Delia y su hermana Rocìo aprenden del placer del dolor
Delia cuando llego me dio un efusivo beso que anunciaba lo sabroso que iba a ser esa tarde. Venia con una minifalda negra y una camiseta de tirantes también negra que se le ajustaba al cuerpo como una segunda piel, llevaba unas medias rojas con ligero, tanga y sosten del mismo color tal como le ordené. La lleve a la habitación ya preparada de antemano. Cogí la bolsa con algunos juguetes y le dije: Quieres empezar ya o deseas esperar?
-Me muero por empezar. Amo. Me dijo.
Lo primero que le ordene fue que se abriera de piernas todo lo que podía. Cogí una barra de madera que tenia y se la puse a la altura de los tobillos. Le ate un extremo al pie derecho. Como aun sobraba un poco de barra en el otro extremo, le empuje el pie abriéndoselo más y le ate el otro pie. La hice estirar en el suelo boca abajo. Agarrándole una mano la tire hacia atrás, acerque el pie obligándola a flexionar un poco las rodillas, y le ate la muñeca a la madera.
Con el otro brazo hice lo mismo en el otro extremo. Cogí un pañuelo y le tape los ojos y le puse una mordaza. Le puse unos tapones en las orejas para que no escuchara nada de la sorpresa que le esperaba.
Ate los extremos de la barra de madera, a una cuerda que colgaba de una polea del techo, y sin avisar tire fuertemente. La cuerda la hizo subir y sus miembros tiraron de su cuerpo obligándola a soltar su primer quejido de dolor del día, al tener que soportar todo el peso del cuerpo. Estaba con la espalda arqueada soportando el peso de su cuerpo solo por pies y los brazos, dejándome sitio para maniobrar con tranquilidad. Cogí un vibrador bastante grueso.
Al abrirse de piernas la minifalda muy ajustada se le había subido enseñándome el tanga rojo apunte el vibrador y se lo metí de un solo golpe sin preocuparme por si entraría o no. Un sollozo me aviso del dolor que sentía por la brusquedad y por el tamaño. Lo metí bien adentro mientras Delia se movía compulsivamente. Cuando ya se detuvo conecte el vibrador que comenzó a moverse y a hacer de las suyas. Cerré la puerta de la habitación y la deje allí colgada…
En eso oí el timbre. Rocio, la hermana de Delia se había adelantado y le iba a costar muy caro su desobediencia. Abrí la puerta, allí estaba había escogido un conjunto que le favorecía mucho las curvas que tenia, le marcaba su culo y esas tetotas que tiene. La hice pasar y la lleve al comedor. Me senté en el sofá mirándola de arriba a bajo, con una cara de asco.
-Quítate esos trapos asquerosos. Si no sabes vestirte bien iras sin ropa, zorra.
Se puso muy angustiada se quito la ropa lentamente esperando una contra orden. Me levante y mire la ropa interior que traía puesta. Unas medias negras con ligero, tanga y un brasier del mismo color.
-Esto lo has comprado para mi? Esto......
-Si amo, no te gusta? -me dijo casi con lagrimas en los ojos.
Como respuesta cogí el ligero con las dos manos y lo rompí, después tire fuertemente rompiéndo el brasier. Dirigí mis manos a su tanga se lo arranque de un fuerte tirón.
La regañe y le obligué a acostarse sobre mis rodillas, enseñándome el culo. Cogí una correa que ya había preparado, y comencé a azotarla sin compasión. Aguanto todo el castigo sin quejarse por ninguno de los azotes. Con el culo rojizo por los azotes, cayó al suelo de cuatro patas cuando me levante sin avisar. Al intentarse levantar me senté encima de su espalda, impidiéndoselo. Le dije que quería verla andando como al perra que era.
