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Yubartas! (Primera parte)
Fecha: 30/10/2010 - 22:38 - 3 Comentarios - 1044 Lecturas
Calificación: (1 Puntos / 4 Votos)
Tiempo estimado de lectura: 21 minutos.
Ella tenía el cabello algo largo un poco mas abajo de los hombros, abultado a decir verdad, un poco desordenado, pero le daba una apariencia picara, realmente me excitaba, metro setenta, traía una sandalias que dejaban ver sus pies muy bien cuidados...

Me encontraba de vacaciones de fin de semana en las playas de ladrilleros de la Bahía de Málaga en Buenaventura, me gustan porque a pesar de descuidada, es un paisaje completamente natural sin presencia de los daños causados por el turismo formal, solo cabañas, casetas, el mar y las Ballenas Yubartas.

En la segunda noche decidí disfrutarla. Yo ya tenía en mente lo que quería aquella noche, quería disfrutar de la rumba y las playas pero no solo como hasta entonces me encontraba.

Bueno, pues salí y fui a un local en que sonaba música variada, recuerdo bien que sonaba una canción del grupo aventura –“Su veneno”. Entre en el lugar, baile unos cuantos discos con algunas damas y observe el ambiente y las mujeres. La verdad es que había un par que cumplían las expectativas pero aun no me decidía por abordarles. Bueno, lo cierto es que el momento de decidirse y de acercarte a la persona en concreto es bastante excitante. Uno no sabe cómo van a resultar las cosas, sientes los nervios y la excitación de estar haciendo una locura, con el corazón que parece que va a salirse del pecho pero finalmente lo haces.

Así me acerqué al área en donde estaban las dos (en estancias diferentes). Una de ellas estaba acompañada (me excitan las mujeres ajenas, pero no enfrente de ellos por supuesto), me concentre en la que se encontraba aparentemente sola.

Baile cerca de ella, previamente nos habíamos cruzado las miradas, en una de ellas me encontraba bailando con una lugareña y sentía como ella me miraba en la zona media con cierta discreción, lo cual abonaba puntos para la situación.

Ella tenía el cabello algo largo un poco mas abajo de los hombros, abultado a decir verdad, un poco desordenado, pero le daba una apariencia picara, realmente me excitaba, metro setenta, traía una sandalias que dejaban ver sus pies muy bien cuidados, extraño ver una uñas pintadas en un lugar como este, pues ninguna mujer se pinta con detalles las uñas para ir a la playa, las cintas de su sandalias recorrían sus pantorrillas robustas, traía un pescador corto no muy debajo de sus rodillas, dejaban perfilar sus caderas anchas dignas de ese par de extremidades inferiores grandes y fuertes, de solo recrearlas se me endurece el miembro. No era una mujer tipo 90,60,90 pero si robusta con unas curvas estupenda, tiempo después me confesaría que luchaba contra su peso acudiendo al gimnasio, cosa que se le notaba en sus muslos sobretodo que si bien no eran musculosos eran vigorosos.   

Me puse a bailar cerca de ella, con otra mujer con la que llevaba varias piezas de discos e inmediatamente sentí su interés. Nuestras miradas se cruzaron un par de veces más, y de pronto una sonrisa prometedora, se levantó de la barra en donde se encontraba, camino directamente hacia mí, y en instantes se encontraba bailando a mi lado (ah! Las mujeres no se imaginan lo delicioso que se siente cuando ellas toman la iniciativa), cosa que no hacía nada bien, pero no lo necesitaba pues tenía mucha gracia al moverse, simplemente era excitante.  

Poco a poco fuimos animándonos y comenzamos a romper el hielo, cosa para hablar teníamos que acercarnos mucho, por lo que el contacto era tan excitante como natural, cuyos reflejos llevaron mis manos sobre sus caderas, y ella sonriente llevó sus  brazos alrededor de mi cuello, cruzaba una mirada de deseo con ella.. y poco a poco el roce de nuestros cuerpos fue siendo más y más lascivo y sugestivo. Cada vez que entrábamos en contacto, bien fuese por delante o por detrás, ella notaba mi turbación, bajo los pantalones. lo sabía por su mirada y su sonrisa y no tenía problemas en apoyase contra mi ingle, y fue entonces cuando por primera vez sentí sus muslos fuertes, vigorosos, comencé a imaginarme mi miembro aprisionado en medio de sus orgasmos vaginales, cada vez que veo a una mujer con ese tipo de piernas pienso en ello -“mujeres vayan al gimnasio”-. Estábamos muy calientes para ese entonces.

Ella estaba totalmente dispuesta, ambos lo sabíamos. De repente, ella me dijo al oído: -“ya vuelvo”-, asentí, me dirigí hacia la barra donde ella se encontraba inicialmente, no sin dejar de seguirle con la mirada, se dirigió hasta una mesa en un rincón, donde aguardaba la silueta de una persona que lo miraba todo desde cerca. Cuando regresó, se metió entre mis piernas y me rodeo con sus brazos mi cintura, abrazándola le pregunté que quien era ese. Y sin más preámbulos me dijo: - “ese es mi marido”-, La
acerqué hacia mí, algo molesto y colocando mi mano en su trasero, le murmuré: -“ Me has estado usando para calentarte a ti y a tu maridito, mientras yo me hago ilusiones contigo?... y luego qué?”-, se sonrió mientras se mordía una uña y le brillaban los ojos, Le aleje de mí, me disponía a marcharme, estaba molesto, me sobo suavemente la pierna y me dijo: -“Mi marido es bastante comprensivo y no es celoso”-. Me dijo que él nos llevaría a su cabaña y allí podríamos pasarlo mejor. Yo continuaba apretando, con mis manos sus firmes nalgas. Aun tuvo que asegurarme, y luego más tarde que su marido no era tema bisexual ni nada por el estilo. Pero estaba totalmente excitado (lo notaba apoyada en mi pierna) y al final me contó que a él le gustaba verme con otros y no hubo más inconvenientes.

