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La historia del Santo Cachón
Un tributo anestésico a aquellos buenos alcaldes que tuvo Barranquilla |
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Todos hemos disfrutado oyendo ó bailando el disco del Santo Cachón, pero posiblemente muchos no sepan la historia detrás del nombre. |
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En mi natal Barranquilla, existe un sector residencial en la parte má alta de la ciudad, llamado Ciudad Jardín donde soplan unas deliciosas brisas, en el centro hay un parque con un Cristo que parece una copia del Cristo del Corcovado de Río de Janeiro, desde luego aunque grande, el nuestro es de menor escala y de noche el alumbrado era más bien tenue.
Texto: Timothy - Badajoz, España
Ilustración: Punchi
En mi época de estudiante de bachillerato allí había tres cosas buenas, una tienda donde vendían unas exquisitas arepas de huevos como las de Luruaco, los juegos que se encuentran en todos los parques y unos terrenos extensos con muy buena grama. Nuestros padres (los míos y los de mis amigos de barra), nos llevaban allí los domingos en el día, y jugábamos unos formidables partidos de béisbol, ó en ocasiones íbamos a elevar cometas. De noche el parque era otra cosa, alumbraba mas la luz de la luna que las del mismo parque, ciudadanos de todos los sexos, estados civiles, de diferentes ocupaciones excepto atracadores (esta especie por allí no se veía) iban al parque en parejas para dedicarse a los diferentes malabares del amor que en la práctica existían, todo desde luego al amparo del Cristo con sus brazos abiertos.
Con el humor típico de la gente de mi región, esta estatua fue bautizada con el nombre del Santo Cachón debido a que le tocaba ser testigo y proteger a quienes allí iban en horas de la noche a dedicarse a aquellas actividades, que eran diferentes a aquellas para las que se diseña un parque.
Cuando los Embajadores Vallenatos cantan aquel pegajoso estribillo que reza “que te perdone yo… como si yo fuera el santo cachón”, se refieren a aquel monumento del Cristo en el parque de Ciudad Jardín al que le tocaba cobijar a su amparo a todos los pecadores (yo personalmente no creo que sea pecado), que por las noches iban allí, no sabemos si a obtener su amparo y perdón por las prácticas amorosas que iban a realizar aprovechando de paso la oscuridad.
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