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EL CAMINO AL INFIERNO
Por: Ron Pal
Fecha: 09/07/2008 - 07:20 - 16 Comentarios - 11506 Lecturas
Calificación: (4 Puntos / 20 Votos)
Tiempo estimado de lectura: 83 minutos.
Nota del Editor: Uno de los grandes relatos en GuiaCereza
Otro relato verídico, pero esta vez no es mi pellejo. Luego de leer mi trilogía mi amigo “Alejandro”, me rogó que escribiera su historia, la analizamos por varios días hasta que estuvimos satisfechos del resultado. Una historia espeluznante que ojalá haga pensar y recapacitar a algunos antes de meterse en situaciones que, en la fantasía parecen increíblemente excitantes, pero que llevadas a la realidad sin la debida madurez y preparación pueden resultar en un completo desastre.
Alejandro, un hombre de mundo, con mucha experiencia a cuestas a sus 43 años, conoció a Wendy, veinte años menor, en la universidad donde era profesor, al principio no la notó, pero ella a él sí, y poco a poco, comenzó el asedio estudiante-profesor. Alejandro, zorro viejo, se dio cuenta que otra ovejita iba a caer en sus garras.

Empezó a corresponderle con el único objetivo de gozársela, exhibirla, llevarla a la cama, y luego despacharla con un: -Démonos un tiempo, -Tengo que replantear nuestra relación, -Tú me gustas pero, -Es que no eres tú, soy yo…, como era su costumbre.

Alejandro creía que podía controlar su estrella a su antojo y salir airoso por enésima vez con Wendy, pero el destino era caprichoso, Wendy lo envolvió, le dio tres vueltas y lo hizo poner de rodillas. El cayó rendido ante sus ojos verdes, grandes y expresivos, su cara redonda de mejillas generosas, sus labios gruesos y provocativos, su cabello rubio que caía a cascadas hasta la cintura, y por la imposibilidad de cumplir con su “primer mandamiento”: -En máximo tres días me la llevo a la cama-, como era su costumbre.

Así estaba Alejandro, hechizado por primera vez en su vida por la mujer que nunca había buscado y lo encontró, que nunca había soñado y lo despertó, que lo hizo aterrizar, y darse cuenta que ya tenía más de cuarenta y que a pesar de su buena apariencia y excelente estado físico, ya se empezaba a notar la decadencia que anunciaba el fin de sus días de tenorio, su cuerpo ya le estaba pasando factura por los excesos de toda una vida de juergas y romances fugaces.

Se aparecía ahora en su vida esta jovencita, una mujer normal, común y corriente comparada con sus acompañantes habituales (las cuales nunca bajaron de ser hembras espectaculares), y le removió algo que había estado oculto dentro de su ser y de lo cual siempre se enorgulleció de no sentir: Amor.

Llegó al punto de no romper con ella a las dos semanas, como era su costumbre, y al verlo sus amigos llegar a una reunión con Wendy después este tiempo, nos sorprendimos y fue motivo de burlas toda la noche. Había que ver como la atendía, y ella a su vez, no era menos afectuosa. –¡Alejandro está listo! ¡Al fin lo amarraron! ¡Y tanta mier.. que hablaba!- nos burlábamos. Alejandro y Wendy como dos adolescentes, se abrazaban y se besaban sin pudor frente al repudio de la sociedad. En la mitad de la noche desaparecieron.

Habían pasado ya tres semanas desde que Alejandro enloqueció y no daba muestras de mejoría, el único tema de conversación en su antes florida y entretenida parla era Wendy. A los amigos ya se nos antojaba insoportable, habituados como nos tenía, a escuchar su última aventura sexual con pelos y señales cada dos o tres semanas, como era su costumbre.

La historia de Alejandro transcurría trabajosamente por derroteros nuevos para él, estaba conociendo las mieles y las hieles del amor, con una joven que le hacía probar la dulzura de sus besos jóvenes y tiernos, sentir la frescura de sus carnes tensas, palpar sus grandes y turgentes senos, su cintura perfectamente torneada, la potencia que escondían sus caderas, la sensación alucinante de su sexo rizado y hasta su sabor. Pero le daba a probar el sabor amargo del deseo prohibido, al no permitirle profanar con su hombría el templo sagrado e impoluto que atesoraba entre sus piernas.

Un día enloqueció del todo, se presentó con la familia de Wendy y al poco tiempo le propuso matrimonio, se casaron en una fastuosa boda, a la que asistimos sus amigos creyendo hasta última hora que todo aquello se trataba de una cruel broma de Alejandro y que a última hora le iba a decir a Wendy frente a todos: -No, no acepto-. Pero no, nuestro amigo se mantuvo firme, recitó en voz alta sus votos con seguridad y convicción mirándola con pasión. Fue el momento más feliz de su vida.

Esa misma noche partieron hacia Aruba, a su luna de miel, al entrar a la habitación, Wendy se desinhibió, de mojigata reticente, metamorfoseó a pantera salvaje e insaciable. –Esto era lo que había soñado desde el primer día que te vi- dijo Wendy abalanzándose sobre su víctima. Lo fue desnudando con soltura y lujuria besando cada milímetro de piel, mientras Alejandro feliz, la dejó hacer y Wendy empezó a hacerle su primera felación.

Alejandro no se explicaba porque sentía ese cúmulo de emociones y sensaciones, teniendo a su haber miles de horas de sexo de todas las formas y facturas, porqué se sentía ahora como cuando en su adolescencia, su vecina, una hermosa cuarentona, lo inició en el sexo y él temblaba como ramita seca en los brazos de aquella mujer tan paciente, sensual y experimentada, que fue enseñándole a lo largo de un año, la mayoría de cosas que él sabía ahora. Hasta que un día el marido los sorprendió y lo sacó a patadas y desnudo a la calle.

No entendía ese temblor incontrolado, el palpitar acelerado de su corazón y porque su orgasmo, que antes controlaba a voluntad, se apresuraba a desencadenarse con las primeras e inexpertas succiones de Wendy. A pesar de poner todo su empeño no pudo más y tuvo que decirle a su esposa que se venía, ella lo miró con unos ojos chispeantes y resueltos, hizo un esfuerzo y a base de puro amor, se tragó con dificultad parte del caudaloso semen en medio de gemidos de placer de ella y gritos lujuriosos de Alejandro.

