| |
 |
| |
Anteriores
Objeto de deseo |
|
Viaje a la belleza interior |
|
Mónica, Ana María
y Sandra |
|
Autorretratos Maxiaz 2006 |
|
Yo salí con una Barbie |
|
Moda
para la playa |
|
Propuesta
de moda |
|
Los hombres
de azucar |
|
Maxiaz:
de fotógrafo a modelo |
|
Nicol:
dulce y picante |
|
Amor
entre Mujeres |
|
La mujer
del látigo |
|
Belleza
Oriental |
|
Diana
Marcela y sus disfraces |
|
¡Juntas
son dinamita! |
|
Cosita
Seria |
|
¡Vaca
pa' la pelada de Manizales! |
|
En el
corazón de la rumba gay |
|
|
|
|
| |
|
Foot
Fetish, besa mis pies
|
|
|
Alejandra
Guerrero, nuestra corresponsal del sexo favorita,
ataca de nuevo. Esta vez, nos sorprende con sus aventuras
en el mundo de los fetichistas de pies, y un intrigante
set de fotos en el que expresa sus deseos.
Espere muy pronto en GuiaCereza, un artículo
completo, una investigación, acerca del mundo
de los fetichistas en Medellín. Será
una bomba completa.
|
|
|
|
Utiliza
Internet Explorer para ver las imágenes
Utiliza
Internet Explorer para ver las imágenes

|

Todas las fotos por: Alejandra Guerrero - Fotógrafa
Modelo: Alejandra Guerrero
Locación: Hollywood CA.
Prohibida su reproducción total o parcial. GuiaCereza.com
Artículo por: Alejandra Guerrero - Exclusivo para
GuiaCereza.com
Yo
estaba muy envuelta en la escena fetichista de Chicago alredor
del 2001. Iba a fiestas, descubrí muchos “sex
clubs”, que eran lugares ocultos al resto de la ciudad,
entre otras cosas. También asistía a varias
galerías de arte fetish, en una de ellas los dueños
son una pareja, swinger, la chica es una modelo erótica,
ha salido en Playboy y aparte de la galleria Echo
Gallery, tienen
una compañía de ropa muy sexy que se llama
Narcisse
Designs.
En
ese tiempo de la galería me hice amiga de un hombre
que siempre me admiraba los pies. Yo no sabía qué
era eso, es más, hasta fui a un supuesto trabajo
de modelar mis pies para catálogos pero no salió
nada, era falso, el hombre sólo quería sacar
fotos de mis pies. Me decía que habrían hombres
que se morirían por mis pies y que él iba
a contratar a unas modelos para una fiesta fetichista de
halloween, me preguntó si estaba interesada.
Fui
a la fiesta y me encontré con una amiga; y ahí
tuve mi primera experiencia en "Foot Fetish".
Un hombre trató mis pies como si fueran una divinidad,
los adoró, luego los lamió, luego quería
que me parara en su pecho y así lo hice en una sesión
por 20 minutos. Al final me pagó 40 dólares.
De
ahí en adelante, Phil, mi amigo, empezó un
club de fetichistas de pies, que funcionaba el primer jueves
de cada mes. Las primeras fiestas las hizo en un sex club
llamado The Leather Rose. A Phil lo contactaban las personas
con este fetiche, muchas personas que eran parte de un grupo
de Grupo
de Yahoo
y él les cobraba 50 dólares tan sólo
por tener el derecho de ingresar a la fiesta.
La
mayoría de estas personas eran amigas muy alternas
que yo conocía ya de bares y fiestas, y otras eran
dominatrices, así que habían unas buenas vibraciones
en el grupo, un sentimiento de seguridad y a la vez placer.
Otro detalle era que el Leather Rose, siendo un sex club,
era sólo para miembros y no vendían licor.
La gente no iba a emborracharse, sino a cumplir sus fantasías.
Tenían muchos aparatos de bondage, disciplina y muchos
cuartos con juguetes sexuales. En las fiestas había
a veces uno que otro miembro, mirándonos cuando hacíamos
sesiones de foot fetish (fetichismo con los pies), a veces
eran hombres, ya mayores, vestidos con ropa interior de
mujer muy fina o en bondage gear, tocándose solos
y mirando desde una esquina.
Sexo, fetiches y rock and
roll
Luego
Phil trasladó el Foot Club a la Galería Echo,
pero tuvo problemas por que en un momento, uno de los hombres
del club se metió en un baño con dos amigas
a tener sexo, traspasando así la barrera del sólo
fetiche, contemplación y adoración. Las fiestas
finalmente fueron trasladadas al apartamento de Colleen,
una amiga mía, quien es una dominatriz y tiene su
propio dungeon (calabozo) en su loft. Muchas de estas fiestas
también las hacían en suites de hoteles 5
estrellas, cuando eran organizadas por otra gente de Nueva
York. En ellas se hacía mucho dinero, tanto que a
todas nos recogían en limosina.
Por
asuntos del trabajo, dejé de asistir a estas fiestas
aproximadamente en el 2004, pero de vez en cuando me asomaba
a saludar y a estar con mis viejas amigas. Lo único
que resultó de estas fiestas fue que tuve un cliente
regular que me pagaba 150 dólares por una hora de
sesiones privadas, de estricto fetichismo de pies, en su
estudio. Era una época en la que lo hacía
por pasarla rico, me encantaba el ambiente bizarro de las
fiestas y claro, por hacerme un dinero extra.
Hay
muchas clases de fetichismo de pies, fetiche dentro del
fetiche. A unos les gusta hacer cosquillas, otros quieren
sólo lamer y chupar los pies, otros quieren sólo
dar masajes, otros quieren ser trampled (que les caminen
encima con o sin tacones) y hay otros extremos en los que
yo no me metía como hacer un “foot job”
(masturbar a un hombre con los pies). A otros, simplemente
le gusta sacarle fotos a los pies.
Ahora
que lo pienso, cuando tenía las sesiones de foot
fetish, yo no sentía nada, ninguna de las anteriores
modalidades me llamaba la atención… aunque
en todo caso, creo que internamente tengo un fetiche por
los pies, o más exactamente por mis pies; aunque
los pies en general me fascinan, han sido protagonistas
desde que empecé a trabajar en fotografía.
Un
hombre muy afortunado
La razón de esta serie de fotos con mis pies, fue
un hombre. El año pasado empecé a salir con
un chico que tenía foot fetish, y era la primera
vez que yo conocía a alguien fuera de ese grupo cerrado
y secreto de fetichistas, que no fuera demasiado adulto
y aparte de eso era muy atractivo.
Así
que empecé a tomarme las fotos para seducirlo…
para mí, los pies de las chicas hasta cierto punto,
son simplemente una diversión visual, como una golosina;
pero me producen un amor estético, de ahí
mi fetiche con mis pies, en lo que expresan y lo que logran,
es un poder que se tiene.
Cuando
empecé a hablar con mi actual novio del tema, me
contó que él también tenía un
fetchisimo con los pies y seguí sacándome
fotos, inspirada en todo esto. La verdad, gozo ese fetiche
que él tiene, por que hay mucha más variedad
en los juegos sexuales, una exploración divertida
y estimulante. Por ejemplo, a él lo seduce sólo
mirar mis pies, o si me pongo medias negras que es su otro
fetiche, o también siento placer si él hace
cosas en mis pies, la forma de acariciarlos y tocarlos,
eso es muy excitante.
¿Quieres
saber más de nuestra "sexpondant" favorita?
Envíe sus comentarios sobre este artículo
a:
editor@guiacereza.com
|