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Voyeurismo: viaje al fondo de los "mirones"
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Voyeur es una palabra francesa que traduce “mirón”. Dentro del estudio sicológico se considera un trastorno sicosexual que se especifica en una búsqueda de satisfacción erótica, mediante la vigilancia visual clandestina a personas o grupos, mientras estos se desvisten, se encuentran desnudos o cuando parejas o grupos realizan algún tipo de acto relacionado con prácticas sexuales.
Artículo por: Juan Camilo Agudelo
Ilustración: Fabián Penagos
No se preocupe, que si usted disfruta al observar cuerpos desnudos, fotos eróticas, películas porno o asiste a algún tipo de show de striptease de vez en cuando; a usted la ciencia médica no lo considera un voyeur, pues estas actividades pueden resultar un buen ingrediente afrodisíaco cuando las practica conscientemente. Pero cuando estas experiencias se vuelven indispensables, exclusivas y necesarias para el deleite sexual usted puede estar sufriendo de algún tipo de trastorno similar al voyeurismo. El placer de mirar, disponer la voluntad para espiar y descubrir lo que los demás ocultan, es la esencia de los verdaderos “mirones”.
A través de la historia del arte, pintores, escritores, grandes directores de cine han utilizado el fisgoneo para la conquista, recordemos a Alfred Hitchcock con La ventana Indiscreta , a Brian de Palma con Doble de cuerpo o a Kieslowsky con Una película de amor. Salvador Dalí describió detalladamente en sus memorias la excitación que le provocaba mirar a jóvenes de ambos sexos realizando actos sexuales. Sólo en casos en los que estas cualidades voyeristas comprometen la seguridad personal o la misma moralidad de los espiados, es recomendable atender esta perturbación con algunos medicamentos y tratamiento sicoterapéutico profesional. El asunto es que un voyeur consagrado no se considera a sí mismo enfermo o trastornado, pues en el anonimato se deleita viendo gozar a los demás, reflejando así una incapacidad para establecer relaciones personales afectivas y eróticas.
El negocio de la intimidad
Y aunque para algunas personas la sensación de ser observados les ocasiona emociones sicalípticas y sensuales, no se puede afirmar que les guste exhibirse. Por eso, este tipo de trasgresión visual en la uqe se pretende conocer lo que no se ve a simple vista y revelar lo prohibido, ha empezado a restringirse y penarse en algunos países del mundo donde ya existen medidas en contra de la utilización de teléfonos móviles con cámara, como en gimnasios y piscinas públicas.
Pero sea cual sea el caso, el voyeur siempre utilizará una máscara tras la cual llevará a cabo sus deseos más oscuros, violentará la intimidad de su deseo y se sentirá pleno al lograr su cometido y satisfacción personal. Lo realmente delicado se establece cuando esa acción se acomete ante los ojos de los demás y cuando estas imágenes pueden ser vistas por otras personas o en medios de comunicación.
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