Wendy se levantó con una tímida sonrisa y una mirada interrogante por lo que había hecho. Se limpió las comisuras con un dedito y sonrió como el sol cuando Alejandro le dijo –¡Qué maravilla mi amor, eres increíble!-. A lo que ella respondió: -Y esto es solo el principio, espérame aquí que ya vuelvo-. Abrió su maleta, desparramó la ropa y sus cosas buscando algo que luego ocultó con celo y corrió al baño.

Alejandro se acostó a esperar a Wendy, sólo entonces reparó en la gran suite matrimonial que les habían asignado, gigantesca, con los lujos y comodidades propios de un hotel como el Marr…, una enorme cama de cuatro postes con colgantes de encajes y tapizada de pétalos de rosas ocupaba un lado de la habitación y una gran sala el otro, champaña, flores y chocolates por doquier, todo esto, casi completamente rodeado de grandes ventanales y balcones que daban vista al mar y a la ciudad.

Alejandro se dio cuenta que por primera vez en su vida era feliz y que muchos de sus 43 años de su vida los había vivido en un espejismo de sexo trepidante y vacío, carente de amor. Pensó que aunque no se arrepentía de esa vida disipada, hubiera dado todo por haber encontrado a Wendy antes. Le dio miedo la edad.

Su esposa salió del baño cantando una fanfarria y saltando frente a la cama, tenía unas medias hasta los muslos, sostenidas con ligueros y su respectivo corsé de encajes delicados, y en la cabeza se había puesto la corona y el velo de novia, todo de color blanco virginal, no tenía pantis y se podía ver que se había rasurado con cuidado, dejando solo una pequeña “V”, emanaba un olor embriagador y su cara rebosaba de felicidad.

El cuerpo de Alejandro se crispó, al instante se sentó y quedó paralizado contemplando a su esposa, contrario a lo que antes sentía cuando tenía a una de sus hembras a punto de hacerle el amor, ahora lo embargaba algo que no acertaba a descifrar algo que se esparcía por todo su cuerpo y embotaba sus sentidos.

Antes, era algo localizado en su miembro y bajo vientre y dirigido magistralmente por su cerebro con el fin de impresionar a la chica de turno. Ahora era algo sublime, que no lo dejaba pensar y lo transportaba en el tiempo a la habitación de la cuarentona que caminaba hacia él desnuda y determinada, haciéndolo sentir indefenso y frágil pero feliz.

Se dejo llevar, tomó a su esposa con firmeza por la cintura y la arrojó a la cama, los delicados pétalos volaron. Se tiró sobre ella besándola salvajemente, empezó a desnudarla con violencia mientras que su miembro, con las venas a punto de estallar por una erección descomunal, ya se aproximaba a su objetivo: aquella vagina que le había sido prohibida por tanto tiempo.

Terminó de arrancarle sus delicadas prendas dejando a Wendy con algunos jirones y las medias blancas desgarradas. Ya el glande palpitante se aprestaba a conocer las vedadas y oscuras humedades cuando vio la cara de su esposa llena de terror, de sus ojos, más verdes aún, salían lágrimas a raudales que al mezclarse con el delineador, manchaban la almohada de negro.

Alejandro se detuvo, empezó a besarla delicadamente, pidiéndole mil disculpas mientras ella sollozaba desconsolada. Wendy se calmó lo suficiente como para decirle entre pucheros: -P-p-perdóname t-tu a m-mi, l-lo que p-pasa es q-que yo s-soy v-virgen. N-no me l-lastimes!-. Un baldado de agua fría para Alejandro, se sintió miserable, por la salvajada que estuvo a punto de cometer.

-Wendy, p-perdóname, yo n-no sabía, yo no quería, yo no…- balbuceaba Alejandro consternado, y la abrazó tiernamente. A su mente vinieron imágenes de cuando él mismo fue desflorado, la paciencia, la ternura y la comprensión que su vecina tuvo cuando se corrió tan solo al empezar a acariciarlo, ella, en vez de reprocharle o burlarse, lo tranquilizó diciéndole que era normal la primera vez, e inmediatamente empezó a degustar el semen desperdiciado, lo que hizo que el pene de Alejandro se irguiera de inmediato, –Eres todo un macho, nunca había visto a un hombre recuperarse tan rápido, te va a ir bien con las mujeres-, le vaticinó su vecina.

Alejandro agradeció mentalmente a su mentora y con paciencia, ternura y mucho amor cubrió a Wendy de besos y tiernas caricias, ella lentamente le fue correspondiendo, las caricias se fueron volviendo más atrevidas y profundas sin dejar de ser tiernas y cuidadosas, Alejandro fue bajando por su cuerpo desde su boca hasta su pubis, muy lentamente y entre besos lametazos tiernos y caricias empezó a probar aquellos jugos maravillosos.

Ella se rindió al fin, todo su cuerpo se abandonó a su boca. Estaba anocheciendo, las cortinas abiertas dejaban entrar las luces de la ciudad reflejando caprichosos juegos de colores en el techo de la habitación, Wendy se sintió aturdida, como en una alucinación psicodélica cuando Alejandro lentamente la penetró, los colores, el mareo el dolor placentero, estuvieron a punto de desquiciarla y tuvo su primer orgasmo con un hombre en su interior (-pequeñito y me dolió, pero rico-, le confesó después a Alejandro).

El resto de la noche Alejandro fue más cuidadoso aún, no la volvió a poseer para no lastimarla más, pero en cambio, la cubrió de besos y caricias, le enseñó todo lo que sabía sobre hacer el amor a una mujer sin llegar a una penetración, Wendy estaba excitadísima, se dedicó a disfrutar y empezó a descubrir que le gustaba mucho aprender de su experimentado marido.

Alejandro se emocionó mucho, viendo como su esposa, poco a poco, se iba convirtiendo en una amante impecable, pues aprendía rápido, sin temores, sin tapujos ni remilgos. Los días y los meses que siguieron fueron los más intensos para la pareja, practicaron todo lo que Alejandro sabía y Wendy terminó de descubrir que le encantaba el sabor de la leche masculina.

