¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

Lo que van a leer a continuación es una historia verdadera. Me llamo Ángela, soy de Colombia, tengo 43 años, mido 165, peso 55 kg, mis tetas son grandes (36b) mis piernas torneadas y mi culito redondo y respingón. Soy lesbiana y muy orgullosa de serlo

Todo comenzó hacia mediados del 2019, llevaba ya un año sola pues había terminado con mi pareja por su infidelidad. Suelo ir al gimnasio cerca de mi casa todos los días, lo hago para mantener mi estado físico y para relajarme luego del trabajo. Siempre voy en la noche, pero aquel día decidí ir en la mañana, ya que había pedido un día libre en mi trabajo para acompañar a mamá en la tarde al médico. Llevaba 20 minutos de calentamiento cuando la vi entrar: Una mujer de alta, de unos 40 años (43 más exactamente como me enteraría después), de cabello negro azabache largo hasta la cintura (lo llevaba recogido en una coleta) ojos negros, piel bronceada, delgada, su figura estaba moldeada de tanto gym, buenos tetas y un culo para el deseo.

Nada más al ingresar se le acercó un tipo, un musculito de los que se creen galán de Hollywood y empezó a hablarle. Enseguida pude ver el fastidio de ella en su cara y me miró con un gesto que decía " por favor, ayúdame". De inmediato lo noté y me acerqué a rescatarla. La saludé como si nos conociéramos de hace tiempo.

Yo: Hola ¿cómo estás? (un beso en la mejilla). Creí que no vendrías hoy

Ella: Lo siento, me desperté un poco más tarde, pero ya estoy aquí. ¿Empezamos con la rutina?Yo: Claro, vamos.

Nos fuimos y dejamos al moscardón musculoso solo y aburrido mientras nos mirábamos y nos reíamos en voz baja.

Ella: Uf, gracias. Que fastidio los tipos así.

Yo: No es nada, conozco a los de su clase y no los aguanto.

Ella: Me llamo Laura, es un gusto.

Yo: Soy Ángela y el gusto es mío. No te había visto antes aquí

L: Me mudé hace poco al barrio y lo primero que hice fue ubicar un buen gymnasio, así que aquí estoy.

A: Pues bienvenida. Podemos entrenar juntas si quieres.

L: Gracias, me encanta la idea.

Seguimos charlando y me dijo su edad. También me enteré que estaba casada con un hombre de negocios de buena posición social sin ser millonario, lo cual le permitía trabajar a medio tiempo en su consulta de psicología a la cual iba 4 veces a la semana en la tarde. Me dijo que tenía un hijo que estaba en la universidad pero estudiaba en la capital, así que estaba sola la mayor parte del día y aprovechaba para ir al gimnasio en la mañana antes de empezar sus quehaceres diarios.

Era casi imposible no mirarla mientras se ejercitaba, su espléndida figura estaba cubierta por un short negro de licra y un top deportivo azul. Un conjunto dejaba a la vista su torneado abdomen y sus esbeltas piernas. El sudor que corría por su cuerpo la hacía ver muy sensual y creo que ella era consciente de eso. Me miraba y sonreía y yo a ella sin dejar de observar ni un detalle de su figura. También me di cuenta un par de ocasiones que ella miraba mi cuerpo con cierto interés y me gustó eso. Luego de 2 horas, terminamos de ejercitarnos.

L: Gracias por tu compañía, ha sido muy agradable.

A: Con todo gusto, aunque a lo mejor no volvamos a coincidir. Yo vengo por la noche, hoy es una excepción.

L: Yo podría cambiar mis horas de consulta para la mañana, me gustaría seguir entrenando

contigo. Eres muy agradable.

A: ¿De verdad lo harías? Me encantaría.

L: Sí, puedo hacerlo. No tengo muchos pacientes y creo que todos prefieren ir en la mañana, ya que en la tarde a veces se ocupan y deben cancelar la consulta. Solo te pido uno o dos días para hacer el cambio y ya está. Por favor dame tu teléfono y te aviso.

A: Pues genial. Mi número es....