De camino a la cabaña, el iba dos pasos delante de nosotros, ella y yo caminábamos tomados de la cintura, ella estaba descalza en una mano llevaba sus zapatillas de las tiras. Al comienzo había un poco de conversación entre los tres, para romper el hielo, pero a medida que nos íbamos acariciándonos, el se limitó a adelantarse un poco hasta desaparecer, no sin darnos una mirada ocasional.

Ya en la cabaña, mis manos le recorrían entera, por los muslos, las
caderas, la cintura, los pechos. Nos besábamos apasionadamente y mientras le iba
bajándole el top ella me desabrochaba los pantalones. Daba la sensación que sentía curiosidad. Y la verdad es que incluso me parece que soltó un gritito de sorpresa. En siguientes ocasiones en que lo he hecho, el miembro, si bien grande, podía considerarse normal, pero aquello...

Agachó la cabeza y comenzó besármela con cierta ternura, a pasar su lengua por la punta y recorrer toda aquella extensión de mi verga.
Notaba la respiración de ella como si quisiera extraer aromas de lo más profundo de este y mis guevas. Notaba sus manos recorrer mi cuerpo. Y empecé a saborear lo que se me ofrecía. Me recree en esa mamada durante un buen rato, y si no llega a ser por la repentina aparición de su marido me hubiese arrastrado hasta el orgasmo con sus labios y su lengua.

Este se dirigió a ella y le pregunto: -“lo disfrutas?”-, Asintió con una sonrisa y se sumergió de nuevo entre mis piernas. Luego este desapareció como apareció.

Recuperándome de lo sucedido, la tumbé sobre la cama e introduje mi rostro entre sus
piernas empecé a besarle y lamerle el interior de piernas, subiéndole poco a poco, empapándole la piel con mi saliva, estremecía, se erizaba el vello de todo su cuerpo.

Mi lengua jugaba alrededor de su sexo, rozaba su vulva, la acariciaba, la olía, sabía que ya estaba lista, hasta que finalmente mi lengua se hundió en ella, saboreándola, la disfrute, fue maravilloso sentir como sus jugos brotaban de su interior a el interior de mi boca, como al succionar una naranja dulce y jugosa por ese único orificio, con la intensión de dejarle estéril, seca. Le miraba por entre sus muslos y la veía cerrando los ojos y abriendo la boca como en un bostezo eterno, que le deja sin aliento y el grito se estingue. Más atrás, su marido silencioso con una copa en la mano.

Continúe con mi envestida de lengüetazos, succionando sus labios carnosos cual si fueran gajos de una dulce fruta a la que se le desea extraer hasta la más ínfimo gota de su néctar.  La lleve hasta el orgasmo unas cuantas veces con mi lengua y entonces sí, entonces me incorporé. Rozo la punta de mi miembro húmedo y a causa de mi excitación, acariciando su sexo mientras mis labios se recreaban en sus pechos... guié con mi mano mi pene hacia la entrada de su vagina, note como entraba poco a poco, como se abría paso entre sus labios que se resisten ante aquel invasor, pero los fuertes músculos de sus piernas ejercen una fuerza superior, aplastante y succionante atrapándolo y encadenándolo en su interior.

Nos besábamos apasionadamente mientras mis caderas empezaron a moverse poco a poco, armónicamente, en contraste a sus contracciones. Sus manos habían ido hasta mis glúteos, apretándolo y arañándolos contra sí. Le gustaba sentirme tan cerca, tan apretado a ella.. tan dentro de ella.

Notaba mis caderas moverse cada vez con más fuerza, con más frenesí... hasta que los gemidos empezaron a brotar de su boca. Apretaba su vagina contra mí, disfruté de las intensas sensaciones que le estaban embargando y cuando noté que se había corrido aumenté mi ritmo, volviéndole casi loca hasta correrse, soltando en mi oído un gemido profundo y suave.

Mmm, me quede tumbado a su lado. Volví a mirar a su marido.
Seguía de sentado, pero había abandonado la copa y ahora su mano estaba aferrando a la de ella, Ella le sonrió tiernamente, se besaron apasionadamente.

El fin de semana aun no termina… la noche era joven.

Edgar.

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dragux dice:

que buen relato muy excitante , te felicito 


01/11/2010 - 23:32
 
 
 
 
Por: MATRIX_RAZOR (18/11/2010 - 06:31)
gracias!
 
 
 
 
andresambu dice:

como que repetido tu relato pero excitante,un poco corto seria mejor


02/11/2010 - 18:12
 
 
 
 
Gerardo91000 dice:

Rico tu relato, no es mi tipo de gusto esos tríos en donde el esposo se hace a un lado, pero igual, lo relatas de manera magnífica. Al contrario de lo que dice Andrés no me parece demasiado largo, pero también hablo solo por mis gustos. Sigue escribiendo y gracias por este regalo. 


07/11/2010 - 12:30
 
 
 
 
Por: MATRIX_RAZOR (18/11/2010 - 06:30)
Que amable eres, gracias por el inpulso; sobre todo viniendo de ti, leo los tuyos y son fantasticos.
 
 
 
 
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