La deje para recoger unas cuantas cosas de la habitación. Al entrar me encontré a Delia sin vibrador. Se le había salido de la cuca, y estaba en el suelo. Cerré la puerta, lo cogí y lo apunte a su culo, gemidos de dolor, siguieron a la penetración. El aparato comenzó a entrar por el agujero trasero, que aun no tenia dilatado. El grosor del mismo y los movimientos, dificultaron que se lo metiera del todo, pero entrando mas de la mitad me di por satisfecho, lo sujete con la una tira del de esparadrapo para que no saliera.
Regresando al comedor, observe que Rocio aun estaba a cuatro patas. Le tape los ojos y me monte en su espalda. La hice gatear conmigo encima durante un buen rato, la lleve a la mesa de centro de la sala, la hice estirar boca abajo encima de ella, dejándole los muslos bien pegados a las patas, los brazos colgando por el otro extremo y las tetas saliendo un poco por cada lado. Le ate los muslos y los brazos a las patas para que no se pudiera mover. Le acerque mi verga y le ordene que lo chupara. Comenzó a buscarla a tientas, cuando lo encontró lo succiono metiéndoselo en la boca. Con la lengua empezó a juguetear y lamérmela intentando tirar la piel para atrás.
Luego utilizo los dientes, dando mordisquitos cariñosos, comenzó a chupar como nunca. Le cogí los pelos con la mano, y mientras se me ponía mas dura mi verga, la fui metiendo y sacando rítmicamente y agarrándole bien los pelos, se la introduje toda. Intento mover un poco la cabeza para retirarla pero no la deje, luego me dirigí a su culo, fui metiéndola y sacándola lentamente, mientras unos leves quejidos acompañaban mi cintura, cuando empujaba mi pene dentro de su culito, excitado dirigí mis manos en busca de sus tetas, separados del cuerpo y aplastados contra la mesita. Hallé los pezones y comencé a jalarlos con fuerza. No me pude aguantar mas y me derramé dentro de su culo. Saque la verga y le ordene que me la limpiara Rocio abrió los ojos todo lo que pudo sin creerse la orden que estaba dándole. Cogí la correa y le azote en la espalda. Le volví a repetir la orden, y poniendo cara de asco abrió la boca recibiendo mi sucia polla. Comenzó con la lengua con unas cuantas arcadas, moviendo lentamente la lengua, recorrió toda mi verga limpiando los restos de mi semen y las impurezas de su culo, Al acabar y retirar mi verga , vi que aun tenia los restos mezclados con saliva en su boca. Le agarre de los pelos levantándole la cabeza, y le ordene que lo tragara todo y no quería que ensuciara nada. Después pude ver como se lo tragaba todo.
Agarre una mordaza y le tape la boca por lo que se le venia. Cogí un pepino bien grueso y apunte a su culo. Rocio al notar el tamaño de aquello y hacia donde iba, comenzó a gritar pero eran gritos ahogados por la mordaza. Cogí también un vibrador y se lo metí por la cuca y me asegure que no se le saliera fácilmente.
Puse unos tapones en las orejas a Rocio para que no escuchase nada, tape de nuevo sus ojos y dejándola atada me dirigí a la habitación donde estaba Delia. En el suelo había una gran mancha de sus líquidos vaginales. saque el vibrador y la desate dejándole brazos y piernas libres, también le quite la mordaza los tapones y el pañuelo de los ojos.
-Eres una perra, ahora mismo vas a limpiar ese reguero con la lengua y a cuatro patas. Poniéndose a cuatro patas, comenzó a lamer toda la mancha que había dejado caer, luego solo tuve que señalarle mi verga, para que entendiera lo que deseaba. Acerco su y fue metiendo mi polla en su boca. sin compasión. haciéndome estremecer y agitando todo mi cuerpo terminé en una tremenda eyaculación, con toda la leche que tenia reservada para Delia. Me corrí mientras cerraba las piernas entorno a su cabeza aprisionándola, moviéndola al ritmo de mis espasmos, mientras iba escupiendo chorros de semen dentro de su boca, y ella seguía lamiendo y chupando como pudo. Sacando la verga de su boca, le ordene que se lo tragara todo Era hora de que mis dos esclavas se reunieran.
