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Quiero dejar en claro que soy heterosexual y que nunca había pasado por mi cabeza tener algún tipo de contacto homosexual en toda mi vida.
Siempre he sido muy sexual y fui mujeriego hasta el día en que me casé con una mujer maravillosa a la cual amo, pero de quién puedo decir, no hace el sexo oral como me gusta. Cuando de sexo oral se trata me encanta que la mujer se goce el falo de su amante cual guarra golosa; sin embargo, a pesar de mi generoso cunilingus dado a la deliciosa concha rosada de Carolina, ella no hace lo propio conmigo. Sólo por ocasiones y nada de profundidad. ¿Por qué a muchas mujeres les molesta tanto el miembro de un esposo generoso, dedicado y amoroso?
Aún así, este asunto del fellatio nunca fue lo suficientemente relevante para mí como para colocarlo en la lista de preocupaciones a ser resueltas… hasta hace unos meses.
-¿Sabes quienes hacen una mamada como se debe?-Me preguntó Juan Pablo mi compañero de trabajo y mi mejor amigo cuando le comenté el asunto.
-Hummm ¿Quiénes?- le pregunte de vuelta temiendo que saliera con alguna carajada como acostumbra siempre.
-Los manes- dijo y cuando ladeé mi cabeza un poco, entrecerrando los ojos en una clara referencia de que no le entendía bien lo que me decía, aclaró –Quiero decir, los gays y los bisexuales. No hay mejor mamada que un hombre no le dé a otro porque sabe muy bien,cómo se siente y donde se hace el énfasis en el momento justo-
Sobra decir que me quedé boquiabierto ante la confesión suelta de un amigo casado que me confesaba su homosexualidad. Por lo tanto con ojos abiertos de clara sorpresa ante mi asombro, corrigió de inmediato con sonrisa socarrona: -hey, hey, hey, no me malentiendas, no soy gay… pero, Sergio, ¿Nunca te lo ha mamado un man en toda tu vida? ¿Ni en el colegio o en la U? ¿Sólo por experimentar en una fiesta o borrachera?
Me quedé pensando un rato y le dije: -Parce, ¿Ud está hablando en serio?
Paso seguido, me contó lo que le paso en la U de A en una fiesta de integración y luego me confesó que lo ha repetido varias veces. Sólo sexo oral de otro hacia él. Qué su esposa se lo hace, pero que cuando se le antoja una mamada golosa, profunda, húmeda y orgásmica, acude a un amigo que, por cierto tiene una chimba de novia y no es para nada corriente.
Me mostró su perfil por FB, joven, ingeniero de profesión, pinta y por las fotos con sus amigos, familia y novia, muy machito. Nada aparente. Todo muy bien guardado.
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Dos semanas después. Sábado en la noche. Casa de Juan Pa. Unos vodkas y pelis de rubias gozonas de vergas enormes animaban un ambiente que se ponía cada vez más caliente mientras esperábamos que llegara Camilo.
Un coche se detuvo frente a la entrada de la casa y corrimos a chismosearle la novia al tipo: -Está bien buena marica, mirále esos teteros- me dijo Juan y tenía razón. Se despidió de su amoroso novio con un beso y se alejó en el carro mientras Camilo que era más alto de lo que aparentaba en las fotos le decía adiós con las manos.
-Mucho gusto, soy Sergio- Le dije con voz ronca, aspecto serio y con un firme apretón de manos para que no quedara duda de que yo ni era gay, ni afeminado ni nada de esas cosas.
El hizo lo mismo añadiendo una sonrisa blanca que invitaba a la confianza.
Conversación fue, conversación vino, todo en torno al buen sexo y en especial por parte de Camilo, a lo libre y feliz que se sentía siendo pleno al tener la mente suficientemente abierta como para disfrutar del sexo en los dos mundos sin culpas.
Yo estaba muy caliente, pero no pude precisar si era por el ambiente que llenaba la sala o las imágenes y gemidos de mis niñas gozonas en el TV. En todo caso, la conversación cautiva de Camilo hacía de todo este asunto algo muy natural y corriente.
Juan Pablo también estaba muy a tono con la situación tanto que se sobaba sutilmente el bulto que le sobresalía del jean mientras miraba lascivamente a Camilo.
-Sólo tengo una condición para ustedes y les hago una mamada que recordarán por muchos días- dijo nuestro invitado tan casual como si estuviéramos hablando de futbol – Si voy a darles placer, al menos permítanme hacerlo como vinieron al mundo- sentenció sonriendo.
-¡Me parece justo!- dijo mi amigo evidentemente prendo, mientras se empezó a quitar la camisa si tan siquiera mirar si yo lo aprobaba, el muy malparido.
Tumbados desnudos sobre el sofá, Juan y yo vimos como el otro se desvestía muy despacio frente a nosotros. Mis miradas pasaban del Tv a Camilo con el ánimo de no perder por completo mi ‘razón social original’.
