...::::: Categoría: Sadomasoquismo :::::..
Castigada
Por:
Fecha: 21/04/2010 - 03:30 - 11 Comentarios - 2589 Lecturas
Calificación: (4 Puntos / 1 Votos)
Tiempo estimado de lectura: 44 minutos.
Alejandro em cuenta como castigó a su única hija cuando su esposa la encontró culiando
Me contó Alejandro lo que habí­a pasado el fin de semana, cuando el llegó sobre las 6.00 p.m. y desde la puerta gritó: Hola familia, ya estoy en casa. El silencio de la casa, hizo que se preocupara y pasó rápido a su habitación en donde estaban Nancy y Paula Alejandra, su cara cambió y de la sorpresa pasó a la intriga, frunciendo el ceño. El que Paulita estuviera sentada y cubierta con una manta incapaz de mirar arriba fue suficiente para saber que algo habí­a pasado.
Nancy, ¿qué ha pasado?. Ella le contó con pelos y señales como habí­a encontrado a su hija.
-¿¡COMO!?...¿¡COMO DICES!?...¿CON QUIEN?...¿¿CON QUIENES??...¿¿¡¡QUÉEEEEEEEEE-exclamó incrédulo-!!??...
-Los dejé irse porqué ya sabemos donde encontrarlos para tener unas palabrejas con ellos dijo Nancy y porqué supuse que querrí­as hablar con ésta puta.
Alejandro alzó la mano para pegarle, dejándola con la mirada y la cara llenas de terror. Sin embargo, cerró el puño -No-gimió entre dientes-..no, así­ no..debe haber otra manera..tiene que haber otro modo-pensó en voz alta con los ojos cerrados, conteniendo su rabia-..
De pronto, tras mirar a su esposa y a su hija violentamente la manta con la que me estaba cubriendo y se la quitó a pesar de los esfuerzos de Paulita y encontró que ella estaba desnuda. Paula Alejandra se tapó con las manos lo mejor que pudo.
-Muy bien-dijo, pareciendo haber decidido algo-..¡¡vente p’acá, que te vas a enterar de quien es tu padre!!.
-Alejandro por dios, ¿¡que te propones!?.
-Nancy, vas a tener que decidir. ¡¡O te apartas de en medio y jamás me preguntarás que voy a hacer, o vienes conmigo y participas en el castigo, quedas notificada
Nancy dijo es tan hija mí­a como tuya y tengo tanto derecho como tú a castigarla como se merece.
Paula Alejandra estaba atónita, pero aterrorizada de verdad. ¿¿Pero es que habí­an perdido el juicio??.
-Muy bien-dijo Alejandro, vamos a su cuarto. Y tú, pequeña puta, vas a conocer las consecuencias de tus acciones. Paulita se resistió, intentó que entraran en razón..en ese momento cualquier cosa le parecí­a buena en comparación con lo que su papá y mamá se proponí­an hacerle..
Al llegar a su cuarto Alejandro la tiró en la cama y Nancy cerró la puerta. En un abrir y cerrar de ojos, Papá se desnudó mostrándole su vergota, la cual no habí­a visto jamás. Paulita se puso roja de vergüenza.
-Vamos-dijo Alejandro ¿me vas a decir que te da vergüenza verme las guevas?. Como con los otros no es así­.
Alejandro apretó a su hija contra él y tomó una de sus manos que puso en su verga, mientras comenzó a besarla, Paulita se resistí­a, pero era imposible que a sus 15 años pudiera ganarle en fuerza a su papá y él consiguió lo que tanto buscaba. Paulita lloraba al ver lo que le estaba haciendo. Su mano izquierda se coló entre las piernas de su hija hasta que entre sus dedos pudo aprisionar su clí­toris con lo que logró que se abriera de piernas para su papá. Aquella situación era horrible, pero el que su mamá, su eterna protectora, estuviera allí­ consintiéndolo, era peor.
-Nancy, mira como se abre la zorra de tu hija. Menuda puta está hecha, y nosotros pensando que todaví­a era una princesita. ¡¡Ja!!. Puta de mierda..
Paulita entre dientes gemí­a y chillaba débilmente pidiendo que parase, pero él seguí­a con sus caricias. Nunca habí­a visto a su padre tan fuera de sí­, tan descontrolado. Él, que siempre habí­a sido el paradigma del autocontrol y la contención, ahora parecí­a un animal enloquecido.
Que boquita tiene mi nena.. me pones de caliente zorrita mí­a..y que cositas más ricas tienes espera que te las pruebe..que pezones más ricos. No hubo forma de evitar que se le pusieran firmes y duros, Podí­a ver a su mamá allí­ plantada, mirando como papá se preparaba para clavarme, sin que mover un dedo para evitarlo. Paulita pedí­a auxilio con la mirada, pero su mamá no me hací­a caso.
