Una noche fria en Bogotá, una segunda sesión, una nueva oportunidad de demostrar mi entrega...
Que bien, pude llegar a tiempo a la cita que me habías puesto, 5 de la tarde, como siempre en tu casa. Pensaba en lo increíble que es la mente, desde que hice mi berrinche y Tu me pusiste en mi sitio, siento que he cambiado, siento que de nuevo mi entrega como sumisa tiene un fin y ese fin, es complacerte y ser la mejor, para Ti, Tuya, sólo Tuya.
De nuevo me sentía nerviosa, a veces pienso que eso va a pasar, que la segunda vez ya no habrán o serán menos, pero no es así, el no saber qué pasará, el sentir Tu presencia, el saber que es un paso mas en mi entrega a Ti, me hace sentirlos nuevamente.
Me encanta tu casa, sabías? Es muy propicia para el tema y creo que el caminar por sus pasillos y escaleras me ponen nerviosa también, aparte de pensar en encontrarme con alguien, me pondría colorada creo. Llegamos a Tu habitación, me gustó estar allí de nuevo y recordar un poco todo lo que había sucedido en la primera sesión. Me pediste que me sentara y te sentaste a mi lado, me encanta que me hagas sentir tranquila, que me des confianza, creo que es básico para la entrega de una sumisa y Tu lo logras, tanto que nunca esperó que sucedieran tantas cosas en tan poco tiempo. Saqué de mi bolso todo lo que llevaba para Ti, incluyendo la máquina de afeitar, ya que sabía que Tu intención era depilar la cuquita que ahora te pertenecía. Al verla reíste y me dijiste que también habías comprado, sentí algo de vergüenza por no haber llevado algo que te agradara más.
Al terminar de entregarte todo, me dijiste que irías por algo, que me preparara y te esperara desnuda y de rodillas. Me pareció eterno ese tiempo, la conjunción de los nervios, las rodillas sobre el piso de madera, la ansiedad, el deseo, lo hicieron sentir así, pero para mis adentros pensaba en lo floja que era a veces y en que debía aprender de nuevo a ser paciente, a superar la sensación de incomodidad si quería complacerte. Entraste de nuevo a la habitación, dejaste la chaqueta sobre la cama y sacaste algunas cosas de tu mesita de noche, que rico es sentirse conejillo de indias y no saber que pasará al siguiente minuto. Te acercaste y Tus manos me recorrieron, algo que me encanta y comienza a subir el deseo. Caricias, pellizcos, miradas, palabras, fuiste por las muñequeras y tobilleras y las colocaste en mi, luego dijiste que trabajarías mi flexibilidad, algo que definiste desde la primera sesión y que yo pido que trabajes en mi, para complacerte cada vez más. Mano derecha a pie derecho, mano izquierda a pie izquierdo, arqueada, temblorosa, así me dejaste y fuiste por la fusta, azotes aquí y allí, mi cuerpo estremeciéndose y la sensación de que no sería capaz de resistir esa posición mucho tiempo, si, sí que soy algo floja, pero te pido seas paciente y me enseñes poco a poco a resistir mas. Te pedí que me soltaras, de nuevo dijiste que era algo para trabajar bastante, y quitaste las cadenas.
Mas azotes, caricias y miradas, que hacían imposible el no excitarme, Tu sola presencia lo hacía. Luego las cuerdas, me encanta ver que tomas cuerdas y ya te imaginas como quieres tenerme, me gusta Tu destreza con ellas, me gusta que inmovilices mi cuerpo y me dejes a Tu merced. Pasando por el cuello hacia delante, bajo los brazos hacia atrás, pasando por las argollas de las muñequeras, brazos cruzados atrás, suben, suben, Así tus brazos quedarán bien inmovilizados para mi. Temí no aguantar mucho así, de lo cual me sorprendería luego. Me ayudaste a poner de pie y me guiaste hasta el baño, me ordenaste sentarme sobre el inodoro abierto y de nuevo jugaste con las cuerdas. Sentí como hacías algo en la ventana que estaba atrás de mi, luego una cuerda a mi pierna izquierda, otra a la derecha, abierta, restringida, Tuya. Mi cuca que para entonces dejaba ver mi excitación, fue recorrida por tus dedos, luego un gag para callar mis gemidos y gritos. Entonces y solo entonces, comenzaste el ritual, ese que durante años soñó, donde el AMO era quien depilaba el sexo de su sumisa. Comenzaste poniendo espuma de afeitar, tus dedos me recorrían mientras la esparcías y eso me hacía sentir, excitada, feliz, entregada, algo humillada al sentir que alguien hacia algo que normalmente hacía yo en la intimidad. Luego la cuchilla, recorriéndome, aquí y allí, despacio, mientras yo miraba Tu cara, Tu dedicación, cómo no sentirme la sumisa más feliz del mundo, ante un acto tan pequeño a vista de muchos y tan grande a la mía? Si, me sentía realizada, por eso me dio algo de risa cuando me dijiste que parecería que lo disfrutaba, pues claro que lo disfrutaba!! Me sentía plena, me hacías sentir así.
Sólo me sentí un poco humillada cuando tuviste que subir los pliegues de mi barriguita para poder afeitar, pensaba como dicen algunos en el oso tan grande, aunque sí que eso no te importaba en ese instante. Me encantó cuando metiste tu dedo en mi cuquita para rasurar los lados, los labios, todo era tan especial, que todo hacía que fluyeran miles de cosas por mi mente y cuerpo. Al terminar, trajiste agua para limpiarme, sentía los chorros bajando por mi sexo y tus dedos limpiando y hundiéndose de nuevo allí.
