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Relatos y Experiencias

Cuando Olga llegó al promocionado vecindario a trabajar sintió que el tiempo retrocedía por lo menos  un siglo, las viejas casonas del barrio parecían sacadas de épocas pretéritas, para colmo de males  la que por suerte le había tocado a ella  parecía llevarse el premio a las más vieja y enigmática casa de todos los alrededores. Era una casa muy grande , con un amplio solar, una verja grande la resguardaba de visitantes indeseados y varios mastines la cuidaban de día y de noche. Sin embargo no había sino tres personas en esa casona, un hombre corpulento de complexión robusta, alto y fornido, cara seria y adusta, con cara de pocos amigos; una señora que podía estar sobre los sesenta años y que en contraste con su marido era bajita y delgada, de andar rápido y caminar menudo y un señor de edad alto y delgado que tenía todas las características propias  de un mayordomo de tiras cómicas. Su vida aparentemente era muy rutinaria,  la pareja salía todos los días entre nueve y diez de la mañana, regresaban hacia el mediodía , salían nuevamente por la tarde y regresaban al atardecer. El mayordomo sólo salía con ellos el domingo para asistir a la iglesia.

Como siempre  Olga había estado pendiente del comportamiento sexual de los patronos, en este caso, observando la gente que habitaba  en esta casa se preguntaba cómo diablos podía aguantar esa menuda mujer a ese hombre tan grande…no podía imaginar ese grandulón metiendo su verga en esa menuda anciana. O sería que  ya no le jalaban al sexo. ?

Después de estar trabajando varias semanas se dio cuenta que los viernes por la noche el singular trío se dirigía a los aposentos de arriba, parecían cumplir un extraño ritual. Al próximo viernes decidió salir de dudas y furtivamente se coló en la habitación de los patrones, era un caluroso atardecer y contó con una ayuda no esperada… la rutina del mayordomo … siempre alimentaba los perros a la misma hora. Cronometró sus movimientos y encontró el intervalo justo para colarse en la habitación del patrón , se metió  en un viejo closet atiborrado de ropa olorosa a naftalina. Quería ver qué pasaba, cómo pasaba , que hacían y que no hacían. Eran locuras de una muchacha que vivía ansiosa de conocer las costumbres sexuales de la gente. Olga tuvo la suerte de  encontrar una rendija grande frente a la sala de la casa, la amplitud de la rendija le proporcionaba un ángulo visual envidiable.

Serían las  siete de la noche cuando la pareja subió, la señora venía de primero y en sus manos traía dos copas y una botella de vino. Luego seguía el mastodonte de su  esposo, con otra botella de vino y una hielera , finalmente el mayordomo con una gran lámpara alumbrándoles el camino. Se sentaron en la salita de estar junto a la entrada de la alcoba, aunque no podía verlos directamente un espejo que colgaba de la pared le reflejaba nítidamente lo que acontecía en ese pequeño espacio. Aunque no lo esperaba Olga observó que doña Inés que era la anciana de la casa era quien organizaba todo, primero  hicieron un brindis, chocaron sus copas y degustaron un vino blanco semiseco  que conservaba bien frío en una hielera. El mayordomo puso un viejo equipo  de sonido a funcionar, una melodía antigua se escuchó. Doña Inés sacó una vieja baraja , repartió las cartas y empezaron a jugar cartas. Optaron por la veintiuna, aquel que perdía la partida debía despojarse de una prenda de vestir. Doña Inés empezó perdiendo y sin decir nada se despojó de un pañolón que la acompañaba siempre. La siguió don Simón que se despojó de su viejo sombrero. Así fueron turnándose hasta que las  cartas y las jugadas de la baraja los fue dejando en ropa interior .Acá el cuadro se torno entre patético y tragicómico, la señora Inés aunque anciana conservaba un cuerpo no acorde con su edad, su cutis era liso y carente de arrugas, sus senos pequeños y un poco caídos se veían todavía turgentes, su sexo aunque con una vellosidad ya rala tenía un Monte de Venus prominente que lo hacía ver muy provocador y su trasero era pequeño pero firme y bien tonificado. Por su parte don José lucía unos pantaloncillos enormes y por las inmensas mangas bajaban sus  grandes testículos  , un pequeño promontorio en sus genitales anunciaban un pene pequeño y seguramente flácido, por su parte el mayordomo Lucas era el más grotesco , los interiores  que vestía eran de mujer, una tanga rosada trataba de dar cabida a un inmenso pene que no cabía en tan pequeña prenda.