Ven le ordené que vas a seguir lamiendo y chupando.- le dije con una sonrisa maliciosa. Al ver a Rocío que estaba con el pepino en el culo atada en la mesilla, sus ojos se abrieron llenos de asombro e incredulidad. No pudo articular palabra. Me miraba y volvía a mirar a Rocío para volver a mirarme. Le dije que se quedara quieta y que no hiciera ruido. Saque cuidadosamente el pepino, el vibrador y la mordaza. La desate sin quitarle los tapones de las orejas. La gire y le ate los pies y las manos nuevamente a la mesa de la sala de manera que los pechos y la chocha que había afeitado anteriormente quedaran expuestos.
Obligué a Delila a arrodillarse delante de las piernas abiertas de par en par de Rocio y le desate las manos. Delia la miraba con cara aturdida. Le señale la raja de su hermana. Me miro sorprendida. Había entendido lo que quería, pero no se lo podía creer. Miro la depilada raja durante un momento y me miro de nuevo negando con la cabeza. Le enseñe la correa y con cara de pocos amigos le volví a señalar la raja. Acerco la cara a la entrepierna y se detuvo, coloco las manos, una a cada lado, como si no se atreviera. Me miro y sin esperar contestación comenzó a lamer la cuca de Rocio. Separó suavemente los carnosos labios vaginales y metió la lengua entre ellos. Poco a poco Rocio comenzó a jadear. Buscando lamía y chupaba los labios de los dos lados, para luego meterle la lengua por la raja, bien a fondo, continuando con el clítoris.
Susurré al oído de Delia que le diera algunos mordisquitos. Sin mas, comenzó entre mordisquito y mordisquito a lamer. Me acerque a Delia y le dije que recibiera y se tragara todo el liquido del orgasmo de su hermana. Un chorro de flujo salió inesperadamente hacia la cara de Delia, que asustada aparto un poco la cara tratando librarse del chorro. Volviendo a su trabajo continuo chupando y lamiendo los jugos que había escupido Rocio, que aun seguía jadeando por las continuas atenciones de Delia.
Me dirigí hacia Rocio y le quite los tapones de los oídos. Te gusta zorra?
-Siii... ...mi amo. Me gusta mucho amo.- me contesto entre gemidos.
Sin comprender que no era yo quien la había echo correrse, le quite el pañuelo de los ojos. Me miro y levantò la cabeza para ver quien le estaba dando tanto placer. Al ver a Delia, puso cara de aturdida y de circunstancias. Sin creérselo aun, su cara iba cambiando y sin poder aguantar mas, dejo caer la cabeza y estallo en una serie de jadeos continuos, que me mostraban que Delia estaba haciendo su trabajo a la perfección. Antes de que se volviera a correr cogí dos pinzas con unas pesas y se las coloque en los pezones que se estiraron dos centímetros cuando las deje caer acompañado de un grito de dolor. Ordene a Delia que se quitara, y con mi polla bien tiesa por el espectáculo que acababa de ver, la introduje dentro del coño de Rocio. Metiendo y sacando mi verga sentì que Rocio me acompañaba con tremendos suspiros y jadeos, que indicaban una próxima corrida. No tardo en llenarme la polla de aquellos líquidos que expulsaba otra vez su chocha, corriéndose por segunda vez. Le ordene a Delia que le chupara el culo y colocándose debajo de mi comenzó separando las nalgas a chuparle el culito.