El día de la iniciación anal de Wendy, fue ella misma la que la propuso. El no lo había hecho porque aún se acordaba de la luna de miel y sentía temor de volver a lastimarla. Ella lo tranquilizó y lo invitó a que la llevara a una sex shop, allí Wendy escogió consoladores vibradores y un strap-on de tamaños respetables y lubricantes.

Felices y sintiéndose cómplices de una maravillosa fechoría, no tardaron esa noche en llegar a su apartamento, ubicado en uno de los barrios exclusivos de Bogotá. Subieron a su apartamento y entraron ya con la ropa desajustada, se desnudaron mutuamente entre besos apasionados y allí mismo en la sala, ella lo empujó, sentándolo en el sofá y empezó a hacerle una mamada maravillosa.

Había que ver, Wendy ya era toda una experta, tomó con voluptuosidad el pene de su marido y lo mimó con besos húmedos y lametazos desde el glande hasta los testículos, luego, con gran placer, lo tragó hasta la empuñadura, quedándoselo allí hasta casi asfixiarse, empujando fuertemente contra su esposo, al mejor estilo de “Garganta Profunda”.

Y no se contentaba hasta tanto Alejandro no se corriera dentro, se había vuelto adicta a aquel semen que succionaba con ahínco, como queriendo dejarle los testículos secos. Luego de este acto impresionante, Alejandro la sentó a ella en el sofá y aprovechó para hacerle sexo oral, dándose tiempo para recuperarse. Alejandro era un experto, que intuía cuando debía variar las caricias, presionar un poco más, introducir sus dedos, chuparle con fuerza el clítoris, en fin, volverla loca, haciendo que esta diosa del sexo se viniera no menos de dos o tres veces.

Wendy lo atrajo y lo obligó a penetrarla, sonreía feliz recibiendo los empellones de su macho. Luego de un rato se colocó en su posición favorita, apoyó su cara y brazos en el espaldar del mueble y ofreció su musculoso culito. Alejandro ya estaba listo nuevamente, se agacho un poco y lubricó su vulva con un beso largo con mucha saliva, se incorporó y la penetró en un solo movimiento hasta el fondo, provocando en ella espasmos paroxísticos que anunciaban que un nuevo y más intenso orgasmo se aproximaba.

El ya sabía lo que tenía que hacer, mientras la penetraba fuerte y profundamente, una mano acariciaba sabiamente su vulva y su clítoris haciéndola temblar, y la otra apretujaba sus grandes, jóvenes y firmes pechos. Wendy llegó en un orgasmo muy intenso, se sacudía, empujaba con fuerza y gritaba sin pudor a cada embestida y a cada contracción en su interior.

Alejandro pensó que ya era el momento, aplicó abundante lubricante en el ano e introdujo con cuidado su índice. En vez de dolor, Wendy le dijo: –Se siente increíble Alejandro ¡dame más!- El no se dejó convencer y con paciencia siguió haciendo lentos movimientos circulares y agrandando muy fácilmente aquel nuevo orificio del placer. Cuando vio que había dilatado suficiente, se atrevió a introducir dos dedos y siguió su movimiento circular paciente, cuidadoso y sin descuidar sus empellones vaginales.

Al sentir la mayor dilatación, Wendy llegó en otro orgasmo, suplicando la penetración definitiva por su ariete. Lentamente y con cuidado el glande de Alejandro fue desapareciendo en medio de esas maravillosas nalgas, se acabó la resistencia y la penetró una y otra vez, profunda y lentamente.

Wendy estaba en el cielo, sentía un placer ignoto, tan diferente, tan profundo, tan visceral. Buscó su vulva y se introdujo dos dedos mientras se frotaba fuertemente el clítoris, ya casi lista para otro orgasmo, pero Alejandro le tenía reservado algo mejor, se retiró de ella dejándola estupefacta, se acostó en la alfombra y la invitó a que lo cabalgara, ella obedeció curiosa y empezó a cabalgarlo lentamente, entonces Alejandro invadió su ano con un vibrador.

Los ojos verdes de Wendy se querían salir de sus órbitas, hizo un gesto de placer absoluto y empezó a bombear violentamente, mientras suplicaba más intensidad en su ano, en menos de cinco penetraciones se corrió con una intensidad nunca antes vista por Alejandro, nunca antes sentida por Wendy.

Ese fue el momento en que Alejandro empezó a fantasear. Se imaginó a su esposa siendo penetrada por él y por otro hombre. En medio de la excitación le dijo: –Imagínate que tienes a otro hombre en tu culito y que te la estamos enterrando juntos-. Wendy estaba en la mitad de su orgasmo y le respondió sin pensar: –Si mi amor seria increíble, hazme lo que tú quieras- Esta respuesta encendió la imaginación y el morbo de Alejandro, quien desde ese momento se obsesionó con la idea de compartir su esposa con otro y así hacerla gozar lo inimaginable.

Empezó la búsqueda del hombre perfecto para su esposa y como siempre, comenzó a buscarlo en los chats, pero luego de entrevistar a algunos candidatos sin éxito, ideó otro plan.

Una noche, durante otra sesión de sexo intenso, le preguntó a su esposa como le parecía su amigo Julián, ella le contestó: –Es como buena persona, me cae bien y su esposa es muy querida- Alejandro replicó: -No mi amor, como hombre, ¿no te parece atractivo?, a mi me parece que si-. En medio de los últimos espasmos de placer ella le respondió: –Es un tipo muy atractivo y se ve seguro de sí mismo está muy bueno, pero él es…-. Alejandro presa de sus fantasías, interpretó las palabras de Wendy como una aceptación, se puso excitadísimo y la besó con pasión, impidiéndole terminar la frase. Luego se durmió con una sonrisa, imaginado el futuro. Hasta fantaseando con un intercambio de parejas y todo.