Un cuerpo trabajado en el gimnasio cubierto por una fina capa de vello rubio en los pectorales, abdomen, piernas y culo le daba un aspecto agradable, varonil, y no sobra decirlo, sexy. Cualquier mujer se lo daría fácil. Chico afortunado. Sin embargo, Juan Pablo y yo no estábamos nada mal, así que mi autoestima no se vio para nada amenazada.
Arrodillado entre las piernas de mi amigo, Camilo comenzó a chupar su buena verga con ánimo carnal y lujurioso; lo engullía con innegable gusto mientras la respiración fuerte de Juan y sus gemidos suaves me daban la idea de un goce que yo anhelaba sentir cuanto antes.
Mientras yo me masturbaba ante la escena indiscutiblemente homosexual, jamás se me pasó este calificativo por mi mente, ni siquiera cuando miraba a los ojos a mi parcero, quién me miraba igual con boca entreabierta y ojos libidinosos. Lo estaba disfrutando y eso me ponía muy arrecho.
Cuando por fin Camilo se acercó arrodillado entre mis piernas, contemplando mi duro, grueso, venoso y húmedo pene, por mi mente sólo pasaba la idea de que el tipo tuviera la suficiente discreción de mantener su ‘payaso’ alejado de mis piernas. El mínimo roce hubiera acabado con la fantasía. No quería ni mirarlo, a pesar de que en efecto, su falo era dotado, recto, rasurado, bonito y de huevos grandes, rosados que colgaban con gracia.
Cerré mis ojos ante lo inevitable, y esperé azorado a que mi corazón calmara el galope que llevaba y que producía en mí cualquier cantidad de sentimientos encontrados: miedo, placer, morbo, arrechera, prejuicio, negación, aceptación y miedo otra vez.
No sentí su boca, sino su respiración entre mi ingle. Abrí mis ojos y lo vi. Estaba con los ojos cerrados oliendo mi ingle, mis huevos, mi verga. Eso añadió cierto placer a mi hombría generosa al ofrecerle a este individuo el placer de los sentidos.
Estaba tan húmedo que pensé en limpiar el glande a lo que el tipo detuvo con su mano la mía para que no lo hiciera. Camilo quería saborear todos mis jugos.
Su lengua empezó a jugar suavemente con el reborde de la base del glande y pasó a lamer las gotas de mi líquido el cuál al retirar la boca dejó un hilillo que unía sus labios a mi falo. Esa imagen fue muy excitante.
Su húmeda boca cubrió mi pene el cual engulló con un poco de dificultad hasta lo más profundo de su garganta. El calor de su interior y la presión de sus labios en la base de mi pene me llenaron de delirio ante la imagen de una garganta muy profunda. Mis piernas temblaban y él las acariciaba firmemente, lo cual ya no me importaba.
Su boca subía y bajaba firme y su lengua se movía con insistencia mientras mis manos acariciaban los cabellos castaños de Camilo, lo cual animó aún más sus chupadas al sentir mis dedos en su cabeza y parte del rostro. El sonido del chasquido de humedad que hacía su boca al sacar mi verga me enloquecía y ver toda mi porra bañada ligeramente con la saliva que se deslizaba lentamente por mis huevos y mi ingle me hizo abrir las piernas a lo que él interpretó como una invitación a pasar a darme placer en mi entrepierna. Bonita malinterpretación de mis movimientos! Su lengua entre mi ingle me hizo parar los pelos de punta y abrí más mis piernas para que él hiciera lo propio. Juan Pa se masturbaba violentamente mientras nos miraba con ganas de algo pero no precisé de qué exactamente.
Entonces Camilo hizo algo que no me lo esperaba y que al principio me espantó un poco.
Me tomó de las piernas, me alzó ligeramente para sacarme un poco del bordo del sofá dejando mi culo casi completamente por fuera y levantó mis piernas lo más alto que pudo dejándome a su merced. Lo primero que se me vino estúpidamente a mi cabeza fue una violación. Así que traté de sentarme como estaba y no dejar mi ojete tan descuidadamente vendido. Pero Juan sabiendo lo que se venía, me detuvo colocando su mano en mi pecho y negando mi acción con su cabeza, indicó con su mirada que no me preocupara.
Accedí desconociendo lo que se venía, por lo que no quité ni un segundo mi vigilante mirada sobre la escena. Entonces, Camilo sonrió tan pervertidamente que me heló la sangre.
Su lengua jugosa, se paseó por mis huevos nuevamente, lamió mi ingle otra vez… pero todo tuvo sentido cuando sus labios y sus dientes, hicieron maravillas en la parte erógenamente sensible y virginalmente inexplorada que queda entre mis testículos y mi ano. Fue delicioso sentir suaves mordiscos y lamidas en esa zona, pero todo mi asombro se consumó cuando el tipo pasó su traviesa lengua en todo mi ojete haciendo que éste se contrajera de placer.
