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Relatos y Experiencias

Para esta cita fui igual que la primera: ropa Deportiva y sin bóxer. 

Llegué y me dio una toalla, pero yo sentía ganas de no usarla. Me desvestí y me acosté. Puse la toalla encima pero dejando espacios para que ella pudiera ver algo de mi.

Continuó el masaje relajante como el de la primera vez. Sin ninguna novedad.

Para cuando estaba boca arriba yo trataba de jalar la toalla por un lado para que se cayera, pero no lo lograba, así que decidí de una quitármela, me arriesgaba a que me dijera algo, así que la envolví y me puse detrás del cuello como para demostrarle que le daba un uso. Quedé totalmente desnudo ante aquella mujer de manos suaves y caderas anchas.

Ella siguió masajeándome con profesionalismo, sin embargo, yo le pedía que me masajeara en algunas zonas muy cerca a mi zona íntima, como las inglés, abdomen zona baja. Yo iba por el todo o nada. Ella claramente vio mis intenciones hasta que me dijo: "yo se que es lo que usted quiere". Para mi fue una luz, pero no del todo. "Usted sabe que yo tengo mi esposo, está el nombre de mi estética; lo que tú quieres no te lo puedo hacer". A lo que yo le dije: "¿cuánto me cobra de más? Yo soy muy reservado y guardaré el secreto". Eso le dio un poco de confianza a ella. Estaba convencido de que ella quería pero estaba con algo de temor por creer que al tener mi edad saldría a contarlo y la verían como una puta y podía perder credibilidad en su trabajo. 

Me dijo: "le voy a cumplir la fantasía pero mi nombre y reputación queda en sus manos, eso si, le voy a cobrar más" a lo que yo le dije: "tranquila, confíe en mi que esté no será mi único secreto con mujeres comprometidas. La plata es lo de menos".

Empieza aquella mujer a masajear mi verga la cual se puso súper erecta. Esas manos suaves que antes masajearon mi espalda, pecho, piernas y glúteos por fin estaban donde las quería.

En aquel momento yo me concentré porque lógicamente no quería venirme ligero por más ganas que tuviera.

Ella cogia mis testiculos, los sobaba con una mano mientras que con la otra me estimulaba el pene. Pasaron unos 10 minutos y ya la veía que se iba a cansar. Ella usaba ya palabras propias del sexo para hacerme venir: "dame tu lechita caliente papi". Eso me puso mucho más arrecho. No le conocía esas facetas. 

Yo lógicamente quería más: quería follar. Empiezo a  tocarla por encima de su uniforme y me dice que tenía el periodo, lo cual comprendí y deje de tocarla en su vagina, así que pase mi mano a su cola que era grande. Luego de más tiempo me dice: "ya va a ser hora de que te vengas". Yo le respondo: "¿usted me quiere hacer venir rápido? Hágame con la boca". Ella suelta una risa y me dice que no. Yo insisto en que me deje por lo menos venir en la boca y ella me dice que bueno, pues podía venirme en la toalla pero sería engorroso para ella lavarla. 

Sentía que me iba a venir así que me puse de pie y ella se puso de rodillas para recibir mi leche.

Recuerdo esa escena mientras escribo este relato y mi verga se va parando. 

Empiezo a masturbarme frente a ella. Pasó mi verga por sus labios y le digo abra. Ella abre y empiezo a descargarme en su boca. Que extasis!!! Cumplía mi fetiche de venirme en la boca. Trato de siempre hacerlo. Ella lo recibió todo y me lo limpio con la boca. Recibí un oral que no creía recibir. Que rico!!

Yo quede sudado, aceitado y complacido. 

NO LO PODÍA CREER, me le había venido en la boca a una mujer mayor que yo unos 12 años, CASADA y que era mi esteticista personal. Fantasía desbloqueada. 

finalmente pague y me despedí. Llegue a mi casa a bañarme muy contento. 


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