Al día siguiente, Alejandro invitó a Julián al bar de siempre y entre copa y copa le pregunto: –¿Qué te parece mi mujer?- nuestro amigo respondió: –Ah… Wendy es muy linda, buena persona, muy amable y…. –¡No!- le interrumpió –Como mujer, como hembra, ¿te gusta? Julián estuvo a punto de levantarse, pero pensó que eran palabras de borracho y le siguió el juego, –Wendy es una hembra, me da envidia, seguro que es buenísima en la cama JA JA JA- .

Alejandro, excitado, empezó a contarle con lujo de detalles todo lo que su esposa era capaz de hacer. Julián no daba crédito a lo que oía. Alejandro ya un poco embriagado le propuso: –Quiero que hagamos un trío con mi mujer, te apuntas?-. Julián respondió mirándole a los ojos: –Alejandro yo soy tu amigo, siempre he hecho lo que tú me has dicho y esta vez no será la excepción, una palabra tuya es una orden para mí-. Y empezaron a trazar el plan de cómo cuando y donde.

Esa noche en medio de un sexo salvaje justo en la mitad de los gritos apasionados de Wendy, Alejandro le soltó el plan. Wendy quedó congelada, miraba a su esposo incrédula y le preguntaba una y otra vez si se trataba de una broma. Ante la firmeza de él quedó convencida de la realidad, se separó de él y se sentó en la cama a llorar a moco tendido.

-¿Es que no estás contento con lo que tienes Alejandro?- le dijo entre sollozos –Yo siento que ya llegué al límite de lo que quiero en mi sexualidad y me siento feliz, ¿porque quieres que haga cosas que no deseo? Alejandro seguía ciego, insistiendo en su absurdo comportamiento y continuó tratando de convencerla, día tras día, de que sería divertido y genial para su vida sexual, que Julián era de confianza, que era un hombre muy atractivo, que él le había visto el pene y que era más grande que el suyo, que esto, que lo otro. Un día, Wendy sorpresivamente dejó de objetarle y le dijo con voz extrañamente calmada pero con una mirada de hielo: –Esta bien hagámoslo-.

El día llegó, Alejandro se había encargado de que Wendy se vistiera como una cualquiera, “engalanándola” con medias de malla negras, una micro-minifalda de cuero negro brillante que hacía juego con una chaqueta muy pequeña del mismo material, debajo de este atuendo, ella llevaba un corsé de encaje rojo y negro del que casi se salían sus grandes y hermosos senos. Todo esto rematado por unas botas muy altas, de cuero negro, hasta por encima de las rodillas, se veía impresionante pero parecía una puta, Todo indicaba que Wendy seguiría con el juego hasta las últimas consecuencias.

A la 8:00 pm llegó muy puntual Julián, fue invitado a seguir muy cordialmente por Alejandro. Al entrar vio a Wendy en la mitad de la sala, sentada en el sofá, su mirada lo atravesaba con un brillo asesino, se asustó y estuvo a punto de desistir pero sintió el brazo fuerte y musculoso que lo empujaba y también se dejó llevar por Alejandro, a una noche desenfrenada, se sentó frente a Wendy que lo miraba iracunda, con un extraño fuego verde que él no supo descifrar y que decidió interpretar como lujuria.

-Siéntense aquí y conversan, mientras preparo las bebidas y pongo musiquita- Dijo alegremente Alejandro, y fue hasta la cocina desde donde espió a la pareja. Vio cuando Wendy se sentó al lado de Julián que continuaba petrificado, ella empezó a hablarle en voz baja pero de forma muy agresiva, Alejandro pensó que todo fracasaría, cuando intempestivamente Wendy se abalanzó sobre Julián besándolo en la boca, metiéndole la lengua y agarrando su entrepierna que empezó a crecer entre su ropa. Esta visión hizo que Alejandro sintiera mil emociones en un segundo, todas contradictorias, la de los celos fue la más intensa. Al mismo tiempo, una curiosidad infinita lo animaba a seguir con el juego.

Estaba absorto en estos pensamientos cuando volvió a mirar a la pareja. Wendy ya estaba sin chaqueta, con sus exuberantes pechos libres del asfixiante corsé, Julián tenía los pantalones por las rodillas y se encontraba sentado y temblando en el sofá, mientras Wendy arrodillada entre sus piernas comenzaba a probar el sabor genital de otro hombre.

Alejandro se apresuró a llevar los tragos, temblando hasta el infinito de miedo, celos y excitación, procedió a desnudarse y empezó a acariciar a su esposa mientras la desvestía, en pocos segundos quedó sólo con las medias de malla y las botas. Mientras tanto, Julián no pudo soportar aquella boca experta y avisó que se venía en medio de terribles espasmos, mientras miraba suplicante a Alejandro.

Tal como hacía con su marido, Wendy chupó hasta la última gota de Julián, inmediatamente se volteó hacia Alejandro que le acariciaba sus pechos y su sexo y lo besó con un beso profundo y de intenso sabor acre que él rechazó, Wendy lo miró desafiante e iracunda, lo tomó fuertemente con ambas manos por la cabeza, y lo volvió a besar con violencia, haciéndole tragar los restos de semen de su boca.

En medio de la obnubilación, la excitación, la locura del momento y pensando que si la volvía a rechazar acabaría la fiesta, Alejandro tragó. Wendy inmediatamente empezó a chupar el miembro de su esposo, dejándolo sin palabras, confundido, al mismo tiempo, ella miró de reojo a Julián y se señaló su vulva levantada y ofrendada, ordenándole con la mirada que la penetrara, Julián buscó la aprobación en los ojos de Alejandro y al recibirla, se apresuró a pajearse, en cuanto estuvo lo suficientemente erecto empezó a colocarse un condón. Wendy que lo estaba observando protestó –¡No! ¡Quiero que me llenes con tu leche, quítate eso y penétrame ya, maricón!-

Los ojos de los hombres se buscaron confundidos y angustiados se sentían subyugados por esta Dominatriz. Alejandro dudó por un momento al ver que su diversión se le estaba saliendo de las manos, pero un grito agudo los hizo doblegarse de nuevo. – ¡Vamos Julián! ¿O es que eres marica?, ¡para eso te trajo este cachón, para que te comieras a esta puta!- Como un autómata, Julián enfiló su pene penetrándola suavemente. –¡Duro mariquita dale con fuerza hijue… maricón!- gritó Wendy ante la estupefacción de Alejandro que nunca había oído semejantes frases en boca de su esposa.

