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Y MI FANTASÍA SE HIZO REALIDAD... (SEGUNDA PARTE)
Fecha: 01/02/2012 - 15:48 - 4 Comentarios - 399 Lecturas
Calificación: (5 Puntos / 3 Votos)
Tiempo estimado de lectura: 20 minutos.
Cuando colocamos todo el empeño y no cejamos al primer obstáculo, todo se logra. Yo logré realizar dos fantasías, hacerlas realidad. Se preguntarán ¿Te gustó? La respuesta es ¡¡¡Claro que me gustó!!!

Salimos de la alberca y tomados de la mano, raudos, llegamos al baño turco que se encontraba justo al lado. Entramos y, ¡que rabia!, había otra pareja. Miré a los lados y noté que el baño se dividía en tres secciones: la más caliente, la intermedia y la más fría. La pareja de extraños se encontraba en la zona intermedia; tomé a mi mujer y nos adentramos en la parte más caliente que estaba completamente sola, cubierta de vapor blanco y traspasado con un refrescante aroma a eucalipto.
Nos sentamos y comenzamos a disfrutar del calor producido por el vapor de agua. Como quien no quiere la cosa posé mi mano derecha en la cosita de mi mujer y comencé a moverla en todos los sentidos. Su pubis estaba como inflamado, grande, turgente, visible por encima de la lycra. (Pues claro, después de la miniclavadita que le había dado en la piscina). Se notaba la cañadita de por medio y el montículo que se formaba encima de su clítoris, el cual, si bien no es muy grande, si es lo suficiente como para generar un montecito delicioso, una meseta maravillosa a la vista y muchísimo más al paladar.
Ella, dadivosa, llevó su mano a mi pene y sin más explicaciones levantó la pantaloneta y lo extrajo; lo tenía completamente erecto, en su máxima expresión; su cabeza estaba como hinchada de la gran cantidad de sangre que se agolpaba en el glande haciéndolo ver grande y cabezón; por momentos saltaba como si tuviera vida propia, cabeceaba como pidiendo acción.
-    Uyyyy, como lo tienes de grande mi amor… dijo ella, mirándome de reojo.
-    Así lo traigo desde la piscina… ¿Te gusta?
-    Uffff, me encanta y tú lo sabes… Creo se merece una buena mamadita.
Diciendo esto, mi mujer se colocó de rodillas en el piso del turco y comenzó a darme una sorbida espectacular. Lo lamía de la base hasta la cabeza, hacía círculos con su lengua alrededor de todo el tallo, pasaba su deliciosa lengua por el frenillo y me arrancaba gemidos de placer, luego lo engullía lentamente hasta que desaparecía en su totalidad dentro de su boca, seguía con las bolas, se llevaba una a una a la boca y la saboreaba con ganas, con hambre…
Yo sentía que comenzaban a emerger goteras de lubricación del interior de mi uretra y ella al darse cuenta usaba mi chimbo como un labial y lo pasaba por la comisura de los labios…
-    Me encantan esas goooteeeeritaaaas, balbuceaba mientras que se relamía los labios.
-    Son tuyas… cómetelas mi amor… ahhhh, ahhhh…
Estábamos en esas cuando sentí que se abría la puerta de la zona donde estábamos. Mi hembra se irguió en un santiamén y se hizo a mi lado; yo como pude guardé mi pene y miré hacia la puerta.
El encargado del turco entró con unas ramas de eucalipto y las colocó encima del lugar por donde salía el vapor caliente. “Que hijueputa susto, pensaba, casi nos pilla este señor”. Nos miró como quien no quiere la cosa, sonrió y salió.
Como expelido por un resorte me puse de pie, saque mi pene y lo llevé a la boca de mi mujer. No quería que perdiera su erección y, si de llevar a cabo mi fantasía se trataba, habría que darse prisa
-    Sigamos amor, este señor se demora en volver… es ahora o nunca mi corazón…
Ella me miró y en medio del vapor caliente pícaramente sonrió. Se dio, entonces, a la tarea de chuparlo nuevamente. Reconozco que por el susto se me había caído un poco, pero mi mujer tiene unos labios tan deliciosos que paran un muerto en medio del desierto. En menos de lo que canta un gallo ya tenía mi chimbo completamente duro de nuevo, apuntando hacia el frente, como izando bandera y ella se daba a la tarea de chuparlo y relamerlo todito…
La estancia estaba completamente llena de vapor, casi no se veía nada y el sudor perlaba a raudales nuestros cuerpos. El olor a eucalipto incrementaba la respiración y el calor nos hacía más dispuestos a lo que pudiere ocurrir.
Tomé mi mujer de las manos y la coloqué de pie, le asesté un gran beso apasionado, le di media vuelta y en cuatro la hice recostar contra la banca de concreto que servía de asiento. Le hice a un lado la tanga de lycra, coloque mi pene en la entrada de su chochita, empujé un poco y sin mayores tropiezos se fue adentrando hasta el fondo. Era como si su hendidura, cual ventosa, lo absorbiera.