Paula vio como su papá le chupaba los pezones tiraba de ellos, les daba mordisquitos y tirones, pellizcos Luego la puso encima de él para poder amasar sus tetas con total libertad y en esa posición Paulita pudo sentir la verga de su papá creciendo, poniéndose cada vez más dura y más caliente. Paula Alejandra se aterrorizó al ver que su padre no tení­a verga, ¡¡aquello era una vergota!!.
-Que, zorrita, ¿notas como me pones de caliente?. ¿¿Ves como la tengo por tu culpa??. Luego de besar a su hija le susurró al oí­do:
-Eso es, mí­rala bien, devórala con los ojos-dijo cogiéndosela-. ¡¡Te la pienso meter hasta el fondo, puta asquerosa!!. Y se la la restregó en la cara
Muerta de miedo, horrorizada y avergonzada, Paula empoezó a pajear a su papá. Mientras Alejandro le decí­a cosas como "ya verás lo que espera", "más vale estar mojada porqué te la voy a clavar sin contemplaciones" y otras cosas linduras por el estilo. Nancy, mientras tanto, seguí­a en plan mirona, apenas murmuraba "Vamos puta, recibe tu merecido ".
-Uuuuff que rica paja..eso es puta, mastúrbame como tú sabes hacerlo, ¿¡es así­ como se lo hiciste a ellos!?, ¿así­ lo hiciste hasta que se corrieron en tu cara, o fuiste tan sucia de dejar que se corrieran en tu boca para tragárselo?... La hizo abrir la boca y la hizo que tragarse toda su verga, la cabeza de su hija fue subiendo y bajando, obedeciendo la tajante orden y mamándosela como él querí­a. Los gemidos que éste lanzaba, unidos a sus comentarios "que buena zorra, como la chupa" y "que buena eres, me la chuparás todos los dí­as", hizo de aquello lo más asqueroso que jamás le pasó en la vida.
-Nancy, que bien la chupa tu pequeña hija. Dios, que boca, como traga. Mí­rala bien, mira como se la mete toda y la vuelve a sacar.
-¿¿Te la chupa a gusto esa zorra?? Preguntó Nancy.
-Ya lo creo que sí­... Chupa nena chupa ..
-Vamos mala pécora, ya has oí­do a tu padre. ¡¡Mámasela toda!!.
Paula Alejandra se sentí­a mu mal pues ya tení­a suficiente con las humillaciones de su papá y ahora debí­a aguantar las humillaciones de su mamá. Además por la manera que la miraba su mamá, daba la impresión que ella tení­a planes muy especiales para ella, planes que iban a ser todo menos agradables.
Mientras tení­a que chupar la verga de su papá, toda gruesa y caliente. Alejandro para humillarla, a veces la hací­a tragársela muy lentamente hasta el fondo, para sacarla más lentamente aún. Con eso conseguí­a que se le mantuviera muy dura, y que Paulita aprendiera, las artes de la felación. A riesgo de recibir una buenta tunda Paulita obedeció sus órdenes: le besó la punta de su verga, masajeó y chupó sus guevas, hasta que su papá le dijo -¡¡Quieta hija, que no quiero correrme ahora!!..
Entonces Alejandro separó las piernas de su hija y hundió su cara en mi chochita, la cual estaba mojadita por tanta caricia previa. Paulita estaba avergonzada, pero lo cierto es que aquella forma de comérsele la chochita, pese a lo repugnante y depravada que era, la puso por las nubes. Nunca habí­a sentido nada igual: los hábiles dedos de su padre abrieron los labios vaginales y su lengua entró el ella, luego dibujó cí­rculos sobre sus labios mayores, haciéndola gemir
-Alejandro, mira a la zorra de tu hija, menuda cara de puta. ¡¡Si hasta parece que lo goza la perra!!.
-Muy bien puta, ¡¡ahora vas a tener tu merecido!!.
La echó en la cama, le abrió las piernas, se puso encima de ella con su verga bien agarrada en su mano, la sujetó bien fuerte..y a pesar de los intentos de Paulita, la forzó. Paulita solo pensaba Oh dios, no me puede estar pasando esto a mí­.
-Ah ..que buena estás, que cuerpazo tienes para 15 años.. ya verás que polvo te voy a echar..Le decí­a Alejandro. Y le clavó su verga a Paulita hasta los huevos
-Vamos, cuelala, castí­gala, ¡¡viólala si es preciso, dale su merecido a esa guarra!!. Dijo Nancy a lo que Paulita se preguntró si serí­a verdad que habí­a oí­do a su mamá decirle a su papá que la violara. No podí­a creer que aquellas palabras tan cargadas de odio, de maldad, hubieran salido de ella. Paula se quedó mirándola unos segundos, y mamá, como si hubiera leí­do en mis ojos, me dijo en tono frí­o y dolido: -Tú no eres hija mí­a. Mi hija jamás habrí­a hecho lo que tú hiciste.