Julián empezó a penetrarla brutalmente, agarrándose fuertemente de sus caderas para embestirla con todas las fuerzas, mientras que ella arrodillada en mitad de la sala succionaba todo el semen de Alejandro que no había podido resistir una felación tan salvaje. Wendy se volteó rápidamente, haciendo que Julián penetrara al aire y lo besó pasándole el semen que esta vez no había tragado. Julián miró a Alejandro con una mirada extraña, cerró los ojos y tragó emitiendo un gemido de placer.

Cualquiera en su sano juicio se habría dado cuenta que la situación estaba fuera de control, que no había disfrute de parte de ninguno de los participantes, pero estos dos hombres motivados por diferentes impulsos, siguieron adelante y en un acuerdo tácito a través de sus miradas, se dejaron dominar por Wendy.

Limpiándose el semen que escurría por sus comisuras Julián obedeció nuevamente a Wendy y la poseyó bestialmente, una vez hubo llegado, ella nuevamente se volteó, colocándose boca arriba en la alfombra y con sus hermosas piernas abiertas le ordenó a Alejandro que le hiciera sexo oral, éste vaciló, pero ella le gritó: –¡Vamos imbécil! ¿No me querías ver como una puta?- Alejandro decidió obedecer a su ama sin chistar, quiso saber cómo se sentirían aquellos tipos que hacían eso en los videos de internet que tanto morbo le provocaban y empezó a limpiar asqueado aquella vulva preciosa.

Mientras tanto Wendy ya estaba succionando a Julián nuevamente, luego de un rato, ordenó a Alejandro que la penetrara, este así lo hizo, sintiendo, con algo de placer extraño y morboso, el líquido caliente y ajeno que mojaba su pene y sus testículos. Luego, Wendy le ordenó a su marido que le fuera abriendo su culito. Una vez dilatado, se abrazó al cuerpo de su esposo y lo volteó, quedando sobre él. –Ven acá Julián marica de mier.. a ver si eres capaz de romperme el culo, o te da miedo?-.

El se arrodilló rozando lentamente las piernas de Alejandro y empezó a penetrarla con cuidado. –¡Duro estúpido!, ¿no ves que soy una puta?- gritó ella y empezaron a realizar un trío salvaje, cada quién moviéndose por su cuenta, sin compasión el uno por el otro, sobre todo Wendy, que con ira, los golpeaba a ambos con su poderosa pelvis, hasta que ambos hombres se vinieron dentro de ella aullando en un orgasmo casi simultaneo.

Al terminar, Wendy se puso de pié, se veía maravillosa con las botas y las medias de malla que ya se mojaban con el semen que escurría de su vagina y ano. –Ustedes lo que son es un par de maricas! ¿Es todo lo que me pueden dar hijue…? ¡Espérenme aquí y ya verán lo que les va a pasar!- Dicho esto fue a su cuarto mientras que Julián, exhausto acostado al lado de Alejandro, le preguntaba que si la cosa era así, que qué estaba pasando allí.

–No sé, nunca había visto a Wendy actuar así, Yo creo que se tomó bien en serio su papel de Dominatriz. Sólo falta que venga con un látigo, ¿vamos a ver con que mas sale si?, ¿o me vas a decir que no te ha gustado? Julián respondió: –Pues bueno, aparte de los insultos ha estado increíble, ¿sentiste mi pene cuando la estábamos penetrando? Yo sentí el tuyo y eso me hizo venirme-.

Interrumpiendo esta extraña conversación, Wendy apareció con el strap-on colocado y se acercó a ellos con una mirada asesina diciéndoles: -¡Ahora van a sentir lo que yo siento cuando me revientan el culo maricones, pónganse en cuatro ya, uno al lado del otro!-. En medio de risas nerviosas Julián obedeció. Alejandro se auto-convenció diciéndose que había que experimentar, que eso no lo iba a hacer homosexual y se colocó en posición, Wendy lubricó el pene artificial y lo empujó en medio de improperios, en el ano de Alejandro haciendo caso omiso de los gritos de dolor y desflorándolo literalmente.

El dolor era terrible, cerró los ojos y trató de relajarse, cuando sintió la mano de Julián que apretaba la suya, abrió los ojos y frente a él estaba la cara de su amigo que lo apoyaba con una leve sonrisa, la resistencia de su esfínter cedió y Wendy entro de golpe en su ser. En ese momento, Alejandro sintió sensaciones embriagadoras, empezó a experimentar un placer nuevo, el del dolor de ser penetrado de manera inmisericorde, invadido y poseído.

Luego de un rato, le tocó el turno a Julián y ante el asombro de Alejandro, su amigo fue penetrado sin dificultad, además empezó a gemir casi inmediatamente.

Alejandro, que le había tomado la mano para devolverle el favor, quedó congelado cuando Julián la llevó hacia su pene. No podía explicarse porque sentía oleadas de placer al agarrar el miembro de otro hombre. En ese mismo instante sintió la mano de Julián que lo pajeaba fuertemente. Wendy se turnaba el culo de los dos hombres, violentándoles las entrañas con furia, hasta que ambos llegaron en manos del otro, en este momento Julián besó con pasión a Alejandro que lo rechazó con asco levantándose de golpe, con el semen aún brotando por sus últimas eyaculaciones y cayéndole un poco en la cara a Julián.

–¡Así era que los quería ver par de maricas, yo lo sabía!- les gritó ella poniéndose también de pie, y acusándolos con su índice –de Julián ya lo sabía, tu esposa me lo dijo, ella te puso un detective porque creía que le eras infiel con otra y vamos a ver que era con “otro”. Pero tú Alejandro, jamás lo creí, nunca pensé que fueras gay, ¿o es que lo acabas de descubrir? Marica!, Marica! ¿Por eso querias verme cogida por otro?-

-No lo sé, no sé, no sé que me pasó, yo no soy así. ¡Cállate maldita perra, zorra hijue…, tú me hiciste hacer esto, yo no soy marica, yo soy un macho!.- Y le estampó una sonora bofetada a Wendy que le marcó el rostro y la hizo caer de bruces quedando semiinconsciente, con sus brazos y piernas en una posición extraña, como un maniquí roto.