Comencé a bombear lentamente como para darme todo el gusto del mundo. Sentía su estrechez y al entrar y salir, la tela del panty hacía presión contra mi chimbo y eso me generaba mayor placer endureciéndolo mucho más, la sensación era muy rica y deliciosa; me sentía en la gloria; tenía agarrada a mi mujer de las nalgas y la penetraba con hambre de caníbal, me la comía con unas ganas que el que me viera pensaría que era la primera vez que me comía a una mujer.
Ella inició un bailecito como de samba y agitaba sus nalgas de un lado a otro, como si bailase la danza Kuduro. Yo estaba que explotaba en mil pedazos y con mayores ganas e ímpetus la clavaba y la clavaba y la clavaba.
Con una mano la así del cabello y lo halaba hacia mí como quien doma una potranca, eso a ella le gusta, que la domen, que se la coman, que la seduzcan. Entretanto, con la otra mano, le daba palmadas en las nalgas. Eso me encabritaba y repercutía en mi glande que con mayor fiereza embestía la raja de mi hembra. Mis bríos iban en aumento y el momento final estaba a punto de llegar pero no podía hacerlo antes que ella. Su placer era el mío y el mío aumentaba el de ella.
Si bien, lo del turco, era mi fantasía, ella debía disfrutarlo y a fe que ella estaba pasándola bien ya que agitaba sus caderas briosamente con cada nalgada que le daba y yo sentía como su chocha apretaba mi pepino con fuerzas. Cuando ella está a punto de venirse le surge eso que algunos llaman chupachupa, es como si exprimiera mi verga con su cosa, como si me ordeñara con su vagina; cuando eso acontecía es porque en segundos se vendría a chorros…
En esas estábamos cuando se abrió la puerta del baño e ingresó una pareja. Yo miré de medio lado pero no me despegué de mi mujer, le mantuve el chimbo completamente clavado; lo que si hice fue quedarme quietecito; ella intentó quitarse pero la agarré con fuerza de la cintura y no se lo permití. Nos quedamos quietecitos.
La pareja que ingresó nos vio y se sentó en otro rincón. El caballero me miró y me guiñó el ojo.
-    Fresco parce… siga en lo suyo que yo vengo a lo mío.
Eso me animó un poco y comencé a bombear nuevamente. Recordé que una vez ella me había dicho que sería delicioso que nos vieran culiar. Me agaché y susurré en el oído de mi mujer:
-    Sigamos que nada pasa. Ellos están en lo de ellos y nosotros en lo nuestro. ¿No sería rico que nos vieran?
-    Amor, pero… ¡Qué pena!
-    Dale… fresca que estas cosas solo se presenta una vez en la vida. Y hoy es nuestro día. Olvida que están acá y dame todo lo que me sabes dar…
Ella respondió con un nuevo bailecito en mi vientre. Vi como cerró los ojos y se dio a la tarea de saborear nuevamente con su chocha, mi pene.  Hicimos de cuenta que estábamos solos y la lucha corporal continuó.
Yo, impetuoso, le masajeaba las tetas una por una y ella me respondía con un tenue gemidito de placer. Pasaban los minutos y yo sabía que debía apurar el desenlace ya que de pronto venía nuevamente el encargado y nos pillaba en la faena. Aceleré el ritmo de mis embestidas, golpeaba contra las caderas con cada culazo que daba.
Miré a la pareja y vi que estaban mirándonos y acariciándose. No me importó pues yo estaba en lo mío. Mi mujer aceleró igualmente su ritmo, ambos estábamos a punto, en segundos explotaríamos y no nos importaba que se acabara el mundo en ese instante. Mi chimbo entraba impetuoso y la cosita de ella se lo comía con ganas. En instantes sentí como si me fuese a morir; ella apretó su vagina muy fuerte, yo sentía como que el pene se partía; un chorro de leche se abrió paso por mis entrañas; le di unas nalgadas fuertes a mi mujer y eso la puso a mil; le dábamos duro, duro, duro y…
-    Ahhhhhhhhhh me vengoooooo, gritamos al unísono.
Un estremecimiento recorrió nuestras pieles, es como si la energía de los dos recorriese ambos cuerpos. Los termostatos estaban a punto de generar un corto circuito. Nuestros orgasmos son realmente compartidos, como si fuesen uno solo… Casi siempre coincidimos en la venida y nuestros orgasmos son simultáneos… ¡¡¡Es una chimba sentirse así!!!
Sentimos un aplauso, miré  a la pareja y eran ellos quienes nos aplaudían… Estaban sonrientes y excitados con el espectáculo que gratuitamente les habíamos acabado de brindar. No hicimos otra cosa que devolverles la sonrisa.
Mi pene, por inercia, ya había salido solo de la chochita de mi mujer, había perdido casi toda su dureza. Subí, entonces, mi pantaloneta; reacomodé un poco la tanga de ella, nos dimos un beso lleno de amor y bañados en sudor salimos del turco rumbo a las duchas…
Así fue como hice realidad mi fantasía de hacer el amor en un lugar inesperado y todo gracias a mi cómplice en todas mis fechorías, mi mujer… 