Fue delirante, estimulante, una locura. Nunca en la vida me habían hecho algo así. Ni pensar en mi esposa haciendo tal acto lujurioso y placentero. El tipo era un experto y no pude hacer otra cosa que cerrar mis ojos y dejar que el placer recorriera como corrientes mis piernas hasta las puntas de los dedos de mis pies. Yo temblaba y gemía. Me masturbaba y me mordía los labios. Él no se detenía y por momentos pasaba su lengua por toda mi raja para luego concentrase nuevamente en mi ano. Luego pasó a mi tranca dura e hinchada de arrechera, engulléndola nuevamente hasta que mis huevos no permitieron penetrar más su boca. Chupó y chupó hasta que supe que me vendría, entonces retiré su cabeza para no mancharlo con mi esperma, a lo que él, cual ternero sediento rehusó ser apartado e introdujo mi pene para terminar lo que tan diligentemente había empezado.
Las contracciones de mi pene eyaculando dentro de su boca caliente y húmeda a la vez, hicieron que yo gritara sin censura mi orgásmica experiencia. Le agarré de los cabellos fuertemente y enterré su cara entre mis piernas penetrando profundamente su boca, hasta que las últimas gotas de leche llenaron su interior.
Los vellos de mi pecho estaban húmedos por el sudor y mis cabellos estaban pegados en mi frente. Aún temblaba espasmódicamente mientras muy suavemente Camilo chupaba mi falo que todavía duro y grueso se negaba a entrar en reposo. Cuando fue insoportable el tacto en mi glande ultrasensible ahora después del orgasmo, le separé mirándolo a los ojos muy agradecido y sonriente, a lo que él devolvió con una sonrisa igual de placentera . Luego de reojo miré a mi amigo a los ojos en clara señal de aprobación a su osada invitación perversa.
Pensé que el tipo botaría mi leche a un lado, pero sorprendentemente para mí, el muy golfo se la había tragado toda. Eso me encantó.
Entonces pasó nuevamente a ocuparse de la verga de Juan e hizo lo suyo hasta que de igual forma su boca quedó llena de la leche que mi parcero destiló en medio de gemidos, gruñidos y toda clase de sonidos lascivos que un hombre puede hacer.
Por una razón que no puedo explicar, en un acto impulsivo, hallé una última gota de mi semen en mi pene rojo y húmedo, la cual recogí con la punta de mi dedo y la llevé a mi boca, con el fin de saborear por primera vez en mi vida mi propia leche y hacerme una idea de lo que a Camilo le fascinaba tanto.
Finalmente concluí que mi amigo Juan Pablo tenía razón: No hay mamada más chimba que la que un tipo le dé a otro tipo sin reservas.
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QUE EXPERIENCIA TAN BACANA........FELICIDADES¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
28/09/2011 - 14:17
Me alegra que te guste- Gracias.
Hola Camilo.
Que buen relato, sincero y muy bien escrito... A mi me gustó bastante y además, tomé atenta nota :)
Un cordial abrazo.
28/09/2011 - 15:48
Otra cosita, el título me encantó.
Qué buena onda tu comentario. Me encanta que hayas tomado nota. Esa es la actitud!
Deberían hacer una película titulada: Lo que ellos quieren jejeje
Lo del título, me encanta que te encante. Considero que junto una buena historia, un buen título.
totalmente de acuerdo lo vivi igual y es muy arrechante aunque he tenido dos amigas que lo hacen delicioso no las igualan.muy bueno tu relato.
28/09/2011 - 19:33
Qué bacano que ya lo hayas vivido y probado.
Muy bien que te gueste mi relato.
La he pasado muy bien leyendote. he tomado nota al igual q yelahia........
la frase final es contundente y super clara.....felicitaciones
28/09/2011 - 23:53
Hola linda. Yo también disfruté mucho leyendo tu relato. Me la pusiste dura jajaja.
Igual me encantó ese remate al final. No me lo esperaba. Muy bueno. Ojalá y ganes el concurso. Felicitaciones para ti también.
Me gustaria ser el camilo de este relato!!!
29/09/2011 - 00:00
Esa es la actitud.
Deberías buscar la manera de hacer esa fantasía realidad. Creo que tratar semejantes experiencias con heteroflexibles es muy excitante, te hace quedar como un maestro para los pequeños saltamontes.
muy bueno este relato en uno de los mejores.
29/09/2011 - 16:52
Gracias hombre por tu comentario. Muy valioso para mi.
me gusto!!!!como dicen las dos nenas tambien tome nota!!!!!! felicitaciones
29/09/2011 - 16:52
Ea! Me encanta saber q las chicas están dispuestas a aprender. Que la pases super.
me gusto mucho hace rato estaba buscando uno asi pues el sexo entre hombres me excta y claro q lo tendre en cuenta pues esa clase de relatos nos sirven mucho a la chicas q nos gusta que todo sea placentero al maximo!!!!!!!
30/09/2011 - 12:56
de lo mejor que he escuchado me masturbe leyendolodo
01/10/2011 - 20:35
me gusto mucho ,,, y ten lo por seguro que tanbien hay chicas espertas en el sexo oral
29/04/2012 - 00:48
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