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Relatos y Experiencias

Anoche volví donde mi amante maduro! Desde horas de la tarde yo le había anunciado que iría. Llegué a la hora pactada y el estaba impecablemente limpio y perfumado para nuestro encuentro. Lo saludé de beso en la boca y fuimos directo a la cama. Me dijo que me debía quitar toda la ropa para poderme acostar en su cama. Yo le obedecí y me quedé solo en tangas. Nos acostamos y el se volteó y me dijo que le besara la espalda. Yo empecé a besarlo y a pegármele a la espalda y se estremecía diciéndome que esa es su zona más sensible. 

Despues de unos besos en su espalda, el se volteó y me empezó a besar, primero los labios y luego los senos. A mi me encanta verlo ahí chupando. Y luego empezó a tocarme encima de las tangas mientras me besaba. Me las quitó y las pasaba por mi cuerpo, por mis tetas. Yo estaba con los ojos cerrados sintiendo lo que él me hacía. Y tocándolo por encima del bóxer sintiendo su gran erección y diciéndole que se quitara toda la ropa. Se desnudó y me dijo que se lo chupara suave y rico. Así lo hice. Le pasé mi lengua suavemente y me lo metí a la boca como si fuera un helado. Y el gemía y se estremecía con mis mamadas. Luego me dijo que me le sentara en la cara y me hizo el sexo oral más delicioso del mundo. Me lamia adelante y atrás y yo continuaba encima de su cara y prendida de la cama hasta que tuve mi orgasmo y ya no aguanté más su lengua en mi clítoris. Entonces bajé sobre su cuerpo hasta encontrar su pene erecto para sentarme en él suavemente. Así estuvimos un momento y el se veía muy excitado conmigo encima. Entonces me volteó de espaldas y buscó un lubricante para aplicarme y penetrarme por detrás. Pero yo sentí que lo que me metía era frío. Al principio pensé que eran bolas anales, luego pensé que era el dedo pero se sentía más grueso. Luego no pude pensar nada porque estando yo así de espaldas me penetró vaginal y yo seguía sintiendo algo en mi ano pero se sentía placentero: algo en mi ano, su pene en mi vagina y mi mano en mi clitoris por orden suya. Yo me sentía enloquecida de placer y el también se escuchaba muy complacido. Finalmente retiró lo que había metido en mi ano y me penetro por detrás y lo metió hasta el fondo con muchas ganas y ahí eyaculó dentro de mi, gimiendo y retorciéndose de éxtasis. Ahí terminó nuestro encuentro. Hablamos un par de cosas, me mostró el dildo morado que me había metido, me bañé y me fui a mi casa. 


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