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El reencuentro se produjo, como era de esperarse, por MSN.
La había conocido por Facebook. Ninguno de los dos recuerda cómo. El asunto es que un día nos cruzamos mensajes y nos pedimos hablar por chat. Desde el primer momento nos gustamos. Mensaje va, mensaje viene. Poco a poco fuimos llegando a la intimidad. Estábamos hablando de Canadá, recuerdo.
- "Quiero irme. Tengo un amigo pintor que vive allá. La verdad es una buena oportunidad", me dijo.
- "¿Tu amigo te ha dibujado?", le pregunté.
- No nada, ¿por qué?
- Estoy viendo tus fotos… ¿nunca has sido modelo de un artista?
- Pues él dibuja muy lindo, pero no, nunca.
- Si yo fuera dibujante... te pediría que posaras para mi
- Ay, tan lindo, qué pena
- No sea pene... que para eso estoy yo
- Jajaja. Tú si eres loco…
- ¿Sabías que según una investigación reciente los colombianos ocupamos el tercer lugar en el mundo según el tamaño del pene?
- ¿En serio?
- Sí. Deberías sentirte privilegiada, ¿no? ¿para qué buscar en otros lugares?
- Qué risa. Ajá, pero ¿si los de acá están ocupados?
-No todos…
Ahí comenzó la cosa. Terminamos desnudándonos frente a la cámara. Ella pidió primero, para comprobar si la investigación era cierta en mi caso. Luego le pedí, arma en mano, la cámara de ella. Los senos me parecieron fantásticos. Y su cuerpo, increíble. Era la primera vez que ambos experimentábamos algo así. Y nos sentíamos muy a gusto. Al momento de estallar, ella quiso llamarme por celular, para escuchar mi voz. Accedí. Ambos lo hicimos, jubilosamente.
Seguimos la relación virtual durante varios meses. Nos tomábamos fotos. Nos llamábamos por celular. Hasta que un día, a mi me tocó viajar a la ciudad de ella. Por supuesto, nos pusimos una cita. Ambos queríamos tener un contacto real. Ella estaba súper ansiosa. Según me dijo después, despertó ese día con muchas ganas. Incluso había mojado las sábanas. Me recogió en el hotel. Conducía su auto rojo.
- "Estás hermosa", advertí
- "Me vestí para ti", respondió coqueta.
Puse mi mano sobre la de ella, en la palanca de cambios. Noté que no llevaba brasier. Rocé su pezón derecho. Ella gimió. Fuimos al aeropuerto. Dejamos el carro en el parqueadero, por precaución, porque ella vivía cerca del motel escogido. Tomamos un taxi. Nos empezamos a besar y acariciar con ganas.
Ella tenía un jean y un pequeño suéter blanco de boleros en el busto. Yo vestía de camiseta tipo polo, jean, sandalias y sombrero blanco. Llegamos a Las Dunas. Pedimos habitación. Entramos. A mi me gustó un desnudo hecho a lápiz que había. Nos besamos de pie, delicadamente. Le quité el suéter, dejando sus grandes senos al aire.
- "Deliciosos", comenté.
- "Tuyos", respondió.
Los recorrí de arriba abajo con la yema de mis dedos. Luego tomé los pezones entre los labios, saqué la lengua y percibí su dureza. La despojé de toda la ropa y, con la lengua, bajé hasta los labios más calientes, de pie. Ella gemía. Se sentía como si lo estuviera haciendo por primera vez. Pasamos con lentitud a la cama. Ella me recorría el cuerpo con los senos. Seguíamos besándonos. Los labios de ella buscaron mi dureza. Y la consintieron.
- "Tu boca encaja, perfecta", le dije.
- "Está hecha para ti", contestó.
La puse de espaldas. Le pedí permiso para entrar. Ella me lo negó, a pesar de lo alborotada que estaba. La seguí besando. Me detuve en la suavidad de sus labios. En su aroma de hembra en celo. Mi herramienta estaba dura y enorme. Dispuesta a hacerla feliz. Seguí acariciándola, besándola y pasándole la lengua. Sentía cómo flotaba. Ella nunca imaginó lo que el cuerpo le podía proporcionar. Entonces tomó la decisión.
- Clávame
- Será un honor
Se acostó boca arriba y abrió sus piernas. Yo respondí a la enorme fuerza de atracción que emanaba de su cuerpo. Al final, un temblor insospechado en sus piernas la sorprendió. Grité, como si nadie en el mundo me fuera a escuchar. Un rato después, aún desnudos y abrazados, nos pusimos a hablar de música. Incluso cantamos juntos “La Rebelión” de Joe Arroyo.
Seguimos viéndonos a menudo. Casi todos los días. En el hotel donde me hospedaba. Y repetíamos la faena una y otra vez con algunas variaciones. Hasta que ella comenzó a enamorarse. Y me di cuenta que no podía hacerle ese daño, porque yo tenía pareja. Ella lo entendió y se alejó. Pero no sin antes hacerlo tres veces más, antes de llevarme al aeropuerto.
No volvimos a vernos. Excepto una vez que nos encontramos en un bar de música cubana, pero hicimos como si no nos conociéramos. Ambos estábamos acompañados. Pasado un tiempo ella se casó. Yo me casé. Nos eliminamos de MSN y de Facebook, para evitar.
Pasaron dos años. Volví solo a la ciudad, por asunto de negocios. Fui a la misa del domingo. Y, al tomar la comunión, la vi cantando junto al coro. La saludé con la mirada, con distancia y respeto. Ella me respondió, algo asustada.
A la semana siguiente la volví a ver en el Facebook. La agregué. Ella me aceptó. Nos saludamos. Nos pedimos de nuevo el MSN. Ella comenzó.
-Te pregunto algo, si no es molestia
-Dime
-¿Por qué apareciste así, de la nada? Si ya hasta me habías eliminado de todos tus contactos.
-¿Te molesta?
-No, para nada.
-¿Te parece irrespetuoso?
-No. Simplemente me causa curiosidad.
-Rico tenerte por acá, otra vez.
-… y que podamos profesarnos nuestro cariño mutuo y respetuoso.
-Si, muy lindo... ¿a ti te gusta lo que hacíamos por MSN? ¿o te arrepientes?
-¿Por qué la pregunta bebé? Eso fue algo muy especial que me pasó contigo. Tú me inspirabas todo eso. Y bueno, ahora que estamos casados, rico que podamos ser amigos. Y sentir tu cariño para mí es muy lindo. Nunca se me olvidará lo especiales que fueron todos los momentos que vivimos. En particular la primera vez.
-Si, delicioso. Eres una mujer muy bella y muy valiosa
-Gracias, mi vida. Tú sabes que tu también lo eres para mi
-Recuerdo todo eso que hacíamos por cámara... jejeje… muy rico
-¡Sí! La verdad que tú y yo juntos somos una bomba de tiempo. Demasiada tentación. Pero tenemos que ser juiciosos.
-¿Qué suscita en ti este recuerdo? Dime la verdad, tranquila. Somos adultos.
-Mmm. De verdad verdad... El deseo inmenso de estar contigo. ¿Y a ti?
-¡También!
Hasta ahí puedo contarles, porque no la he vuelto a ver.
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uy socio deje el face de la nena
28/01/2012 - 03:01
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