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Relatos y Experiencias

Mi gusto por las mujeres mayores comenzó una noche que estaba de vacaciones donde unos tíos, iba desde que tenía 10 años porque mis primos eran contemporáneos a mí. Mi tía me consentía mucho porque yo era muy educado y tímido, así que estaba pendiente de mi a todo momento (como una madre). Una noche viendo películas con ellos, todos fueron a dormir, sólo quedamos mi tía y yo. Para ese entonces ella tenía unos 45 años y yo apenas 13. Era morena, trozuda de unos 65 kilos, 1,60 de estatura, se veía bien para su edad, sus senos eran medianos y unas buenas caderas. Siempre fue solo una tía a la que no miraba con morbo. Nunca la había visto como esa noche. Estaba sobre el sofá con un pijama de short muy cortita y una blusa de botones, sus pezones oscuros y pronunciados se dejaban ver claramente, lo cual se veía muy excitante, estaba acostada boca arriba y su short se había subido tanto que se alcanzaba a ver un parte del panty como un bultito partido en dos, al ver eso se me hizo agua la boca, era una sensación que comenzaba a sentir y era prácticamente nueva para mí. Entonces sentí deseos de ver más, me levanté he hice que tomaba el control del televisor a ver si despertaba, rose mi brazo con su pierna para tomar el control a ver si hacía algún movimiento, en vista que no se movió me propuse a tomar de un lado la pijama y levantarla un poco para ver mejor, cuando levanto la pijama mi corazón empezó a latir más rápido, estaba muy nervioso y casi que temblaba, cuando vi lo que tenía debajo mi tía, me dejó con la boca abierta. De un lado de la tanga se había salido un labio de su vagina y tenía algunos bellos, eso me pareció exquisito, mi verga se puso a mil, sentía que se quería partir de lo dura que se puso, con la otra mano empecé a frotármela, pero en ese momento mi tía hizo un movimiento y yo corrí rápido al otro mueble, me daba miedo que se despertara y me viera ahí morboseandola, a parte ese no era mi estilo, como lo dije antes era una persona muy callada, tímida e introvertida. Para sorpresa mía, esa noche mi tío debió salir a la madrugada ya que le gustaba pescar y en ese pueblo a las 2 a.m. se reunía con amigos para ir de pesca. Mi tía se levantó del mueble para despedirse, cuando lo hizo disimuladamente vi cómo se despegaba el panty de su vagina y su trasero sin ninguna precaución, eso me puso más cachondo. Empezé a imaginar que sería rico percibir el olor de esa vagina, pero bueno fue sólo una idea en medio de la excitación. Se despidieron y mi tia disponía a irse a dormir, por cosas del destino ella me invitó a dormir para no quedarse sola, pero en ese momento se levanta mi primo y pregunta que pasa a lo que mi tia lo invita también. Debía pensar rápidamente como quedar a su lado porque seguramente él se iba a hacer cerca de ella. Así que decidí inventar que tenía miedo, sin embargo, no era mentira, pues me daba miedo la oscuridad. A eso mi tia dice si quieres hazte en la mitad, a lo que respondo con un tono normal bueno tia gracias. Cuando fuimos a dormir el hecho de tener a mi tia cerca ya me había excitado. A tal punto que debí alejarme un poco, esperé a que se durmiera porque pensé que eso no podía quedar ahí, quería ver más o incluso tocar. Cuando ya sentí que ambos estaban dormidos me pegué a mi tia que estaba boca arriba le puse mi verga en la pierna lentamente para que no se despertara hasta que la tenía retrancada toda en su pierna, no podía para de imaginar el labio de su vagina fuera del panty, entonces decidí tratar de tocar, primero pasé un dedo suavemente a ver si se despertaba, como no hizo ningún movimiento puse mi mano suavemente sobre toda su vagina… no lo podía creer apenas me cabía en la mano, se sentía en la gloría, mi verga se empalmó más y quedé inmovilizado por un momento. Me parecía tan delicioso que no quería quitar la mano de ahí, mucho menos quitarle la verga de la pierna, pero al rato mi tia se movío y pensé que se había dado cuenta, no tuve chance de quitar la mano a lo que me tocó hacerme el dormido. Ella levantó la cobija cogió mi mano y la quitó, yo pensaba ‘se dio cuenta’ y sentía una pena horrible, sin embargo, seguía haciéndome el dormido. Al rato volvió a quedarse dormida esta vez se volteó dándome la espalda, esperé un rato prudente y me fui pegando cada vez más a su trasero, cuando estaba cerca lo puse en la mitad de las dos nalgas, el placer fue delicioso y bajó una gota de líquido seminal, mi verga empezaba a palpitar quería salirse del bóxer y desgarrarle esa tanga y penetrar su vagina con labios carnositos, debía estar bien calientica, esa imagen llegó a mi cabeza y mi verga cada vez más tiesa, ya sentía que me estaba doliendo porque se ponía más dura y se marcaban mucho las venas, incluso sentía que ardía. Luego afirme un poco más mi verga pues sentía que quería entrar, deseaba penetrar a esa señora en ese momento, era un niño con un culo que era casi el doble de mis caderas, era majestuoso y mi pene no quería bajarse. Quería seguir apretándola, presionándole la verga con la esperanza que se resbalara dentro de su vagina. Luego de un rato que mi pene no quería ponerse flácido, la abrasé y me quedé dormido junto a ella ya que no podía hacer nada más. Al siguiente día mi tia hizo comentarios a forma de chiste en la mesa que nadie tomó a mal, comentarios como ‘mi sobrinito parece un garrapatica porque esta mañana amaneció abrazándome’ a lo que respondí con una sonrisa y ella también…desde ese día quería dormir siempre como tia. Estas historias continuaran….


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