a mis 36 años pensé que no podría sorprenderme de nuevo, pero me equivoqué. las mejores cosas suceden cuando uno menos se lo espera.
salía de ver una película en la casa proartes, dos calles mas abajo sobre la calle quinta queda una panaderia que atestiguó parte de mi niñez. me senté a degustar los pandebonos que ingería con mi padre los sabados en la tarde hace mas de 20 años, pero esta vez mi nostalgia fue desplazada por la lujuria.
me atendió una mesera bastante voluptuosa, mulatona ella; mi debilidad siempre han sido los senos prominentes y unos pies sexys, ella tenía todo eso complementado con un enorme y durisimo trasero que a gritos pedía ser explorado, sensibilidad casi profética.
hice mi pedido sin despegar mi cara de sus exhuberantes pechos, al percatarme que la estaba incomodando quise remediarlo rápidamente, así que cuando trajo mi gaseosa y tres pandebonos le dibujé una rosa negra en una servilleta, detalle que recibió con una amplia sonrisa que dejo ver esos diamantes que escondía su boca.
consumí la bebida y engullí los mencionados panecillos de mi amado valle del cauca, al dirigirme a la caja, de nuevo me apabulla su sonrisa, la que respondo con otra mas caballerosa. en ese momento entra una llamada a mi celular, lo que me hizo caminar muy lentamente, al colgar el telefono y habiendome alejado unos pocos metros del lugar, miro hacia atrás y ella me entrega una servilleta con una palabra escrita: gracias
me dijo que nadie le habia dado un detalle tan bonito, que fué lo mejor que le había pasado en un dia terrible, le pregunté a que horas salía y acordamos que la esperaba. esas 2 horas se me hicieron eternas. la invité a un par de cervezas.
las cervezas pronto se transformaron en ron. los besos que nos dimos resucitaron mi ansiosa verga, detalle que ella notó, pero gracias al etilico no pareció molestarle. sin embargo, estaba demasiado ocupado halagando su boca, sus pechos y la suavidad de sus manos, las cuales imaginaba sujetando mi virilidad. llegué a pensar que odiaba los halagos, porque cada que intentaba decirle algo me callaba con su lengua de fuego calentando mi boca. esas manos cada vez cobraban una demoniaca vida que pronto habría de volverme una victima de su locura pasional.
al llegar al motel, uno de esos poco exigentes, sus manos ya me habían hecho su prisionero, no lo sabía pero el camino que haciamos a la habitación era el camino que toma un condenado al patíbulo, toda mi sangre estaba en mi pene a punto de ebullición. cerramos la puerta y ella me lanzó a la cama, no me dejaba mover, con las llaves de mi carro me hacía cosquillas mientras sus rodillas aseguraron mis brazos su enorme derriere aseguraba mi polla y mis piernas. loco reía con sus estímulos, pero poco a poco llegaron a parecerme exagerados.
cuando le rogué que se detuviera, me besó, me paré de la cama y en el baño, cariñosamente me bajó el jean, me chupaba el miembro como si este se fuese a escapar de sus dominios. yo cerré mis ojos y me entregué a esa boca lujuriosa que encontraba en mi pija un manantial, pero la dicha duró poco.
cuando me encontraba en el maximo de gozo, sus uñas se incrustaron en mis nalgas, sentí algo de dolor pero la sensación de placer que me proporcionaba su mamada fué mas fuerte. al desvestirme completamente, ella me sugirió que la esperara en la ducha. no debí hacerlo.
mientras el agua bajaba por mi espalda, ella entró y comenzó a estregarme con el jabón liquido en bolsita que actualmente hay en los moteles - nostalgia del jabón chiquito-, masajeaba mi espalda mientras sentia la interacciòn de la espuma, pero al bajar por mis nalgas, el ardor fué insoportable. sus uñas me causaron unas heridas pequeñas pero efectivas. al quejarme, ella se enfureció, aludió a mi masculinidad para que soportara lo que ella denominó un pequeño cariñito; lo que le sirvió de argumento para su próxima "manifestación de afecto", al besarla de nuevo, justo en el momento que la lengua entra a la boca con tus ojos bien cerrados y esperas que te enevenene, recibí una fuerte cachetada. cuando quise reclamarle su mano cerró mi boca y sus pechos me arrinconaron contra la pared que recibía el agua de la ducha, con la otra mano apretaba mi durisima pinga, las sensaciones eran encontradas.