Entre los dos, los jadeos de Rocio pronto se volvieron continuos, luego comencé a derramar mi semen
Me retire y le dije a Delia que le ofreciera su cuquita, por lo cual Delia coloco una pierna a cada lado de la cabeza de Rocio, de cara a mi, Rocio me miraba levantando la cabeza con unos ojos de incredulidad. Ordene a Rocio que le hiciera correrse como ella había echo. Delia se agachò acercando su húmedo regalito a la cara de Rocio, y esta poniendo mala cara se negó. Delia me miro confundida mientras cogía la correa. El primer azote hizo que Rocio levantara la cabeza acompañada de un grito de dolor, seguí azotándola mientras sus labios proferían gritos. Intento acercar la cabeza a la entrepierna, pero la retiraba acompañada de un alarido de dolor a cada azote que le daba el sus tetas. Al final consiguió llegar a la entrepierna de Delia, sacando la lengua y aguantando todo lo que podía los quejidos de los azotes, comenzó a chupar la vulva de su hermana, con cara de asco. Proseguí un rato para quitarle la idea de retirar otra vez la cabeza, y cuando vi que todo iba bien y que Delia había cerrado los ojos y movía la cabeza satisfactoriamente, deje de azotarla.
Rocío se detuvo inesperadamente apartando la cara, intentando asqueada escupir algún pelillo del coño de Delia, que se le había metido en la boca. Con dureza le aplique un duro castigo por cortar el placer de su compañera. El fuerte correazo fue seguido de un terrible alarido marcándosele en las puntas de los pechos y parte del estomago. Lo que la obligò a continuar con la tarea de satisfacer a su hermana. Regañe a Rocio por su comportamiento y le comente lo excelente esclava que era Delia. Rocio seguía lamiendo a Delia. Pronto comenzó a gemir pausadamente, me sitúe detrás de Delia y comencé a azotarle el culo.
Delia se torció ligeramente, sus manos en su entrepierna abrieron los labios vaginales, ofreciéndole todo un mundo y una invitación para que además del exterior, le metiera la lengua dentro ofreciéndole todo el placer que pudiera. Los gemidos aumentaron el ritmo cuando Rocio comenzó a chuparle y meterle la lengua dentro de su coño, que ya no se separaba de la cara de su herman. Comencé a azotarle los pechos mientras tiraba la cabeza para atrás, sin poder reprimir el gozo que surgía de sus labios en forma de gemidos, que mezclaban el placer y el dolor. Un alarido continuo acompaño la corrida que dejo ir todos los jugos sobre la cara de Rocio que intento apartarla antes de recibir un azote y una orden de que siguiera chupándole y lamiéndole todo el coño hasta que se hubiera tragado todos los líquidos que le había ofrecido. Delia sin recibir descanso siguió gimiendo, mientras situándome detrás suyo y con la polla tiesa de nuevo, se la metía haciéndole soltar un gemido de satisfacción al recibir mi verga en su culo. Ordene a Rocio que no parara, y comencé a meterla y sacarla lentamente, mientras el cuerpo de Delia se iba tumbando poco a poco sobre el cuerpo de Rocio. Con Delia sobre Rocio, y yo sobre Delia, seguí acelerando paulatinamente mis envestidas que movían ligeramente su cuerpo, que a la vez hacían frotar el clítoris de esta sobre la boca de Rocio, que seguía lamiéndole todo el coño arrancándole gemidos de placer. Los gemidos casi continuos de Delia me estaban poniendo a cien, y esta comenzó a contorsionarse mientras mis envestidas no paraban de follarse su dulce y suave culito que tanto placer me estaba dando. Sin poder aguantar mas, note un chorro que salpicaba mis testículos y la cara de Rocio, acompañado de un tremendo grito nos hizo saber que Delia se había corrido por segunda vez.
Mi verga exploto, soltando todo mi esperma y sin esperar hice que Delia se retirara colocándome en su lugar. Ordene a Rocio que me limpiara la polla de restos de semen y los restos del culo de Delia. Con cara de asco abrió la boca sacando la lengua, metiéndosela poco a poco busque el principio de su garganta. Una brutal arcada hizo que la retirara de golpe. Rocio giro la cabeza, un poco de vomito salió de su boca resbalando por su mejilla y cayendo al suelo.
