas hasta cierto punto, son simplemente una diversión visual, como una golosina; pero me producen un amor estético, de ahí mi fetiche con mis pies, en lo que expresan y lo que logran, es un poder que se tiene.
Cuando empecé a hablar con mi actual novio del tema, me contó que él también tenía un fetchisimo con los pies y seguí sacándome fotos, inspirada en todo esto. La verdad, gozo ese fetiche que él tiene, por que hay mucha más variedad en los juegos sexuales, una exploración divertida y estimulante. Por ejemplo, a él lo seduce sólo mirar mis pies, o si me pongo medias negras que es su otro fetiche, o también siento placer si él hace cosas en mis pies, la forma de acariciarlos y tocarlos, eso es muy excitante.
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Buen articulo pero nunca he entendido donde se encuentra la atraccion por los pies.. entre gustos no hay disgustos, pero para mi no le veo la gracia a algo asi.
15/05/2010 - 19:19
a mi me encantan los pies ,si aguna dama desea que se los bese,acaricie,chupe,etc con mucho gusto
13/07/2010 - 12:28
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