Dejaste todo a un lado y fuiste a la habitación, regresaste desnudo, tu verga deliciosa, la dirigiste a mi boca y comencé a mamártela, "chupa duro perra, como una buena puta". En la posición en que estaba era difícil pero hacía lo mejor posible, quería que te sintieras complacido, darte placer, hacerte sentir lo agradecida que estaba por haberme hecho Tuya. La sacaste de mi boca, la vi dura, grande (tienes una verga hermosa AMO) y de repente vi como comenzaba a salir Tu orina y a caer sobre mi. Tu me pides que describa lo que siento a cada momento, pero a veces es difícil, y este era uno de esos momentos, donde el éxtasis era mayor que el entendimiento de un sentimiento o una sensación, era como si me marcaras y aun siendo algo que pensé difícil de vivir, en ese momento fue algo sublime. Sabía que después de eso, los demás pasos se harían mas sencillos. Volvií tu verga a mi boca, me preguntaste si me daba asco lamerla luego de haberlo hecho, que de ser así la próxima vez mearías mi boca. Volví a chuparte, tratando de apretar más, de lamer mas, de darte mas placer.
La sacaste de nuevo y te sentaste frente a mi, comenzaste a jugar de nuevo con el sexo que te pertenece, viendo como me retorcía de placer, de dolor, de ansias, viendo cómo se movían las pinzas que minutos atrás habías puesto en mis tetas. Vi como ponías un poco de gel en tu mano y de nuevo te dirigías a mi cuca, presentía que ibas a tratar de meterla toda, pero no pensé que estando en esa posición, mi sexo permitiera la entrada. Vaya si estaba equivocada!! Estaba en un punto en el que mi mente ya no podía hacer nada, mi cuerpo cedía a esas caricias, a sus embestidas, al deseo de ser penetrado y así fue, su mano entró, toda, completa, moviéndose dentro, atrapándome por dentro, esta vez me hacías Tuya de otra forma, tomándome por dentro, completa, toda, poseída. ¿La ves? Está toda dentro. No, en la posición en que estaba no podía verla, sólo la sentía, así que se lo dije, te pusiste de pie y bajaste el espejo de la pared, colocándolo frente a ti mientras volvías a introducir Tu mano en mi, así podía verme, ver como penetrabas con el puño la cuca que le pertenecía, yo estaba fascinada, me sentí tan Tuya. Así estuviste un buen rato, poseyéndome de esa forma. "Esa cuca está arruinada por hoy, ya no me dará placer", así que te dije que usaras lo que quisieras, que para eso era Tuya, bajaste tu mirada mientras uno de tus dedos se colaba en mi culo. Comprendí entonces que ese sería el agujero que usarías el día de hoy.
Pusiste mas gel para lubricar y comenzaste a jugar con el, metiendo tus dedos, abriéndolo, probando que tan dispuesto estaba. Luego te colocaste frente a mi y me penetraste, lentamente, cuidadoso como siempre, preguntando si quería que lo lubricara mas a lo cual dije que no, sólo sentía el deseo de que lo metieras hasta el fondo. Buscaste la mejor posición para penetrarme, agarrándome de las piernas, empujando con fuerza, mientras yo repetía lo que era para ti, tu puta, tu perra, tu sumisa. Me gusta mirar Tu cara cuando me usas, tus labios que me encantan toman una forma especial, y Tus ojos brillan de forma diferente, lo cual me lleva también a un estado indescriptible. Entraste y saliste de mi varias veces, hasta que Tu semen salió con fuerza, ojala hubieras llenado mi agujero con Tu leche. Allí terminaste, quitaste las ataduras, vaya si es duro acomodar el cuerpo luego de haber estado tanto tiempo en una posición forzada, atada, y la verdad es que cuando me pusiste así, no pensé que resistiría.
"Quieres bañarte conmigo?". Vaya pregunta me hiciste, claro, claro que quiero, mmmmm y vino el momento de hacer algo para que no se mojara mi pelo, que risa, que oso, que humillación, un talego atado con cuerda de la que habías usado para atarme antes. Y por otro lado, lo rico que era sentir que me cuidabas, sabes que me encanta, lo sé. En la ducha, uno frente al otro, comenzaste a jabonarme, a bañarme, mmmmm otra de esas fantasías no cumplidas, mi AMO, luego de una sesión fuerte era quien me bañaba, cuidadosamente, sensualmente, gracias AMO, que hermoso. Luego te jaboné yo y me ordenaste ponerme de rodillas y lamer y chupar de nuevo Tu verga. Luego me hiciste poner de pie, me besaste y me dijiste que saliera, me arreglara y organizara lo que habíamos utilizado. Así lo hice, mientras Tu seguías en la ducha. Saliste, te llevé la ropa para que te vistieras, hablamos un poco, me besaste, me abrazaste, te pedí disculpas por haber desconfiado de Ti, por haber sido tan tonta, luego llamamos al taxi, ya era hora de irme.
03/03/2010 - 16:58
BRAVOOO...
05/05/2010 - 07:40
exelente princesita
18/11/2010 - 09:53
wow princesita me encanta. apenas empiezo una relacion con mi Amo, y creeme q te comprendo. la sensacion de sentirse completamente sumisa es indescriptible.
24/11/2010 - 17:09
Princesita, dos cosas: el 7 de marzo es mi cumpleaños, y lo otro, me fascina rasurar una vagina bella y complaciente. Que coincidencia !!
06/08/2011 - 00:27
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