Nos despedimos con la promesa de su llamada. Cuando la besé en la mejilla sentí su perfume mezclado con su olor corporal y me fascinó. Llegué a casa, salté de una a la ducha y no pude evitar masturbarme mientras pensaba en ella y su fabuloso cuerpo. Acaricié mis tetas y mi cuca bajo el agua de la ducha mientras imaginaba que era ella quien me tocaba. Tuve un orgasmo muy fuerte, que casi me hace caer de rodillas. Salí de la ducha plenamente satisfecha y me fui a dormir feliz.

Pasó un día y medio y recibí su llamada estando en mi trabajo. Me confirmó su cambio de horario y que nos veríamos en la noche en el gym. Llegó la hora y empezamos nuestra rutina de ejercicios. Así empezamos a hacernos más y más amigas, durante el entrenamiento charlábamos de trivialidades al principio, luego fuimos tomando más y más confianza y hablamos de nuestra vida personal (sin decirle que soy lesbiana) a la par que de vez en cuando tocaba su mano, su brazo y su hombro y ella hacía lo mismo conmigo. Me encantaba su presencia, su forma de ser y por supuesto su belleza. Tres meses, y muchas horas de ejercicio después, ya era como si nos conociéramos de toda la vida. Hablamos de todo y de todos, nos reíamos y nos hacíamos bromas todo el tiempo. Un viernes luego de terminar de entrenar

L: Oye, mi marido se fue hoy en la mañana de viaje a una convención de trabajo y estará fuera de la ciudad hasta el martes. ¿Te gustaría pasar el fin de semana conmigo? Así nos hacemos compañía, podemos empezar por cenar hoy. Mañana sábado venimos al gym, vamos a cine. En fin, lo que quieras.

A: Me encanta la idea. Déjame ir a casa (vivíamos muy cerca del gym y una de la otra) a ducharme y a cambiarme y voy a tu casa.

L Puedes ducharte en mi casa si gustas, mientras lo haces yo preparo la cena.A: Oh, muy bien. Pero con una condición: Pedimos algo de comer a domicilio, nada de molestarte en cocinar.

L: Claro que sí. Me gusta la idea

Llegamos a su casa, una casa decorada con buen gusto y sobriedad sin hacer gala del lujo pero dejando en claro que el dueño es alguien con dinero. La sala de estar era amplia y había un gran sofá de cuero negro y dos sillas del mismo material. El comedor tenía una pequeña mesa de madera de cedro y en el centro había un pequeño tazón con frutas. Laura me dijo que podía quitarme los tenis para estar más cómoda y ella hizo lo mismo.

L: Puedes ducharte en mi habitación, la ducha es mucho más amplia que en el cuarto de invitados. Cuando acabes, puedes buscar una bata en el closet. Tengo varias que seguro te sirven, escoge la que gustes y luego traes tu ropa para ponerla en la lavadora.

A: Vaya ¿y cómo me voy a casa? ¿Con tu bata y sin ropa interior? (me reí y la miré con picardía)

L Bueno, pensaba que podías pasar la noche aquí y podríamos ver una peli o tomar algo y conversar.

A: Es broma, claro que quiero. Regreso en un ratito.

L: Listo. Voy a pedir la cena.

Me fui a la ducha y decidí ducharme con agua muy fría (por lo general lo hago con agua caliente para relajar los músculos) para sentirme con más energía. Apenas el agua tocó mi cuerpo mis pezones se pusieron muy duros y no pude evitar tocarlos, lo cual ocasionó que me empezara a excitar. Tuve que hacer un esfuerzo para no tocarme allí mismo pues me daba temor que Laura me viera, se molestara y me corriera de su casa. Terminé de ducharme, me sequé (solo el cuerpo, me gusta dejar mi cabello mojado para sentirme fresca) y busqué la bata. Laura tenía varios, todos de seda, del mismo estilo pero de diversos colores y me decidí por un rojo. Al ponérmelo me di cuenta que me quedaba escasamente un poco más arriba del muslo, así que al sentarme si me movía con descuido mi cuca podía quedar expuesta. La idea no me molestó para nada y me dirigí a la sala de estar, donde Laura me esperaba. Al verme con el cabello mojado y la bata pude ver cierto brillo en sus ojos.