-Y tú también, marica hijue…- gritaba dirigiéndose a Julián, -Lárgate de mi casa. Maldita sea la hora en que se me ocurrió semejante disparate.

Wendy recuperó la conciencia, se levantó y salió corriendo a su cuarto, llorando a gritos, mientras que Alejandro cayó exhausto en el piso en medio de un sopor extraño. Julián se vistió presuroso y salió dando un portazo y sin despedirse. Alejandro sintió que se volvía loco, su cabeza le dolía y sentía que iba a estallar, estaba como desmadejado, sin fuerzas ni para respirar. Entonces rompió a llorar.

La última y única vez que había llorado fue cuando lo descubrieron en la cocina de su vecina, haciendo el amor sobre el lavaplatos, su madura amante con las piernas abiertas, mientras lo abrazaba contra su generoso pecho que el chupaba fuertemente y sin dejar de penetrarla, tumbando los platos y demás cacharros. Ruido que atrajo la atención del marido que solo había regresado por las llaves de su negocio y ya se aprestaba a salir sin darse cuenta.

Esa vez lloró, no por las patadas, ni los improperios sino porque sabía que nunca más volvería a ver a su amada cuarentona, ese día fue cuando Alejandro decidió olvidarse del amor.

Buscó en sus recuerdos con su mentora, alguno que le sirviera para afrontar esta nueva situación pero fue en vano, estaba tan confundido y descontrolado que su cerebro no era capaz de producir una idea coherente, todo lo que hacía, era sentir las miles de emociones que se arremolinaban en su interior, y que como un tornado empezaban a destrozarlo todo.

El golpe final fue cuando vio salir a Wendy de su cuarto, arrastrando una pesada maleta. Ahora sí que estaba seguro que todo era una amarga pesadilla, vio como su esposa ya abría la puerta del apartamento. –No te vayas, Wendy mi amor, perdóname, perdóname, ¡no te vayas!- Solo recibió como respuesta una mirada de hielo verde y el azote de la puerta.

Siguió llorando a alarido limpio en posición fetal, meciéndose, sintiéndose más desnudo que nunca. Mas desnudo que cuando lo echaron a patadas a la mitad de la calle, en medio de las miradas y las burlas de sus vecinos. Sacó sus últimas fuerzas y se levantó tembloroso, caminó hasta la cocina, tomó un cuchillo y sin vacilar se cortó las venas, caminó hasta el baño, se metió en la tina y abrió la llave del agua.

Quería morir desangrado o ahogado, como fuera. Era la única salida que veía, la más dulce y tentadora, que le llenaba de paz poco a poco, mientras perdía el conocimiento y se dejaba hundir en el agua tibia.

Ya no sentía el dolor en sus muñecas y lo estaba invadiendo una extraña paz, todo se oscurecía alrededor, cuando repentinamente alguien lo asió por los cabellos y un brazo y lo sacó del agua. Era Wendy, que había olvidado las llaves de su camioneta y siguiendo el rastro de sangre, lo había salvado de morir.

En ese momento, Alejandro desfalleció. Su último pensamiento fue preguntarse: -¿Porque no veo el túnel con la luz al final? seguramente porque voy camino al infierno-.

No se había dado cuenta que ya estaba en él y que además había entrado por voluntad propia, desde el momento en que decidió dar un paso más allá de lo que su matrimonio le permitía, arrastrando a su maravillosa esposa a un mundo desconocido, en el que solo unos pocos valientes se atreven y mas pocos aún, salen indemnes, airosos, y felices.

FIN
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Gerardo91000 dice:
Hola Ron, sigues, persistes y confirmas. ¡Qué dotes de narrador tienes! Maravilloso este relato, levantas el nivel de “guia” tu solo. Se siente una moral muy tradicional en tus relatos, a la que tienes derecho, desde luego; solo que tu “Wendy” como tu “Alejandro” faltaron de concertarse para conocer los deseos del otro. Recuerda, en un futuro, que el “intercambio” surge cuando dos condiciones se reúnen: el amor es indiscutible y cierto cansancio del cuerpo del otro se manifiesta en la pareja. Solo son posibles estas fantasías cuando una confianza total existe entre los dos, que de toda evidencia faltaba entre los personajes de tu relato. Como en el relato anterior, la sensualidad se ve borrada por la historia misma y esa “moral” monógama y completamente heterosexual que impregna tu redacción. Recuerda que las preferencias sexuales son libres para cada persona, no son ni un insulto ni un defecto, cuando no corresponden a las nuestras. Yo siempre he tenido problemas, por ejemplo, a hacer aceptar mi heterosexualidad a mis amigos homosexuales. Sin embargo, protejo y adoro la bisexualidad de mi amada… Gracias por el relato, ¡es un placer incluso estar en desacuerdo contigo!
07/07/2008 - 23:22
 
 
 
 
Por: Ron Pal (08/07/2008 - 08:59)
P.D. Es un placer estar en desacuerdo y discutir con una persona tan madura inteligente y de mundo como tú, toca seguir hablando, discutiéndo, y compartiendo para aprender más de la vida y abrir más mi entendimiento hacia los seres humanos. Excelente. Cualquier critica, comentario o desacuerdo proveniente de alguien como tú, vale oro.
 
 
 
 
Por: Ron Pal (08/07/2008 - 22:31)
Hola mi gran amigo Gerardo. Primero que todo GRACIAS. Segundo: Hey yo que culpa, así fué como me lo contaron y luego inevitablemente mi personalidad fué impregnando y apoderándose de la narración. Como muy bién lo enseñas, y en eso si que estamos completamente de acuerdo,si no hay confianza, comunicación, y AMOR absoluto por la pareja, pasa lo que le pasó a mi amigo Alejandro. Con lo que estamos en desacuerdo sanamente, y es cierto, lo confieso, es en lo monógamo y heterosexual, ahí si no hay nada que hacer, mea culpa. Pero que quede bién claro, el respeto por las preferencias sexuales de cada quién es una de mis máximas prioridades en la vida en sociedad, me disculpo si algunos pasajes pudieron herir suceptibilidades de algunos pero así fué como la historia me fué narrada y en especial en esta ultima parte Alejandro hizo mucho énfasis enplasmarla lo más real posible. Un abrazo.
 