al salir del baño, y encender el televisor con el porno rutinario de rigor, ella como un cocodrilo en un manglar, de nuevo aprisionó su boca contra la mia, no pude resistirme, suavemente la tomé de las manos y busqué la manera de acariciar su generosa presencia pectoral. pero con su panty amarró mis manos, me avienta de nuevo a la cama y solo atiné a oler esas deliciosas tangas rojas de poco precio. sus manos por fin me dieron gusto, sujetaba mi amiguito con la lujuria de una mujer, pero con la curiosidad de una niña; como un artista con su obra maestera, su lengua y sus labios se perdieron entre mi erección. pasarían unos 5 minutos y decide cabalgarme, sigo amarrado, y advertía: solo te soltaré cuando estés listo.
arremetía fuerte contra mi humanidad, sus 1,75 versus mis 1,70 de estatura, sumados a su voluptuosidad, eran una carga que mis muslos y mi pene estaban resintiendo.sin embargo no podia negarme a ese cuerpo. pude por fin eyacular, pero de nuevo me cachetea, a cada lado. estaba furiosa porque no pude acertar mi liquido seminal sobre sus poderosas y adictivas tetas.
como pude, obedecí la orden que dió de ponerme de pie, ella se pone en cuatro y después de mucho intentarlo por fin pude penetrarla de nuevo, me enloquecía de saber que estaba llenandola de mi pero no podía tocarla. no se como pero se las ingenió para que mi leche embadurnará su gigantesco pompis. se la restregaba, según me describía, por todas sus nalgas. eso me reconfortó
se apiadó de mi, soltó mis manos y mis pies pero con la condición que no me quitara la venda de los ojos. esta tercera tanda se la pude dar a lo clásico, mientras la sentía mia y podia acariciarla al penetrarla, de nuevo sus uñas atacaron, esta vez la victima fue el 75% de mi espalda, según me explicaría horas después el doctor.
el dolor y el ardor eran insoportables, pero ya me habia hecho suyo, estaba totalmente entregado a ese cuerpo. eyaculé y rendido caí en la cama, ella me libera los ojos y luego de unos dos minutos, pude ver como las sabanas blancas se habian vuelto rosadas por mi sangre y mi sudor, ella de nuevo se deleita el paladar con el poder de mi verga, pero desperté en un hospital, es todo lo que recuerdo.
No entendi un carajooo....
13/09/2011 - 10:01
hola uyyy q dolor... pro lo bueno es q la pasast rico, yo opino q dsps d q ella t solto las manos yo la ubiera cojido x dtras y l daria x el culo sin compasion sin lubriknt y la amarraria jaja habr k tan riko c sient sin podr hacr nada al = como t trato no aguanta k hallas dsprtado en un hospital , llego el momnto d la vnganza.
13/09/2011 - 10:56
yo desde la primera cachetada la hubiera mandado para la damier... o hubiera tomado el control... la hubiera hecho mía
13/09/2011 - 11:41
Hola Ragnarock , pues que te digo corazón, me siento muy halagada por tu dedicatoria, muchísimas gracias de todo corazón.
Mira el tema del placer infrigiéndo dolor es bien complejo; yo realmente no conozco nada sobre el tema pero respeto a quienes gustan de esas formas de expresión en su sexualidad. Ya hablando de todo lo demás me gusta mucho la forma como lo escribiste, tú sabes que todo lo que has escrito me ha gustado y te lo he hecho saber caballero; así que no es solo por el gesto tan especial que has tenido en este para mi, que quede bien claro jajajaja :)
Definitivamente los vallunos son hombres muy, pero muy especiales.
Un gran abrazo y como te lo dije en el mensajito interno te deseo siemrpe todo lo mas maravilloso. :)
15/09/2011 - 12:02
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