-Sí­ puta sí­..goza ya perra..vamos perrita mí­a, he dicho que goces..goza..gritaba Alejandro mientras culiaba sin compasión a su hija.
Paulita a su pesar sintió como su cuerpo la traicionó y pude sentir como algo que crecí­a dentro de ella. Fue algo lento, paulatino, casi imperceptible al principio, pero conforme fue metiéndosela más fuerte, aquello crecí­a por momentos hasta que finalmente acabó desbordandola y, entonces, con gritos de dolor y rabia y las uñas clavadas en la espalda de su padre, se corrió
-Sí­ ..córrete ya puta de mierda gritaba su padre..
Su orgasmo fue unos segundos adelantados al de su papá, pero fue una sensación que nunca podrí­a olvidar por mucho que ella quisiera. Paulita notó como el semen de su papá la inundaba por dentro
Alejandro suspiraba-..es el polvo más rico que he echado en mi vida..luego mirnado a Paulita le dijo eso es para que aprendas, aunque aún me he quedado con ganas, y mi verga también creo que aún puedo darme un último gustazo contigo..
Antes de poder reaccionar, la volteó poniéndola de espaldas cuando Paula Alejandra vio cual era su intención le suplico que no lo hiciera que ella era virgen, pero esos ruegos solo sirvieron para enardecerlo. Fue cuando Alejandro le dijo
-Mucho mejor entonces, así­ podré hacerte sufrir de verdad. Y ni se te ocurra impedirlo, o ya sabes que pasará.
La puso a cuatro patas como las perras y se puso a lamerme el ano una y otra vez, metiendo sus dedos por él, alternando para no dejar respirar ni un solo segundo en paz. Nancy, que para ese entonces ya estaba sentada en la cama desnuda, solo miraba mientras se masturbaba, diciendo que no podí­a evitar excitarse. Alentado por los comentarios de Nancy, Alejandro se ensañó más con el culito de su hija, metiendo dos dedos. Aquello dolió de verdad, pero no fue ni de lejos comparable al dolor que sintió Paulita cuando consiguió barrenarle el culo, desvirgándolo haciéndole un daño terrible. Que dolor..era un suplicio, una tortura infernal..Paula chilló y gimió hasta que quedó sin fuerzas y entonces su papá se puso a darle por el culo.
Su esposa y su hija nunca lo habí­an visto tan satisfecho de sí­ mismo, tan orgulloso de lo que estaba haciendo, Nancy, seguí­a en lo suyo, observando toda la escena pero sin participar, hasta que Paula notó los dedos de su mamá masturbándola mientras era violentamente sodomizada por su padre. Paula podí­a ni hablar, le costaba respirar, pero resoplaba una y otra vez para coger aire, pero prevalecí­a el intenso dolor que era sentir el enorme vergón de su papá incrustado firmemente entre sus nalgas.
Mientras su culo era torturado y usado de una manera tan despiadada que por un instante creyó que era un desconocido quien la estaba enculando, pero no, era su querido y amado padre el que estaba dándole y se lo estaba pasando lo mejor del mundo.
Uy que culito más rico..que cosita apretadita.. que bien me la aprieta, decí­a Alejandro mientras Nancy lo animaba dale fuerte, reviéntale ese culo a vergazos..sodomí­zala de una puta vez..
Paulita no sabí­a que era pero la enculada o tener que aguantar sus comentarios, sus insultos, sus vejaciones, su manera tan despiadada de tratarla. Jamás se habí­a sentido tan sucia, tan envilecida por alguien a quien yo querí­a tanto. Alejandro la tení­a doblada mientras me cogí­a las tetas y jugaba con ellas, retorciéndolas De estar a cuatro patas pasó a estar totalmente echada en la cama boca abajo, sintiendo como aquello era más doloroso al tener el culo más cerrado en aquella posición. Alejandro lo hizo ex profeso para que le doliera y lo sufriera. La enculada estaba llegando a su término, no habí­a más que oí­r como jadeaba Alejandro para saber que no tardarí­a en correrse, y lo mejor, increí­ble o no, era que Paulita también estaba a punto de correrse. Alejandro se aferró a las tetas de su hija y las apretó tanto que la hizo gritar de dolor, y la enculó más fuerte y más fuerte hasta que, con enormes estertores, noté le llenó el culito de su leche cremosa. Ese orgasmo fue seguido, por el de Paula Alejandra.
