¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Relatos y Experiencias

El aire averiado de su auto

Esa mañana estaba nerviosa, en mi mente ya sabía que quería sexo en el auto. Él tiene un buen carro, pero sus vidrios no son oscuros y además el viaje no era muy largo.

Salimos de casa y yo no me puse vestido, lo pensé, pero con las vecinas que tengo, el hecho de que un hombre mayor me recogiera temprano en la mañana y que además saliera vestida con algo provocativo me pondría en boca del vecindario.

El jean era roto, llevaba una camiseta discreta y los infaltables tenis. Al verme, mi hombre mostró una cara de "aquí nada pasará", sin embargo, mis planes eran otros.

Sin besos, ni saludos afectuosos comenzamos el viaje, entre chiste y chance le dije que me parecía de mal gusto que su carro no tuviera aire y que me veía obligada a quitarme el jean para estar más fresca. Mi hombre se asustó un poco, no obstante, le dije que sería como estar en short, puesto que la camiseta era larga.

A cada momento mi hombre miraba entre mis piernas y se notaba que imaginaba poner su mano allí y acariciarme. Por eso recliné un poco la silla y comencé a acariciarme sola, veía sus brazos, sus labios, sus manos y recordaba las veces en que él me masturbaba tan deliciosamente y pasaba sus labios suavemente sobre mi vagina de una forma en que nadie en mi corta experiencia lo había hecho.

Para estar aún más cómoda me quité el panty, la blusa tapaba mi vagina, pero a voluntad le mostraba lo que pasaba allí abajo. Cada tanto, cuando el camino lo permitía, ponía su mano allí, introducía sus dedos y los llevaba a su boca para terminar diciendo: ¡Estás tan rica!

Logré un orgasmo rápidamente, conozco mi cuerpo y su sola presencia me excita de una manera extraña, entre gemidos y sutiles movimientos llegué al clímax y mi hombre se apresuró a meter sus dedos justo cuando mi vagina comenzaba a contraerse de manera involuntaria, poseída por un placer infinito. 

Ahora pasé a tocar su pene, estaba tan duro que le costaba estar allí, así que le dije a mi hombre que me pasaría para la parte de atrás porque quería descansar un poco y no tardó cinco minutos en detener el auto, se quitó el pantalón y definitivamente estaba listo para lo que venía.

Me penetró tan fuerte y rápido que llegué pronto al orgasmo y le pedí que no se detuviera, sentí que reventaría de placer, el carro se movía y creo que todo aquel que haya pasado se enteró de lo que sucedía, quería sentir su semen en mi piel, lo alejé en el momento justo y sentí cómo sus líquidos rodaban por mi pecho, se metían en mi ombligo y por los pliegues de mi vagina, fue una calurosa experiencia. 

Mi hombre hacía gestos, mientras se reía, el sudor corría por su cuerpo, así que prometió que arreglaría el aire, pero sólo si yo actuaba como si estuviera dañado. 


¿Dudas sobre tu compra?
 01 8000 423 503

Ingresa a tu cuenta

¿No tienes una cuenta? Crea una AQUÍ