La desate mientras le daba tiempo a recuperarse. Una vez desatada la cogí de los pelos y la arrastre hasta la mancha que había soltado. Increpándola, le azote fuertemente en el trasero con la correa, le ordene que lo recogiera con la lengua y que limpiara todo el suelo dejándolo reluciente como estaba antes. Rocio humillada como nunca la habían humillado antes, se quedo agazapada en el suelo sin moverse con la cabeza gacha. Viendo que no tenia intención de limpiarlo la levante cogiéndola de los pelos.
Le dije que lo limpiaría con la lengua. Rocio me miro a los ojos con una suplica en ellos. Por favor amo. Delia nos miraba como si la cosa no fuera con ella . Mirándo a Rocìo fijamente, le señale la mancha y se lo volví a ordenar. Siguió con la cabeza gacha mirándoselo sin ganas de limpiarlo. Cogí la correa y cuatro pinzas que llevaban una cuerda cada una. Le puse una en cada pezón y las otras dos, una en cada labio vaginal asegurándome de que no se soltaran. Con las cuerdas de las pinzas bien tensadas en una mano y la correa en la otra, le ordene por ultima vez que lo limpiara, y como castigo por sus negativas tire fuertemente de las cuerdas. Sus pezones y sus labios vaginales se estiraron bruscamente haciéndole soltar un alarido de dolor, y le siguió un fuerte latigazo en el trasero que le dejo marcado todas las puntas en su tersa piel. Sollozando por el dolor, me dirigió otra suplica que no deje que acabara por el tremendo alarido de dolor que soltó cuando tire de nuevo de las pinzas. Sus pezones amoratados y sus rojos labios retornaron a su sitio, para que su culo recibiera otro duro latigazo que le hizo gritar otra vez.
Tiré de las pinzas, pero esta vez no las solté. Sus pezones se estiraban rojizos por la presión de las pinzas al igual que sus labios, y su culo comenzó a recibir correazos sin parar, mientras iba tirando mas o menos las pinzas, para que el dolor no fuera siempre constante. Entre gritos y alaridos de dolor, dirigió su cabeza hacia la mancha y sacando la lengua, dio un primer lametazo que le hizo venir una arcada. Advirtiéndole que si vomitaba mas lo tendría que recoger todo, siguió con mucha fuerza de voluntad con un segundo lametazo que de nuevo le hizo venir una arcada. Siguió poco a poco mientras el dolor de los latigazos y el de las pinzas le hacia soltar algún que otro grito de dolor. Viendo que cumplía bien la orden, solté las pinzas y deje el castigo.
Me dirigí a Delia mientras poco a poco, Rocio limpiaba lo que había vomitado. Con cuatro pinzas mas, se las coloque a Delia en sus pezones y en sus labios vaginales de forma que al tirar de las cuerdas los labios se estiraran abriéndose opuestamente, dejándome libre la entrada de su coño. Era hora de tomar mi postre y ordenándole que se pusiera a cuatro patas, tire de las pinzas que tiraron de los pezones y de sus labios abriéndome el camino para metérsela tranquilamente. Suavemente metí mi verga dentro de su coñito. Comencé a tirar poco a poco de las pinzas. Cuando escuche el primer susurro de dolor, solté las pinzas para volver a tirar de ellas bruscamente. Un grito murió en su boca cerrada en el intento de aguantar el dolor y contentarme. Seguí tirando y soltando sin un ritmo establecido minando su resistencia. Comencé a meterla y sacarla mientras tiraba de las pinzas, que ya hacían gritar de dolor a mi esclava y poco a poco comenzaba a mover la cadera buscando mas placer. El movimiento se volvió rítmico y un poco brusco mientras yo iba tirando cada vez mas fuerte de las cuerdas que tensaban sus pezones y sus labios vaginales,, que me ofrecían un placer adicional cuando tocaban mi polla en alguna envestida.