El espumoso y deliciosos vino  ya estaba causando sus efectos y una ligera ebriedad  le daba a los contertulios de la mesa ese valor que a veces no se experimenta en sano juicio. Doña Inés siempre llevando la batuta se despojó de su brasier , sus senos aparecieron desafiantes ante los dos hombres, sus pezones de un rojo subido eran grandes y provocativos, tomo cada uno de sus senos y metiéndolos en la copa dejó que sus pezones se impregnaran del delicioso vino e invito a los dos hombre a que degustaran la bebida en sus pezones humedecidos, ambos se pegaron a esos senos como terneros hambrientos, doña Inés dejaba rodar pequeños chorros de vino en sus senos de vez en cuando   para que sirvieran de fuente inagotable de los dos hombres que la acompañaban. Doña Inés empezó a sentir una gran excitación…separó a los hombres momentáneamente y bajando sus panties empezó a verter vino en su ombligo, como estaba parada el chorro de líquido empezó a deslizarse hacia el pubis , se paró de la silla y se acomodó en un sofá amplio . Allí se sentó a un lado del sofá , acomodó su cuerpo atravesado, colocó su cabeza en el descansa brazos y acomodó como pudo dos gruesos almohadones bajo sus caderas. Don José se paró y arrodillado en el sofá al otro extremo de doña Inés se inclinó para empezar a deleitar a doña Inés de un sexo oral pletórico de vino que ahora bajaba del bajo vientre a la entrada de la vagina de doña Inés.  Al acomodarse en esa posición don José quedo con todo su culo al aire , sus nalgas  eran dos moles de carne que formaban un culo amorfo y caído. Faltaba Lucas , fue el último en pararse de la mesa, cuando lo hizo, una poderosa erección se adivinaba tras la pequeña tanga, se quitó la diminuta prenda y una poderosa verga emergió como una lanza en ristre. Doña Inés abrió sus ojos y con un leve gesto le indicó a Lucas lo que deseaba. Lukas muy obediente bordeó el sofá y colocando su descomunal verga cerca de doña Inés le ofreció su pene para que doña Inés empezara a degustarlo. Con su copa en la mano la mujer fue humedeciendo el glande y la cabezota de esa verga ahora con sabor a vino blanco, fue la golosina que empezó a saciar a doña Inés. La mujer doblemente excitada por la lengua de su marido y con ese tolete de carne en su boca empezó a jadear y soltar palabrotas impublicables. Era evidente que don José con su lengua estaba excitando al máximo esa mujer, su lengua arropaba todo sus labios y resbalando por toda la longitud de su abertura la coronaba finalmente en un clítoris grande y rosado que sobresalía ampliamente en la parte más septentrional del Monte de Venus. Y llegó el orgasmo de doña Inés, sus espasmos eran violentos, sus gritos ahogados reflejaban todo el placer que estaba sintiendo, finalmente un estallido de luces multicolores y unos placeres intensos matizaron un orgasmo violento y explosivo. La mujer quedó desmadejada pero Lukas que ya tenía una excitación enorme debido a la mamada de verga tan espléndida que  su patrona le había proporcionado,  estaba también que eyaculaba en algún hueco. Miró a su alrededor y vio a don José que todavía inclinado en el sofá degustaba los líquidos vaginales mezclados con un poco de vino que quedaban en la vagina de doña Inés. Lukas no lo pensó dos veces , fue hasta donde estaba don José, le bajó los pantaloncillos al viejo y empezó a clavar su enorme verga por el estrecho culo de don José, el hombre al sentirse penetrado abrió sus nalgas ayudando con las manos para que la verga de Lukas se clavara más fácil. El mayordomo con una pericia y paciencia de un gran amante fue lentamente metiendo por ese esfínter el prominente miembro, don José bramaba y gritaba de placer .Doña Inés al ver esa escena tan lujuriosa  quitó como pudo a don José que quedó con su culo abierto a disposición de Lukas , la anciana corrió a una mesita y extrajo de ahí un consolador rosado y de gran longitud, lo tomó a dos manos y empezó a acariciarse su vagina, la pequeña gruta de entrada fue expandiéndose con una facilidad increíble hasta que permitió la entrada del enorme glande del consolador, luego todo fue más fácil, con suaves empujoncitos doña Inés llegó hasta el fondo de su vagina, sus paredes uterinas sintieron la caricia del glande en lo más profundo de sus entrañas, sacó el enorme falo y con un arnés lo sujetó a su cintura, fue hasta donde estaba Lukas y como el mayordomo estaba inclinado penetrando a su marido ella con una pericia inimitable empezó con el consolador a penetrar el  gran culo de Lukas…y era un culo bien abierto  