Me gustó mucho ese culito tuyo..ya me encargaré de castigarte más a menudo..ni se te ocurra pensar que te vas a librar tan fácilmente..le dijo Alejandro a su hija mientras le daba un beso en su boca
-Alejandro, ¿ya terminaste? Preguntó Nancy
-Sí­, yo ya hice todo lo que tení­a que hacer. ¿Por qué?.
-Porqué yo también quiero castigarla. Es tan hija mí­a como tuya, y creo que tengo el mismo derecho a darle el castigo que se merece.
Nancy volteó a su hija y poniéndola boca arriba, para admirar su cuerpo desnudo. Se quedó mirando sus tetas y luego la recorrió de arriba abajo para ver sus curvas, centrándose en los dilatados labios vaginales. Lasciva y viciosa se acercó y se puso a besarla largo y tendido, llevando las manos de su hija a sus tetas para que las tocase y apretase. Paulita jamás habí­a tenido una relación lésbica, era algo que no le gustaba, pero ahora, a la fuerza, estaba descubriendo lo que era aquello. Peor no se podí­a sentir.
Que boquita tan rica tienes razón Alejandro, que bien besa la niña..es toda una delicia..y que tetitas más ricas..te las comer enteritas..Bajó para besar sus pezones, succionando y tironeando de ellos todo cuanto quiso. Paulita no tardó en jadear muerta de vergüenza, incapaz de soportar aquellas obscenas caricias. Percibí­a los dedos de su mamá recorriéndola hasta llegar a su chochita acariciando el gallito y los labios vaginales con mucho cuidado y mucho mimo, haciéndola rechinar entre dientes y morderse el labio inferior para resistir aquella imposible marea de sensaciones.
-Mira Alejandro, la perra de tu hija se pone caliente conmigo.. se corre sin importarle quien la toca..es una puta redomada.
-Vamos Nancy, dale duro, castí­gala de una vez
-Tienes razón..¡¡vamos puta, cómeme la chocha o te muelo a patadas...
Paulita no podí­a dar crédito a lo que estaba oyendo, su mamá se abrió de piernas y tuvo que “hurgarla” y explorarla según ella ordenaba. Su cara de placer le provocaba un terrible sentimiento de asco, pero no podí­a parar de tocarla y lamerla, teniendo que meterle la lengua hasta el fondo de su chocha para luego tener que besarla y compartir sus jugos. Alejandro, en su rol de mirón, lo único que decí­a era que lo estaba haciendo muy bien que no se detuvieran, que le estábamos dando un espectáculo antológico.
-Eso es, venga, dale duro a tu madre, culeatela putita asquerosa..mira Nancy, que paja me estoy haciendo..vamos zorrita, no pares..
Luego Nancy obligó a su hija a hacer un 69 de forma que a la vez que estaba comiéndole todo el coño a su hija esa podí­a devolverle el favor, Nancy exploró a su hija a fondo, llegando a meterle ¡¡tres dedos!! Tanto en la chocha como en el culo usandolos como si fueran un consolador, a la vez que con la otra mano jugaba con su clí­toris para ver como se convulsionaba con sus caricias.
Aunque para Paulita todo aquello le parecí­a una pesadilla, los gemidos que estaba soltando daban la impresión contraria. Al final acabaron corriéndose como dos perras lujuriosas, gritando sin parar y quedando tumbadas en la cama.
- Para acabar el castigo Alejandro sujetó la cabeza de su hija, se masturbó delante de ella hasta que se corrió en su cara, dejándola bien pringada
Entonces Alejandro y Nancy se abrazaron mirándo a Paula Alejandra que estaba en un estado lamentable: desnuda, pringada de semen y forzada por propios padres. .
-Espero que hayas aprendido la lección, y si no, podemos castigarte otro dí­a- dijo Alejandro, tan tranquilo-.
Se fueron dejando a Paula Alejandra sola y turbada pues no sabí­a que pensar de todo aquello. Lo único que se le cruzaba por la mente una y otra vez era la idea de que ellos habí­an exagerado con el castigo. Total, ¿¿qué habí­a hecho de malo??...solo la habí­an pillado besándose con un primo..claro que otro primo y mi hermano estaban comiéndole las tetas..sin olvidar que estábamos desnudos..¡ah sí­!, y que mi tí­o y padre de mis primos me tení­a clavada por la chochita pero bueno, que no era para tanto..¿o sí­ lo habí­a?...
Califique y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran Gracias!
Ver Perfil de