 
 
 
Xavier1980 dice:
JAJAJA, Genial, estuvo muy entretenida la historia, me atrapó desde el comienzo, y si, es algo complicado, se debe charlar muy bien con una pareja antes de dar un paso tan grande, la idea es gozar haciendo estas cosas no forzar a degradarse, pero uff, estuvo intenso.
07/07/2008 - 10:04
 
 
 
 
Por: Ron Pal (14/07/2008 - 07:12)
De acuerdo, esto es para personas muy especiales.
 
 
 
 
Hola Ron, antes que nada te digo que tuve la oportunidad tambien de leer tu anterior historia y permite que te diga: Que excelente narrativa tienes! Si decidieras dedicarte a ser escritor te iria muy bien! Sabes como atrapar al lector desde el inicio. En cuanto a tu primer relato, y aunque no viene al caso comentarlo aqui, te digo que debio de ser muy duro para ti atravesar por todo eso, pero el lado bueno del asunto es que ya no estas sufriendo con una clase de mujer asi. Sigue siempre adelante que muchas cosas buenas nos llegaran. En cuanto a esta narracion, se deberia de tomar mas como una valiosa leccion para el cuidado de una relacion. Si tu amigo queria algo asi, pues lo debio de haber hecho con otra mujer, no con su esposa... Su esposa es SOLO SUYA! Asi como EL ES SOLO DE ELLA! Si el queria experimentar este tipo de cosas, mejor no se hubiera casado y seguiria viviendo de lo lindo, pero despues de la loteria que se saco con una esposa asi, mandarlo todo a la basura... Perdoname que te lo diga, pero tu amigo es medio bruto. Ron, una vez mas tienes un don natural para la narrativa, esperamos ver proximamente otra de tus apasionantes historias, felicitaciones!
07/07/2008 - 06:19
 
 
 
 
Por: Ron Pal (16/07/2008 - 03:06)
Muchas gracias. Mi vida pasada ahora ya no me importa, hace 2 días leí otra vez "La infidelidad de mi Karen" y parecía que lo había escrito otro, o que fuera fruto de la imaginación de alguien que no soy yo. Porque ahora soy feliz y me doy cuenta que tengo tanto que agradecerle a la vida... En cuanto a Alejandro, para que veas en parte, sí, él me confesó que se sintió bruto y medio al perder una mujer así pero a la vez toda la horrible experiencia le sirvió para conocerce a si mismo y descubrir su bisexualidad que ahora vive plenamente y sin tapujos. ¿Increíble no?. (Buen material para otro relato, voy a ver si me cuentan algo interesante y me dan permiso de contarlo)
 
 
 
 
Victoria_TS dice:
Bueno Ron, como siempre impecable el relato y la narrativa, pero esta vez opino como mujer trasnsexual que soy. Definitivamente las fantasias que implican la participacion de terceros en una pareja estable siempre tienen un talon de aquiles y son los celos. Esa inevitable sensacion ambigua de ver a la otra persona con un tercero siempre causa placer y dolor, en especial cuando no se tiene claro el tipo de placer que se busca... En este caso Alejandro queria complacer a su mujer con las mejores dobles penetraciones, pero nunca se cercioro que ella estuviera de acuerdo, y siempre planteo el tema en medio de la locura del orgasmo. Por otra parte Wendy exploro a satisafaccion todo lo que queria, inclusive la novedosa y ahora muy acpetada penetracion femenina, y bueno fue magistral en todo sentido, aunque ella lo hizo mas por dolor que por placer. Como mujer transexual siempre he tenido en bandeja de plata las posibilidades de ser "tercera" en las fantasias de muchas parejas, pero nunca lo hago hasta no haber hablado con ambas personas, con cada uno por aparte, para estar tranquila que será mas un regalo para la pareja, que un futuro conflicto.

De todas maneras esto es un recordatorio para que todos nos divirtamos sanamente, no importa que tan lejos vayan las fantasias, lo importante es que tengamos el ancla abajo y no nos dejemos arrastrar por la simple pasion. Alguna vez por perseguir una fantasia perdi algo que valia mucho para mi, y pues que bien que historias como estas sirvan para que estemos atentos y no nos vuelva a pasar
07/07/2008 - 12:48
 
 
 
 
Por: Ron Pal (16/07/2008 - 07:02)
Gracias Victoria por tus elogios. Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. Alejandro se dió cuenta muy tarde del error que estaba cometiendo, a pesar de que en múltiples ocasiones las situaciones le mostraban que estaba equivocado, que ese no era el camino, que su esposa no estaba de acuerdo, pero es que él siempre ha sido terco y muy llevado de su parecer. Por otro lado como le escribí a "yaeshoradevivir" más arriba, le sirvió para descubrir su bisexualidad, la cual vive plenamente en la actualidad. ¿Te imaginas que lo hubiera descubierto estando "felizmente casado" con Wendy, creyendo ella que él era heterosexual y él negándose su verdadera naturaleza?. A veces cosas "malas" traen cosas buenas. Un abrazo.
 
 
 
 
Sencillamente, super excitante, de principio a fin... me ayudo a pensar mejor sobre la fantasia de mi esposo, creo que yo aun no tengo la solides para hacerlo, esperare tu proximo relato.
07/07/2008 - 23:15
 
 
 
 
Por: Ron Pal (17/07/2008 - 14:32)
Que bien que te haya hecho pensar un poco mas (Tu marido me debe odiar). Cuando definitivamente no hayan dudas, van a pasar momentos maravillosos, sin culpas ni remordimientos, sintiéndose felices de haber logrado algo que solidifique aún más su relacion de pareja. Un gran abrazo.
 