porque su diámetro permitía la entrada sin problema de una verga bien grande, doña Inés lubrico su pene de silicona y empezó a penetrar ese esfínter anal expandido  de Lukas, éste no esperaba esa caricia de su patrona, pero lo que más le sorprendió fue el empuje que le daba a ese pene, parecía un muchacho en toda la plenitud de su varonilidad, eran embestidas profundas y con una fuerza descomunal , el consolador al rozar sus paredes rectales le producían  un placer nunca antes experimentado, y el que pagaba los platos rotos era don José pues entre más sentía Lukas ese consolador  en las entrañas de su culo …más le empujaba su verga a don José , era un cuadro de lascivia, placer y salacidad. Lukas fue el primero en obtener un gratificante orgasmo , su eyaculación fue un bombazo que lleno de semen a don José, el viejo sintió como en interior de su culo era irrigado con una lechada calientica y espesa de leche. Doña Inés sacó su enorme consolador del culo de Lukas que tomó un breve descanso . Todos apuraron un buen vaso de vino y nuevamente doña Inés prendió el zafarrancho.Le pasó el consolador a don José que se lo colocó muy rápido , doña Inés volvió a acomodarse en el sofá y ahora fue Lukas el que empezó a lamer esa cuquita de doña Ines que lucía como el de una quinceañera, la boca del mayordomo empezó a lamer sus labios, luego se detuvo en su clítoris y empezó a arroparlo con su lengua arrancando griticos de placer a doña Inés, Lukas era un experto en el sexo oral, su lengua entraba y salía por esa gruta vaginal, lamía y relamía ese clítoris grande  erecto y rosado de doña Inés, de pronto cuando la vió más excitada lubricó su dedo medió y lo clavó certero en el culito de doña Inés, fue tan rápido y certero que cuando la patrona reaccionó era tarde, el inmenso dedo ya estaba en el recto de doña Inés. Lukas estaba inmensamente complacido, había logrado desvirgar a su patrona . Ese culo hasta hoy virgen era uno de los trofeos más preciados. Pero don José quería desquitarse de Lukas por haber obtenido lo que su mujer siempre le había negado. Don José con consolador era otro. Ese artefacto le daba un valor agregado que nunca podía obtener con su pene pequeño. Y clavó a Lukas…así como suena….el pene de silicona se deslizó sin ninguna dificultad por el recto de Lukas , el hombre se sintió emocionado, si había un estímulo sexual que lo potenciara era una buena verga en su culo, sintió que su líbido se subió a su punto más alto. Con la verga de silicona todavía metida en su culo se acomodó como pudo y clavó a doña Inés, la patrona sintió como ese enorme cilindro de carne fue abriéndose camino por sus entrañas, sintió como el roce de ese pene natural tocaba áreas llenas de estímulos, casi le parecía sentir el impulso de la sangre que corría por las venas de ese pene de verdad  y empezó a sentir como unos deseos íntimos empezaban a hacerse realidad  , hacía rato quería sentirse clavada por una buena verga y lo estaba logrando y sintiendo, por su parte don José empezó a bombear su pene de silicona en el culo de Lukas, se sentía un hombre de verdad, degustaba ese placer de ser un actor activo que maneja las situaciones y dirige sus emociones, esa alegría le daba un ánimo juvenil y su cabalgata de sexo en el culo de Lukas era la más lujuriosa aventura en muchos años. Daba pena decirlo pero sus vivencias sexuales estaban reprimidas, sus deseos de dar verga  sin límite estaban materializándose y por eso con más ganas seguía culeándose a Lukas. Y Lukas al sentir la arremetida por su retaguardia se excitaba más y más y eso se traducía en penetraciones más profundas en la vagina de doña Inés que muy pronto sintió que el mejor orgasmo de su vida estaba que llegaba , don José conocía a su mujer por eso arreció las clavadas a Lukas, éste las retransmitía doña Inés y al fin la patrona obtuvo un super orgasmo. Lukas todavía tenía una erección violenta, como pudo cogió a doña Inés., le dio la vuelta y empezó a buscar el delicado esfínter, lo encontró y enfiló su poderosa verga en el otrora culito virgen, la penetrada del dedo de Lukas unida a la excitación del momento había aumentado el diámetro el orificio anal, ahora era un precioso agujero rosado, después de besarlo delicadamente con su boca  clavó su legua para ensalivar el culito de doña Inés y luego enfiló su verga en el atrayente hueco. Doña Inés se sintió en otro mundo, esa verga hacía delicias en sus paredes rectales y cuando Lukas enterró al fondo su preciada herramienta doña Inés sintió la emoción más grande de su vida.