Sus gritos fueron aumentando a medida que los tirones de las pinzas se hacían mas violentos y bruscos, tensando de sobremanera esos pezones entre rojos y amoratados y esos labios que suponía debían de estar del mismo color. Mi polla se deslizaba humedecida entre las paredes de aquel coño que tanto placer me había dado en la ultima reunión, mientras los tirones que le propinaba la hacían gritar de dolor, me excite tanto que llegando al orgasmo tire fuertemente y un alarido hizo que Delia se corriera chorreando todo su liquido Con el frenesí y la corrida mi verga estallo soltando todo mi liquido Me separe de ella y le ordene que se fuera masturbando ella sola sin parar hasta que se corriera otra vez. Se estiro en el suelo mirando hacia arriba, mientras se metía los dedos dentro de su cuqita y con la otra mano iba tirando de las cuerdas de las pinzas cogidas a sus pezones. Rocio ya había acabado de limpiar el suelo y seguía lamiéndolo temerosa de mi castigo. Fui a coger a la habitación un encargo que le hice a Delia y que seguro que no comprendió hasta que no vio a Rocio. Un cinturón con una verga de plastico para que las mujeres se follen las unas a las otras.
Se lo di a Rocio que mirándoselo extrañada se lo puso rápidamente y sin rechistar. Delia seguía gimiendo y contorsionandose en el suelo, mientras sus dedos se acariciaban el clítoris, proporcionándose placer. Le ordene que se pusiera a cuatro patas sin dejar de masturbarse. Y le dije a Rocio que se la metiera por donde quisiera y le diera placer a su hermana. Como si tuviera odio hacia mi esclava preferida, apunto aquel miembro, un poco mas grande de la cuenta, a su culito, sin avisar y de una fuerte estocada se lo metió hasta el fondo mientras Delia gritaba por el dolor.
Sin darle tiempo a nada, Rocio comenzó a sacudirle el culo torpemente, mientras que cada empujón arrastraba todo el cuerpo de Delia hacia delante, mientras esta se mantenía a cuatro patas como podía. Estuve mirando un buen rato como Delia no dejaba de gritar, unos gritos mezcla de dolor y placer que Rocio le provocaba. Delia tuvo otro orgasmo. que fue mas grande que el anterior. Rocío no paro de meterla mientras Delia apenas se sostenía y Rocio tenia que sujetarle de la cintura para que no se derrumbara sobre el suelo. Me sitúe detrás de Rocio y parándole un momento el trasero se la metí en el culo tal y como ella había hecho con Delia. Rocio aguanto estoicamente el dolor y cuando la noto toda dentro de ella comenzó el mete saca que hizo que Delia no parara de gemir y gritar. Mis sacudidas, junto los vaivenes de Rocio y las sacudidas de la cintura de Delia se fueron acoplando poco a poco hasta llevar un ritmo mas o menos parecido. Busque como pude las cuerdas de las pinzas de mis dos esclavas. Comencé a tirar de las pinzas, aumentando los gemidos de las dos putas que se iban a correr. Delia estallo con un terrible aullido.
Rocío, sin fuerzas comenzaba a gritar casi. Mientras las pinzas tiraban cada vez mas haciendo aumentar el dolor que las dos sentían excitándome de tal forma, que estallando en un tremendo orgasmo escupía todo el semen que me quedaba, dentro del culo de Rocio.