 

 

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dice:

Delicioso, se lee tan real! tan pasiona... q gusto leer relatos así!!

Busqué algo similar con mi chica, pero no tuvimos el mismo exito, te felicito a ti a tu mujer otro aplauso desde bogotá!


01/02/2012 - 18:23
 
 
 
 
Por: GUILLEPOETA (03/02/2012 - 18:49)
Muchas gracias Sathyr por tus palabras tan generosas. Ojalá que algún día se te pueda dar esta experiencia.
Aprovecho para felicitarlos por el show.
 
 
 
 

¡¡Que relato tan espectacular! Anoche cuando lo leímos nos puso muy, muy calientes, vivimos todo lo que pasó allá, casi hasta los vimos y terminamos en una faena muy rica. Uff, de los mejores relatos que hemos leído. Felicitaciones.


02/02/2012 - 10:00
 
 
 
 
Por: GUILLEPOETA (03/02/2012 - 18:50)
Que gusto tenerlos por acá de nuevo. Sus palabras siempre nos llenan de emoción. Qué bueno que nuestro relato los condujo a una faena bien deliciosa.
Gracias.
 
 
 
 
aronnuevo dice:

Exelente, que forma de llevarnos por todo lo sucedido, tan réal, tan bello con tu esposa, ella tan complaciente contigo, guille....felicitaciones.


03/02/2012 - 09:29
 
 
 
 
Por: GUILLEPOETA (03/02/2012 - 18:52)
Muchísimas gracias por su comentario, sobretodo en lo que respecta a mi esposa. Les cuento que ella es una persona muy chévere y muyyyyy complaciente.
Es un gusto tenerlos por acá, un abrazo.
PD: Tienen lindas fotos.
 
 
 
 
ginnalatin dice:

Guille nuevamente eres unico mis respetos y como me gustaria que muchos hombres oparejas sepan lo quwe es esto, feloicitaciones


04/02/2012 - 18:37
 
 
 
 
Por: GUILLEPOETA (07/02/2012 - 09:54)
Hola Ginna...
Gracias por comentar. El amor une a las personas pero el respeto y la confianza son los pilares fundamentales de cualquier relación.
Un abrazo
 
 
 
 
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