Don José que todavía tenía clavado a Lukas   ante esa escena tan lujuriosa se emocionó más y empezó con más ardentía a clavar a Lukas. Don José empezó a sentir todos los signos de una eyaculación que venía en camino, acelero sus movimientos al máximo y pudo al fin eyacular, la cantidad de semen inundó el culo de Lukas que se sintió el hombre más feliz del mundo y esa energía la trasmitió a su verga que se adentró en lo más profundo del recto de doña Inés que no pudo aguantar un grito de placer indescriptible. Fue otro orgasmo irrepetible. Pero faltaba el de Lukas, fue otro bombazo de leche caliente que irrigó las entrañas de doña Inés, la vieja sintió esa tibia leche como un relajante para su maltratado recto.

Lukas sacó su inmenso falo, doña Inés lamió las gotas de semen que quedaron en el glande pero tuvo que compartirlas con don José que también quería degustar las gotas perláticas de semen, después se sentaron los tres  en el sofá, doña Inés se paró sirvió tres tragos grandes de vino y brindaron por los tres. Uno a uno se fueron vistiendo y se alejaron de la sala, Olga no podía creer lo que había visto, estaba muy excitada , tenía su vagina mojada, ya se había quitado sus panties pues la humedad la tenía molesta, se acercó a la mesa , tomo un vaso limpio, sirvió un trago grande de vino, cogió el consolador que había dejado doña Inés, lo lavó con vino y luego se sentó en el sofá, se abrió de piernas  y con infinita paciencia y dulzura empezó a meterse ese falo de silicona, mientras degustaba el vino con inocultable placer  su mano aceleraba los movimientos del consolador y el orgasmo que estaba a flor de piel la inundó  en una inmensa sensación de lascivia y lujuria. Olga ese viernes por la noche había disfrutado el más emocionante cuadro de lascivia entre personas mayores  , claro que tuvo que presenciarlo escondida y  encerrada en ese viejo armario, pero valió la pena la incomodidad y el tiempo. Hoy podía decir sin temor a equivocarse que había sido una de la voyeristas más afortunadas y pensaba para sus adentro que ese conocimiento adquirido le iba a ser de gran utilidad en esa casa. Y pensar que dicen que los adultos mayores no pueden gozar del sexo…. ¡ Mamola ¡  como diría un reconocido político .


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