 
 
 
Ron, Que bien que ya pienses de esa manera y que sigas adelante con tu vida. A proposito, una vida que pinta un buen futuro, pues si vas a escribir mas, yo creo que ya es hora de que las directivas de la Comunidad Cereza empiecen a pensar en vincularte permanentemente a su staff de colaboradores y que no te tengan como un simple usuario mas. Haces un excelente trabajo narrativo y ten la seguridad de que si alguien quiere dar a conocer su historia, despues de leer tus relatos no dudara en ponerla en tus manos. No se te pasa por la cabeza darte una vueltecita por una editorial? Tienes muy buen material para hacer una compilacion de relatos. Sigue adelante, y nosotros seguiremos siempre pendientes a leer nuevas historias tuyas. De nuevo felicitaciones!
07/07/2008 - 04:39
 
 
 
 
Por: Ron Pal (17/07/2008 - 04:54)
Gracias. Lo estoy pensando... lo estoy pensando cada vez mas seriamente...
 
 
 
 
EROTISMO dice:
excelente relato, muy bueno realmente, rllevo seis años leyendo relatos de este tipo y este es de los mejores te felicito, aunq en realidad, los trios en mi experiencia y la de mi novia no han sido para nada traumatizantes en ningun sentido.... te felicito sigue escribiendo
07/07/2008 - 15:30
 
 
 
 
Por: Ron Pal (19/07/2008 - 08:33)
Ah es porque seguramente ustedes son personas maduras emocionalmente, se aman de verdad y realizaron sus fantasías de común acuerdo, no hubo presiones de ningun lado y ambos disfrutan al máximo con el placer del otro. A diferencia de mi amigo que forzó a su esposa, creyendo que despues de la experiencia a ella le iria a quedar gustando el asunto. Craso error.
 
 
 
 
chispitah17 dice:
huoa que historia mas interezante, Ron te felicito, algun dia espero que adquirir la habilidad de escrbir como tu, y causar las sensaciones que causan leer tus escritos....besos
08/08/2008 - 17:37
 
 
 
 
chispitah17 dice:
huoa que historia mas interezante, Ron te felicito, algun dia espero que adquirir la habilidad de escrbir como tu, y causar las sensaciones que causan leer tus escritos....besos
08/08/2008 - 22:55
 
 
 
 
Por: Ron Pal (15/08/2008 - 09:30)
Gracias por tus comentarios chispitah. Por personas como tú que les interesa leer mis escritos tan "sui generis", tan fuera de contexto de guiacereza, es que continúo escribiéndolos y publicándolos aquí. Besotes.
 
 
 
 
Prince69 dice:
Una visión muy realista de lo que sucede cuando se intentan probar cosas nuevas en el terreno de lo sexual. De hecho, el saber que es una situación real, me dice que falta aún más por hacer, para que la gente entienda que hay que concertar para disfrutar...

No me queda sino darte 5* y decirte que me gusta tu estilo y cómo lo manejas... Ojalá yo pudiera hacer relatos así de buenos como ése!

Tenía una postdata pero preferiría decírtela en privado ;)
01/01/2009 - 16:46
 
 
 
 
marcelita5 dice:
me parecio espectacular tu relato es mas creo q ni el propio protagonista lo hubiera podido contar asi no pude despegarme de la pantalla hasta terminar de leer te felicito
01/01/2009 - 07:56
 
 
 
 
Querido Ron.. Me capturan enormemente tus escritos.. escribes muy bien, y aunque tu mismo dices que no eres escritor, pues yo creo q ue vas por el mejor camino...Describes tan bien y tan delicadamente que tus historias me atrapan desde el inicio y muero por saber que pasa.... Los mas chevere de todo es que son reales.... Me encantaría poder seguir disfrutando de tan entretenidos relatos.. Y de acuerdo con este tema, es algo que de verdad no es para todo el mundo, debe haber mucha confianza y una mente muy abierta... Saludos y felicitaciones
01/01/2009 - 08:36
 
 
 
 
hola...
he tenido el placer de leer dos de tus relatos, el de la infidelidad y este que me ha llevado a reflexionar bastante acerca de lo que verdaderamente se necesita en una relación estable. los dos relatos me han parecido y admiro mucho como lo haces, me intriga bastante por que nos encontramos seguramente camino al infierno que describes en tu relato... asi que debo agradecerte mucho el que compartas las experiencias de tu amigo, esto hace que seamos prudentes en cuanto al siguente paso en este muy criticado por muchos mundo sw.
tengo un relato titulado las fantasías de mi mile esta en la sección tríos. me gustaría que lo leyeras y comentaras lo que piensas...
02/02/2009 - 21:22
 
 
 
 
N-KMILO dice:
PODRIA ESTAR HABLANDO QUE ES DE LOS MEJORES RELATOS QUE HE LEIDO, UNA TECNICA LITERARIA MUY BUENA...QUE MAS PUEDO DECIR MUCHOS EN SUS COMENTARIOS HAN EXPRESADO EN GRAN PARTE MI SENTIMIENTO HACIA ESTE RELATO.

POR FAVOR SIGUE ESCRIBIENDO PARA ESTA GUIA.
04/04/2009 - 13:13
 
 
 
 

Creo que hablar de la técnica narrativa, cuando es evidente, no es necesario. Felicidades por ello. La historia de tu amigo Alejadro me recordó un poco a la mía propia, muchas veces este tipo de "ideas", cuando no se han  hablado bien por la pareja o cuando sólo se hacen por complacer a una de las partes, terminan en desastre. En mi caso, me hizo descubrir cosas que, aunque no ignoraba, tampoco las tenía claras. Cuando una pareja no es sólida, ya sea porque es relativamente nueva como la de Alejandro, o ya tiene tiempo pero viene con problemas, como la que yo tenía con mi ex, hacer este tipo de cosas es un disparate. Esto confirma que el amor y las relaciones que a su alrededor se entretejen, son un juego para adultos. De nuevo felicidades por tu excelente relato.


10/08/2010 - 17:36
 
 
 
 

sin palabras espectacular  con mi pareja hemos vivido  varios trios   y la primera  vez hubo sentimiento de culpa de parte de ella  en  los otros   ya no    ya se adapto   a  nuestra faceta swinger    y ahora ella goza  y propone  claro  con los cuidados  y responsabilidades del caso  y sin llegar a lo de tu relato   siempre   es todo para ella    felicidades


03/09/2010 - 12:42
 
 
 
 
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