L: Veo que estás fresca. El domicilio con la cena llegará dentro de poco. Dejé dinero en la mesa para que por favor lo pagues. Iré a ducharme.

A: Nada de eso, yo lo pago. Es lo menos que puedo hacer para agradecerte por tu invitación.

L: Oh gracias. No me tardo.

Subió a su habitación y me quedé esperando la cena. Sin embargo, cuando escuché que corría el agua de la ducha no pude evitar asomarme a la habitación. La puerta estaba entreabierta pero se podía ver el baño con la puerta completamente abierta y por supuesto la ducha con su puerta de cristal totalmente transparente. Me acomodé de manera que no me viera (o eso creía yo), y para mi fortuna, Laura también había decidido ducharse con agua fría así que podía ver su cuerpo desnudo y mojado en todo su esplendor. Vi como mojaba su largo cabello negro, como pasaba el jabón por su cuerpo, abrí mi bata y empecé a tocarme las tetas y la cuca mientras la veía. Estaba tan caliente con la visión de Laura que en menos de dos minutos ya estaba al borde del orgasmo, pero me interrumpió el timbre de la puerta anunciando la llegada del domicilio. Rápidamente cerré la bata y fui a recibir la cena. La puse en la mesa y esperé a Laura y también llevaba puesta una bata de su colección, pero de color blanco. Cenamos, ordenamos la cocina y nos sentamos muy cerca una de la otra en el gran sofá de la sala a beber una copa de vino. Comenzamos a hablar de su trabajo, del mío, de la familia, hasta que llegamos a nuestra vida sexual y se calló por un momento.

A: ¿Estás bien?

L: Tú te has convertido en mi mejor amiga y tengo que contarte algo que me está sucediendo.

A: ¿Es algo grave?

L: No pero es algo que me preocupa, te cuento. Hace tiempo que estoy ¿cómo decirte? aburrida y mi marido ya no me presta tanta atención como antes. Ya casi no tenemos sexo y no sé qué hacer.

A: ¿Ya has probado con lencería erótica, algún afrodisiaco, te le has insinuado?

L: Sí, he probado de todo y nada cambia. Por eso he comenzado a tener fantasías y a ver porno para masturbarme.

A: Eso no tiene nada de malo. Yo también fantaseo y veo porno.

L: Pero es que son fantasías con mujeres y veo porno lésbico.

A: Tampoco es nada raro, muchas mujeres casadas lo hacen y eso no significa que seas lesbiana, ni siquiera bisexual.

L: Pero últimamente siento muchos deseos de que ya no sean solo fantasías. Mientras decía eso me miró fijamente.

A: ¿Por qué me miras así? ¿Crees que te puedo ayudar con eso?

L: Estoy segura que sí, me di cuenta que me espiabas mientras estaba en la ducha.

Mi cara se puso roja como un tomate y empecé a balbucear

A: Yo, esteee, bueno, ehh....

L: Tranquila, no me molesta. Solo quiero saber algo ¿te gustó lo que viste?

A: Sí, la verdad me gustó mucho. Eres hermosa y tienes un cuerpo muy bello. Desde que te vi el primer día me gustaste. Y con el paso de los días me gustaste aún más luego de conocerte bien. Pero me daba miedo insinuarme por temor a que te espantaras por las aproximaciones de una lesbiana. (Fue ahí cuando le conté de mi orientación sexual)

L: Tú me caíste muy bien desde el principio y noté que yo te atraía por la forma en que mirabas. Y empecé a sospechar que fueras lesbiana o cuando menos bisexual. Y también me empezaste a gustar. Por eso decidí hoy invitarte a mi casa, porque quiero cumplir mi fantasía y tener mi primera vez con una mujer contigo. Me pareces muy linda y tu cuerpo es como de película.

A: Gracias, pero ¿Y tu esposo? ¿Qué va a decir?

L: Nada, porque no se va a enterar. Será nuestro secreto.

A: ¿O sea que seré tu amante?

