...::::: Categoría: Fetichismo :::::..
El amor no es sólo de los jóvenes
Fecha: 28/03/2009 - 14:09 - 3 Comentarios - 2709 Lecturas
Calificación: (4 Puntos / 7 Votos)
Tiempo estimado de lectura: 13 minutos.
Este no es un relato de eyaculaciones ni masturbaciones, sino un estado emocional. desde que tuve uso de razón soy mujer. ahora tengo esposa, hijos mayores y nietos.
Nos reunimos los amigos de la promoción de ingenieros de 1971 graduados en una universidad de provincia. Fuimos 10 compañeros a Bogotá, todos llenos de edad, en promedio: 60 a 64 años, pero muy vigorosos. Fue una reunión agradable; cantamos y bailamos. De regreso a casa, Víctor se ofreció para llevarme al hotel luego de invitarme a su casa, con su esposa para tomar unas copas con tres amigos más y sus cónyuges. Era en las cercanías de la Clínica Shaio. A la madrugada me llevó al hotel Dan Carlton de la 98. Víctor estaba pasado de tragos y me besó… de una, y me confesó su atracción hacia mí desde que estábamos en la universidad.


Yo me quedé asombrado pero ya robado un beso. Y… me siguió besando como si fuera su novia en un paraje medio oscuro. Me dijo que lo perdone, pero podía ser la última vez que nos veíamos. Estaba enfermo y que iba de mal en peor. Esto a mi edad de 61 años es asombroso. Más aterrado aún y sin reaccionar, me dejé besar y acariciar. Me pidió que fuéramos a un motel, de los muy buenos no sé en que lugar porque no conozco a cabalidad.


Me dijo que sería bueno que para entrar al motel me pusiera unos atuendos femeninos, las gafas oscuras, una peluca y una pañoleta que él tenía en su cajuela. El portero no se percató de nosotros y me dijo; “suerte señora”. En el motel me hizo el amor pero sin penetrarme porque era virgen por mi ano. Nunca había tenido esa experiencia tan linda; me besó con ternura, me acarició con especial cuidado, me hizo brotar sensaciones nunca experimentadas, me masturbó un par de veces, recibió el semen de mi pene y me ofreció el suyo y lo chupé abrumado. Nunca antes, ni mi esposa, ni mis amigas ocasionales, lo habían hecho con tanta calidad.


Al día siguiente recibí un paquete en el hotel. El señor de la recepción me llamó para entregármelo. Lo abrí y era un vestido de mujer, medias, zapatos de tacón y colorete y un enorme saco o sacón de mujer, al parecer de la esposa; la misma peluca y las mismas gafas de la noche anterior. Entonces llamé a Víctor ofuscado y él me dijo que me vista de mujer y que por la tarde a eso de las cinco, iba por mí; “no seas bobito, esa ropa la preparó mi esposa…” fueron sus palabras para calmarme. Quedé en las mismas. Soy una persona de 1.72, delgado, muy atlético, blanco, de 60 de cintura un poco suave más no femenino. Llamé al aeropuerto para posponer mi viaje y la señorita de Avianca desató un rosario de multas y restricciones que acepté. Era medio día cuando llamó Víctor para saber mi decisión y conturbado le dije que si, pero que aquello era una aventura insólita y una locura para mí y que tenía miedo:


- “No te preocupes”, fue su respuesta.


Entonces me vestí con los atuendos y a decir verdad, quedé muy bien. Me rasuré, me pinté los labios y con gafas y peluca. Ese abrigo o sacón inmenso fue la clave porque parecía que nos íbamos a una fiesta. A las cinco llegó Víctor y subió a la habitación y se quedó perplejo de mi figura. Entonces salimos. Manejé muy bien los zapatos y los ademanes femeninos.


Nadie se dio cuenta de mí al salir. Estaba aterrado de miedo. Cuando pasé delante del botones de la portería me hizo un ademán coqueto; no más y me gustó. Salí con las llaves sin entregarlas y fuimos a pasear por la ciudad. Paseamos bastante y me enseñó los lugares de interés y la falda se me iba subiendo. Fue lindo. Me llevó a comer a un restaurante Chino, creo que por la 80, no se y no me quité el saco porque se vería mis musculosos brazos pero yo andaba abrumado porque pensé que todo el mundo se daría cuenta de mi, pero la gente andaba en su propia vida y yo les importaba un pito. Víctor hablaba de cosas que yo no digería. No pude comer en el restaurante, presa del miedo. Víctor se saludó con varias personas y me presentó como su prima. Verdaderamente me sentí mujer. Es increíble. Comimos y ya relajados regresamos al hotel y me hizo el amor por mi ano con suavidad, me dilató y me penetró sin morbosidad. Maravilloso.


Estando ya en mi casa, en provincia, me llamó la esposa de Víctor y me dijo que me había enviado ropa de mujer y preguntó qué cómo me había ido. Me dijo que cuando vaya a Bogotá ella misma me ayudaría a vestirme de mujer y quedé más asombrado aún. A pesar de todo fue un momento muy lindo de mi vida. Inolvidable. Soy separado hace mucho tiempo. Ahora he comprado prendas femeninas y me las pongo en mi casa y soy feliz. Me siento mujer. Próximamente nos veremos en otra ciudad para volverlo a hacer. Creo que va a ir la esposa a la costa. Si así fueran las mujeres, suaves, tiernas y lindas, todo sería diferente. Pero, de lo que me acuerdo, ellas son exigentes e impasibles. Buena experiencia. Víctor me manda, por correo, regalitos lindos y muy femeninos. Es como otra vida. Es bueno opinar sobre las experiencias sexuales de nosotros los mayores. El amor no es solo de los jóvenes.
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Karyohana dice:
ay presentame a victor y a su mujer
03/03/2009 - 13:58
 
 
 
 
JEM412 dice:
Amigo.El amor no sabe de edades, de sexos y creo que ni sabe, de los seres humanos.

Por que se esconde en los rincones mas profundos de la mente, para luego salir y dejar algunos corazones rotos; y nisiquiera sabe del dolor que podemos causar a otros.

Un abrazo.

Juan
04/04/2009 - 19:23
 
 
 
 
roquelino dice:
Hola tambien soy muy maduro y adoro vestirme de mujer, pero no tengo conquien compratir esta dulce fantasia. este relato me calento y me pareio excelente.
05/05/2009 - 21:57
 
 
 
 
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