Las lleve a mi habitación donde coloque una sabana vieja en el piso Delia se estiro boca abajo. Cogí un palo de madera y le ate una punta a la parte de atrás de la rodilla y el otro extremo por detrás de la otra rodilla sin que tuviera forma de juntar las piernas. Le ate los antebrazos por detrás de la espalda y estos a los pies tirándoselos para atrás. La gire con cuidado, quedando con el culo separado de la cama por las piernas y las piernas abiertas de par en par. Fui a buscar la depiladora y se la di a Rocio. Le ordene que depilara a su hermana, al igual que yo lo hice con ella. Rocio cogió la depiladora, la dirigió hacia el pubis y comenzó a depilar a Delia que aguantaba el dolor de los pelos que la maquina arrancaba de raíz. Rocio a cuatro patas sobre la cama para poder trabajar mejor, continuaba mientras me colocaba detrás de ella con la polla tiesa por el placer de los gritos, que ya salían de la boca de Delia. El calor del coño y los jugos que mojaban toda mi polla me hacían excitar junto a los gritos de dolor de Delia, que sin poderse mover solo podía gritar. Agarre cada pezón de Rocio con una mano, y tirando fuertemente conseguí que los gemidos se aceleraran en busca de un orgasmo.
Un tremendo gemido, que acompañe tirando de sus pezones durante todo el tiempo que duro el orgasmo, lo alargo, saque rápidamente y aprete la verga para dejar algo para Delia. Me coloque sobre su pecho y la solté, saliendo aun un poco de semen que fue a parar a su cara. Fui esparciendo el semen que había caído sobre su cara, mientras no paraba de gritar y quejarse por el dolor. Con la boca abierta, le metí mi verga dentro acallando uno de sus gritos, mientras Rocio, comenzaba con la parte mas dolorosa y delicada, la parte que rodea a los labios vaginales. Le ordene que chupara. Tarde todo el tiempo que Rocio empleo en depilarla y saque mi polla escupiendo todo el semen sobre la cara de Delia.
Agarre a Rocio atándola de manos y pies y colgándola boca abajo del techo. Su cuerpo arqueado me dejaba entrever un poco su rajita, un poco humedecida. Pero lo que mas me importaba ahora era su culo. Cogí el vibrador que Delia había probado y se lo fui metiendo poco a poco por el culo. Cuando el vibrador llego a su anchura total, Rocio comenzó a gemir y moverse ligeramente como haciendo sitio al tremendo aparato. Ya dentro de ella lo conecte y se puso a vibrar solo, haciendo las mil y una en el culito de Rocio. Para garantizar que no se fuera saliendo, lo asegure con esparadrapo. Cogí seis pinzas con unas pesas cada una. Le puse una en cada pezón y las deje caer de golpe, las otras cuatro a los labios vaginales, dos en uno y dos en otro, soltándolas de repente.
Solté a Rocío que durante todo el rato se había corrido dos veces con el vibrador en su culo. Sin hablar le enseñe la mancha que sus jugos habían dejado en el suelo. Sin decir nada mas, se lanzo a cuatro patas lamiendo toda la mancha sin dejar rastro alguno.
Luego Rocío se fue colocando lentamente encima de Delia y comenzó a besarla apasionadamente, mientras las manos de las dos jugaban y buscaban el placer en la rajita de la otra. Parecía que Rocio había aprendido bien como ganar puntos ante su amo, puesto que estaba a cien ante aquel hermoso espectáculo lésbico. Seguí tendido en la cama, mientras las dos sin descanso se besaban y se metían la lengua. Estuvieron un buen rato, acariciándose los pechos, Rocio cambiando de mano, dio a probar a Delia sus propios jugos que mojaban su mano, Delia chupo primero un dedo metiéndoselo poco a poco asta dentro y luego dejo que Rocio acabara de limpiar sus líquidos de su mano.
Sin poder aguantar por la excitación me coloque entre los dos y gritando de placer me corrí. Las dos juntaron las bocas intentando recoger mi semen que salía con fuerza hacia sus caras. Con un poco de cuidado tragaron lo que pudieron y me limpiaron entre las dos.
08/08/2008 - 02:57
Es fascinante
08/08/2008 - 11:23
Excelente relato sobre dominio y sumision.....siempre he creido que la mujer es sumisa por nauraleza
08/08/2008 - 19:59
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