 L: Mi amiga, mi amante, lo que quieras. Espero que no te moleste.

A: Para nada, me parece una idea atrevida y morbosa.

 L: ¿Y ahora qué hacemos?

Sin decir nada me levanté, me senté en sus piernas y la besé con mucha pasión. Sus labios se abrieron para recibir mi lengua y empecé a jugar con la suya. Fue un beso muy ardiente y lento a la vez que duró varios minutos. Disfrutamos de cada cm de nuestras bocas hasta que empezamos a notar la humedad de nuestras cucas y la rigidez de los pezones.

A: Creo que es hora de ir a la habitación, no queremos arruinar el cuero del sofá con nuestra humedad.

L: Jajajaja tienes razón, vamos.

Nos tomamos de la mano y fuimos a la habitación. Al pasar la puerta su bata y la mía desaparecieron de nuestros cuerpos casi sin darnos cuenta. Me acosté y le pedí que se acostara sobre mí para sentir todo su cuerpo caliente. Empezamos a besarnos de nuevo y comencé a recorrer su espalda sintiendo su cálida y suave piel. Llegué hasta su culo y lo acaricié en toda su extensión; tenía un culo duro y firme por el ejercicio y me encantó poder sentirlo con mis dos manos. Su boca era una auténtica delicia pero me moría por probar el resto de su cuerpo. Dejé de besarla de repente y la miré fijamente

L: ¿Paso algo malo?

A: No nada, es que quiero recorrer ya el resto de tu cuerpo

L: Pues no se diga más

Se acostó junto a mí y empecé mi labor. Primero besé su cuello mientras acariciaba sus hermosas y grandes tetas que se ponían duras. Laura empezó a respirar con rapidez, señal de que su calentura iba en aumento.

L: Ohh que rico, no pares

A: No voy a parar, apenas estoy empezando. Pasé a sus tetas

L: Oh siii, chúpalas, bésalas. Son todas tuyas

A: Uff son tan deliciosas como lo imaginé, me encantan.

Mientras se las chupaba fui bajando mi mano hasta su cuca, el cual estaba muy mojada

L: Ahhhhhh siii, siiii, méteme los dedos. Damee, dammeee

A: Te voy a dar lo que quieras, hermosa

L: Ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, Angelaaaaa. Me corrooooooooooooooooooooooo

Tuvo un orgasmo violento que por poco la saca de la cama. Mis dedos quedaron totalmente mojados.

L: Uy, hacía mucho no tenía un orgasmo así. Es más, creo que jamás había tenido uno así. ¿Hay algo mejor que esto?

A: Como te dije antes, apenas estamos empezando.

Nos besamos de nuevo y cuando ya estaba caliente otra vez, bajé poco a poco por su cuerpo hasta sus muslos. Los besé muy despacio mientras pasaba mi mano suavemente por su cuca, solo un leve roce de mis dedos.

L: No seas mala, chúpame la cuca y no me hagas sufrir más.

A: Tus deseos son órdenes.

Llevé mi lengua a su exquisita cuca, era tan suave como todo su cuerpo. Su clítoris se puso muy duro, lo chupé, lo besé, lo lamí hasta la saciedad mientras mis dedos entraban y salían de su empapada cuca. Laura me agarró la cabeza para impedirme que dejara de chupar su sexo y tuvo otro salvaje orgasmo (esta vez en mi boca) que me empapó casi hasta el cuello. Subí hasta su boca y la besé con pasión para que probara sus propios jugos.

A: ¿Qué te pareció?

L: Me encantó, aún me cuesta creer que haya tenido 2 orgasmos tan fuertes en la misma noche.

A: Y los que te esperan, porque pienso darte más.

L: Me encanta escuchar eso, pero también quiero que tú disfrutes.

A: Ya tendremos tiempo para eso. Vamos a dormir, hay que recuperar fuerzas para mañana.

L. ¿Vamor a ir al gym?

A: Jajajaja no exactamente.

La besé y nos dormimos abrazadas casi al instante.

Espero les haya gustado, quiero contarles más pero será en una segunda parte. Chicas, si quieren me pueden escribir a mi correo [email protected]


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