 
 
 
 
estucko dice:
mucha vaina tan mala ........de verdad que bien vale verga esta historia
04/04/2010 - 18:30
 
 
 
 
dice:
no todas las historias tienen q ser verdad, a mi me gusto es hot bien
04/04/2010 - 04:58
 
 
 
 
jhonyky_82 dice:
YO CREO QUE COMO PADRE NO SE LE HACE ESO A UNA HIJA, SE PASARON MUCHO Y LA VERDAD SI ELLA QUIERE CULIAR CON EL QUE SE LE DE LA GANA ES PROBLEMA DE ELLA Y NO DE USTEDES DEJENERADOS PADRES.
04/04/2010 - 09:10
 
 
 
 
dice:
que horrible!!! una cosa es que guste lo harcore pero de ahi a abusar de su hija? si es verdad o no que degenere esto en lugar de excitar repugna
04/04/2010 - 18:50
 
 
 
 
Gonart dice:
Malo, malísimo y de repeso usa un lenguaje como el de los doblajes españoles de películas porno. Lógicamente es una fantasía, pero narrada con pésimo gusto.
05/05/2010 - 13:38
 
 
 
 
Por: (27/03/2011 - 10:46)
seguro gonococo que tus historias son mejores
 
 
 
 
dice:

Excelente, felicitaciones,  calificación 9,  creo que lo podrías hacer mejor y el resto de los comentarios, son otras paulitas


21/09/2010 - 22:51
 
 
 
 
dice:

muuuuuyy largo muyy sordido, muy violento


09/10/2010 - 18:18
 
 
 
 

wow  que rico aser  una fantacia  asi  es mas  sano entre familia  que  sea  otro que  cose  de uno  wow  muy rico


22/10/2010 - 09:14
 
 
 
 
peneloco20cm dice:

muy bueno y eso que no me conoce espero concoer a tu hija


27/10/2010 - 15:09
 
 
 
 
RAFA25 dice:

muy divertida la historia


29/03/2011 - 02:51
 
 
 
 
parejakli dice:

muy bueno, teniendo en cuenta que es un relato fantasioso y  sadomasoquista, opino esto pensando que no es un relato de la vida real.


04/11/2011 - 01:59
 
 
 
 
Para comentar este Artículo usted debe ser un usuario registrado.
Registrese o Ingrese aquí
Nuestra compañía - Condiciones del servicio - Contra la pornografía infantil
GuiaCereza.com es propiedad de Cereza Media. Derechos reservados. No reproduzca imágenes o artículos sin autorización.
Línea de atención (57) (4) 2922764
Medellín - Colombia 2004 - 2012. director